Matadoiro Compostela

Matadoiro Compostela é un espazo de intervención e autoxestión cidadá de Santiago de Compostela.

Ubícase na antiga Casa da Xuventude, un edificio de 1600 m2 convertido en territorio aberto para desenvolver proxectos creativos ou sociais e que pretende ser xerador de comunidades produtivas que traballen dun xeito colaborativo e multidisciplinar.

Aberto e colaborativo

O uso do espazo é libre e de balde. A xestión e programación lévase a cabo dun modo asembleario entre quen participe del.

Mediación cultural

Desde xuño a outubro de 2016 desenvolverase un proxecto experimental de Mediación Cultural: Comúns e Instituíntes “Espazos creativos, espazos cidadáns”, co obxectivo de achegar unha plataforma de escoita, coidados e colaboración para a súa construción.

Así mesmo, levarase a cabo unha convocatoria pública de proxectos de intervención das diversas salas do edificio e mesas de traballo para pensar e argallar colectivamente o futuro modelo para este espazo cultural.

Comúns e Instituíntes é un proxecto de xestión de espazos e comunidades creativas. Xorde a partir do Obradoiro de Mediación Cultural: que flúa!, levado a cabo en Santiago de Compostela por David Rodríguez e Jordi Claramonte, canda un grupo de traballadores e axentes culturais do Concello e da cidade.
Gracias a Víctor Sampedro, inductor de todo ésto, ¡eres un crack!: http://www.matadoirocompostela.com

D.

Principios epistemológicos y metodológicos de la ciencia

En esta conferencia abierta del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales, Víctor Sampedro
abordará cuestiones como la formulación de los objetivos de una
investigación que busque identificar patrones generales y tipos ideales,
sin negar el azar o el libre albedrío. También planteará (aunque no sea
en profundidad) el debate entre objetividad, subjetividad e
interobjetividad; o los límites prácticos que pesan sobre cualquier
investigación, como son las fuentes de financiamiento, los derechos de
propiedad intelectual o el debate entre ciencia “admiministrativa” y
“crítica”.

Esta charla forma parte del Ciclo de conferencias Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales (2015-2016).

13.10.2015 18:00h
Lugar: Auditorio Medialab Prado (Madrid) (2ª planta)
El acceso a estas charlas es libre y gratuito hasta completar el aforo.

Lecturas recomendada:

  • Ander-Egg, E. (1995). Técnicas de investigación social, Editorial Ateneo: varias ediciones (Parte I).
  • Bunge, M. (2013). La ciencia. Su método y su filosofía. Pamplona: Laetoli.
  • Gómez, A. (2003). Filosofía y metodología en ciencias sociales. Alianza: Madrid.
  • Martínez, L.J. (2013). Cómo buscar y usar información científica. Santander: Universidad de Cantabria.

Máster CCCD: “They can’t scare me, if I scare them first.”

El Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales CCCD, de la Universidad Rey Juan Carlos, URJC, y del Medialab Prado, MP, es el primer y único título oficial de postgrado que imparte sus sesiones docentes en abierto.

Las clases magistrales son conferencias abiertas al público y se retransmiten por streaming. Pero nos va a costar al menos ocho millones y medio de euros de nuestros bolsillos el pago del canon a CEDRO, para poder mantener nuestros contenidos online y para que los campus virtuales de las universidades españolas existan.

A nosotros nos precarizan mientras estas agencias de gestión se forran.

Nuestro gobierno ha reformado la ley de propiedad intelectual para entregar la gestión digital del conocimiento a la asociación privada CEDRO, cuyos ingresos quedan asegurados por ley. Nuestras universidades, y nuestro máster, se verán obligados a pagar un canon por mantener sus campus virtuales aunque utilicen contenidos bajo open-access y licencias libres.

Nuestro deber como Academia es denunciar la corrupción y requerir urgentemente que los autores podamos ceder desinteresadamente nuestras creaciones a la humanidad*.

*Dictamen del Consejo de Estado del Reino de España de 28 de noviembre de 2013.

CCCD
Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales
URJC / Impartido en MP

http://cccd.es
http://medialab-prado.es/article/master_cccd
https://www.facebook.com/MasterCCCD
@mastercccd

Crowdfunding y netartivismo

La financiación colectiva, la colaboración en código abierto, y una base de datos sobre artivismo serán el eje central de la próxima sesión del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital (CCCD). Será mañana, miércoles 5 de noviembre en Medialab-Prado (Madrid) partir de las 16h, y contará con la presencia de Goteo.org.
Esta sesión abordará los detalles de la metodología que utiliza esta red social de financiación colectiva y de colaboración. Además, se  compartirán ciertos criterios y valores en torno al crowdfunding y a la filosofía en abierto, a partir de algunas campañas que han contado con una financiación de éxito en la plataforma.
Ideograma es una empresa especializada en comunicación pública y social con sede en Barcelona que además ofrece servicios de diseño y desarrollo de estrategias globales. Lanza, este miércoles, y en el contexto del Máster CCCD una ayuda para poner en marcha un proyecto sobre ARTtivismo que incorpore la base de datos que Ideograma posee, y que sirva para la incorporación de nuevas iniciativas sobre esta temática: www.artivistas.org
El Máster CCCD, Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digital, que se encuentra este 2014/2015 en su tercera edición,es el primer postgrado en código abierto, se imparte en la sede de Medialab-Prado (Madrid) y se realiza en colaboración con la Universidad Rey Juan Carlos.
Todos los interesados en poner en marcha un proyecto en este marco están invitados a esta sesión de formación para optar a esta ayuda que ofrece Ideograma para financiar e incorporar nuevas iniciativas. Además, a todo el dinero conseguido en Goteo.org, Ideograma duplicará la cantidad conseguida con el fin de generar un espacio de recursos compartidos y el fomento del interés y difusión por este tema en cuestión: el ARTivismo.

“La información entendida como bien común, exige colaboración económica y participación ciudadana”

libroSegunda parte de la entrevista en Periodismo Ciudaano sobre el libro: “El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de código) libre”. Ahí va:

Nos asomamos a otros tipos de “periodismos”, en donde se dan cabida
numerosas opciones que participan, en la actualidad, de otra forma de
entender la comunicación y las sociedades interconectadas. Periodismo
abierto, visualización de datos, macro-filtracioneso o periodismo de
denuncia, en donde periodistas y ciudadanos colaboran en aras de la
información veraz, son algunas de las claves que nos ofrece Sampedro:

PC-
Frente a la crisis de los medios de comunicación, reivindicas en este
libro un periodismo de código abierto y libre. Cuales consideras que son
los principales obstáculos con los que se está encontrando este tipo de
periodismo.

VS- Muchos, pero ninguno de ellos insalvable. El periodismo de código abierto y libre tiene consecuencias muy profundas.
Requiere y acarrea cambios de enorme calado. El periodismo abierto
demuestra su veracidad, adjuntando a la información los registros
completos que la avalan. Por ejemplo, toda visualización de datos va
ligada a los documentos e informes. Y las entrevistas, a la
transcripción entera de la grabación. No existe ningún impedimento
técnico ni económico para hacerlo.

Al contrario, la rentabilidad es obvia. Ofrece al
lector no solo poder contrastar las noticias, sino aportar nuevos
enfoques y análisis. Y la empresa (o el periodista freelance bloguero)
pueden ofrecer la documentación a un precio determinado. No es una idea
peregrina, sino una fuente de ingresos para publicaciones de éxito como ProPublica,
Los obstáculos son las fuentes y los medios que acumulan un enorme
poder. Con favores mutuos deciden de forma oportunista y lucrativa lo
que sabemos y lo que no. En España Jordi Pujol se permitió decirles a los periodistas “Este tema no toca” durante tres décadas. Finalmente, supimos que el tema era su patrimonio personal y familiar.

PC- Qué opinas sobre la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, y en particular sobre la aprobación del gobierno del canon AEDE, que pretende conseguir que paguemos por enlazar información.

VS- La pregunta me permite añadir lo que sería el periodismo de código libre, además de abierto. Por libre no queremos decir gratis. Al contrario, la libertad se paga a un precio muy alto. Para tener una Prensa libre la hemos de costear.
Las micro-donaciones impiden el control de un solo donante. Y las
suscripciones implican una confianza que se traduce en pagos, realizados
antes de recibir la información. Pagas porque sabes que la necesitas
para conocer y defender tus intereses.

Asegurado lo anterior, nada impide que (con embargos temporales o sin
ellos) toda la información acabe teniendo código libre. Es decir, que
pueda ser difundida, modificada y empleada por cualquiera y con
cualquier fin. Así convertimos la información privada (legítima y necesaria) en bien público, una vez extraída su rentabilidad. Las leyes a las que aludías son obsoletas tecnológicamente, criminalizan prácticas sociales muy extendidas y resultan ruinosas para el conocimiento colectivo y la innovación.
Las promulgan quienes defienden unos modelos de negocio vetustos, por
inercia, incompetencia e ignorancia. Ocultan su incapacidad y retrasan
su extinción presionando a los Gobiernos, de los que acaban siendo
rehenes. Y representan los intereses de una casta de empresarios
“culturales” ligados al poder, amamantados por él desde antaño.
Recordemos el reciente cambio de tres directores de diarios españoles.
Una medida simultánea a las tasas Google o AEDE, y las ayudas aprobadas
para los medios privados.

PC- En periodismo ciudadano hemos hablado de Fíltrala,
una plataforma puesta en marcha por una parte del equipo de Assange, se
podría considerar un ejemplo de ese periodismo de código abierto y
libre que defiendes.

VS- Me sorprenden quienes afirman que WikiLeaks fue derrotada. Sigue funcionando en contra de todos los gobiernos y ejércitos del mundo. Y su modelo está más vivo que nunca. Fíltrala es
un magnífico ejemplo. Retoma las macro-filtraciones y vincula la
plataforma a ciudadanos y a determinados medios, para así formar desde
el inicio una Red de contrapoder. Se asegura la afinidad de los medios
con un periodismo de denuncia, entendido como deber cívico, de
quienes manejan la información; ciudadanos que gestionan bases de datos y
periodistas que las publican
. Y, por otra parte, determinadas
organizaciones sociales se encargan de que la información tenga impacto
político e institucional. Nada de esto es casual. El libro señala la conexión del 15-M y los hacktivistas españoles con el apoyo a WikiLeaks, Assange… y con algunos gobiernos progresistas en búsqueda de una economía del bien común. Pero esto ya es otro tema…

PC- “Los medios privados han equiparado la libertad de prensa y
de empresa. Supeditan el derecho de expresión al negocio”. Esto
significa que este periodismo de código abierto también plantea un nuevo
modelo de negocio con un tipo de rentabilidad distinta.

VS- Sí, hemos de dar con un modelo sostenible y abandonar el afán de lucro,
la codicia que nos han llevado al desastre encadenado: precarizar a los
trabajadores y degradar la oferta, pulverizar la confianza social en la
profesión y lograr así su consecuente desvalorización. Sostenible
quiere decir que sólo busca el dinero necesario, el justo, para
salvaguardar la autonomía del profesional y la empresa. Y un periodismo mancomunado, de la información entendida como bien común, exige colaboración económica y participación ciudadana.
Sabemos que no hay suficiente gente como para pagar por información
política de gran calidad. Nunca será rentable económicamente y, por eso,
hay que sostenerla con otras secciones, formatos y actividades que den
ingresos suficiente. En este sitio
paráis de aportar ejemplos de cómo intentarlo con éxito. Ha llegado el
momento de hacerlo, intentarlo, personal e institucionalmente, cada uno
de nosotros y las fuerzas políticas que creemos. Más que nada, porque en
la senda actual, los periodistas convencionales parecen lemmings
abocados al abismo. Corren detrás de trabajos precarios que degradan aún
más a la profesión.

PC- Aún así señalas que “hay razones para el optimismo, pero que no las encontraremos en los medios convencionales”…

VS- Exagero, para servir de acicate. De ningún modo, quiero desanimar
ni desacreditar globalmente. Resulta increíble todo lo que hemos
construido en los últimos años. La agenda institucional y los marcos de
discurso de la Transición han sido desbordados. No superados, pero sí
rebasados por nuevos temas y enfoques, mucho más ligados a la sociedad
civil. Fíltrala se conecta de forma directa a cuatro medios que son
sociedades limitadas de periodistas o cooperativas asamblearias. Sus
promotores tienen el ADN del 15M.
Se ha inoculado y extendido viralmente entre la ciudadanía. Muchos
sectores profesionales y organizaciones cívicas sirven ahora de fuente y
promueven la sanción política y judicial de comportamientos antes
normalizados. Y cada día surgen periodistas (jóvenes y reciclados) que
han asumido que no les queda otra que hacer aquello que siempre
proclamaron: servir al público. Ya no como cliente, porque ha dejado de
serlo. Ni como objetivo publicitario, porque ya no lo es: no tiene
capacidad suficiente de consumo. Le queda dirigirse a la ciudadanía como
colaboradora imprescindible y ganarse su credibilidad: el único capital
que garantiza la existencia de esta profesión.

Puedes leer la primera parte de esta entrevista aquí.

“El periodismo de denuncia, un deber social, distribuido, ejercido por cualquiera”

Primera parte de una entrevista en Periodismo Ciudadano, por Paula Gonzalo y foto de Iosune Garayoa.
La revolución de las redes sociales, la tecnología y la telefonía móvil
han generado un nuevo panorama mediático en el que la antigua audiencia
pasiva se ha convertido en productora de información. La posibilidad de
generar contenido a través de un dispositivo móvil, unido a la crisis
de la prensa y del modelo de negocio en el que se había sostenido hasta
el momento, ha dado lugar a un nuevo campo de posibilidades a la hora de
entender el periodismo en la era digital.
El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de código) libre, es el título del nuevo libro de Víctor Sampedro, Catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos
de Madrid, en el que nos encontramos frente a una defensa del
periodismo en el que la información se convierte en un bien común,
autogestionado por ciudadanos “de alta intensidad política y
comunicativa”.
Esta es la primera parte de la entrevista que realizamos con Sampedro,
en la que nos da algunas pistas para entender este trabajo en el que
Internet se configura como una herramienta y un espacio para regenerar
la democracia, o acercarnos a modalidades tan interesantes como el
“periodismo científico”o el “periodismo de filtraciones”:
PC- Cómo definirías brevemente qué es este “Cuarto poder en Red” al que apelas constantemente en tu libro.
VS- La ciudadanía es el sujeto
comunicativo por excelencia. Puede usar con autonomía sus ordenadores,
móviles, tabletas como medios de comunicación en potencia. Es decir,
puede cobrar protagonismo público siguiendo sus propios fines e
intereses. Por eso el periodista es más necesario que nunca: cataliza y estimula el control de los abusos de poder. El periodismo de denuncia se convierte así en un deber social, distribuido, ejercido por cualquiera. Es un Cuarto Poder en Red, impulsado por el periodista y la comunidad a la que sirve. Juntos generan un flujo de contrapoder mancomunado: información como bien común, compatible, pero nunca supeditada al negocio o al Estado. En todo caso, dependiente del público que lo sostiene con su dinero, filtraciones y debates.
PC- Qué papel juegan los
“hactivistas” en este nuevo contexto social y los ciudadanos de a pie,
en los nuevos medios de comunicación?
VS- El hactivista ha pasado a ser modelo de militante político (véanse los nuevos partidos en red) y de periodista (véanse los formatos que, como el hactivismo, ligan la noticia a las comunidades afectadas, las convocan a colaborar y les dan voz). El ciudadano ya no es un receptor de contenidos cerrados en un dispositivo fijo
(la noticia sin comentarios de un periódico impreso). Somos
interlocutores, con pleno derecho a iniciar debates o reconducirlos,
transformando a los actuales representantes (políticos o periodistas) en
delegados de una asamblea que materializa el cemento social de toda
democracia: el debate abierto y plural.
PC-
En tu libro señalas: “Los ciudadanos con sus dispositivos digitales,
liberan información, la procesan y la debaten con una autonomía aún no
reconocida” ¿A qué crees que se debe esta falta de reconocimiento, así
como la constante desacreditación de fenómenos imparables como el del
periodismo ciudadano?
VS- Quien crea que compramos periódicos,
vemos o escuchamos noticiarios callados, y luego votamos para volver a
callar, no entiende nada. No ya de lo que ocurre ahora, sino desde hace
mucho tiempo. Internet está llamado a ser el medio de medios.
De hecho, hemos generado una atmósfera digital que ya habitamos. Nos
rodea de forma ubicua, en todo momento y lugar. Ahí generamos contenidos
o los difundimos, aportamos valor de la información. No solo
consumiendo, sino participando en (re)creaciones que no tienen
traducción monetaria inmediata, pero sí un enorme valor inmaterial. Las
noticias son filtradas, compartidas, debatidas, depuradas, completadas,
contextualizadas en blogs, redes sociales…. Es el público activo el que aporta credibilidad: el único capital del que, en realidad, vive un periodista
(obviamente, una vez asegurado el pan de cada día). Podemos volver
sobre ello, pero no damos con nuevos modelos de negocio porque en lugar
de la subsistencia (o sostenibilidad, como dicen ahora) se busca el
máximo lucro inmediato: “pelotazos”, luego llamados “burbujas” y, que
todos hemos aprendido a ligar al fraude y la corrupción.
PC- Una de las “expresiones informativas de mayor trascendencia hasta el momento, de este Cuarto Poder en Red es WikiLeaks. Assange, Manning y Snowden son tres activistas especialmente importantes en este libro, ¿por qué?
VS- Por orden de aparición en el relato, Manning es el hacktivista, que actúa como ciudadano ejemplar. Filtró el horror del que era testigo de
forma exhaustiva e incontestable. Aportó los registros completos que la
historia oficial negaba. Y además asumió las consecuencias de sus
actos, buscando en su encierro mayor libertad. Exigió, mientras durase,
poder adquirir un cuerpo femenino. Hackeó al Pentágono y se hackea a sí
mismo. Desobedeció la autoridad indigna movido por un mismo afán de
coherencia con sus principios. Se transforma a sí mismo, al tiempo que a
la sociedad en la que vive. Nos enseña la lógica de un ciudadano
digital consecuente, llevándola hasta sus últimas consecuencias. Libero
los datos y archivos digitales que sostienen las decisiones erradas de
un poder ilegítimo: 10.000 muertos debajo de la alfombra y dos de cada
tres, que no correspondían a terroristas ni combatientes enemigos. Eran
civiles en Irak y Afganistán.
WikiLeaks
es el primer prototipo de un medio verdaderamente global. Nadie como
ellos impactaron antes las agendas de la prensa de referencia de todo el
mundo. Pusieron al servicio de cualquier habitante del planeta la posibilidad de denunciar al poder de forma impune. No hay pruebas materiales de la filtración de Manning. Assange es
un experto en encriptación, que vino a decirle al periodismo que se
había transformado en relaciones públicas. Le mostró que en el siglo XXI
debía colaborar con los públicos más empoderados, con mayor poderío
técnico y ético, en la Red. La máxima expresión de ello son las
macro-filtraciones. Si llegásemos a comprender su alcance, nos
permitirían (re)escribir la Historia desde abajo. Entre todos y todas,
casi en tiempo real.
Snowden,
por su parte, es un ejemplo máximo de tecnociudadano: un trabajador
digital con una competencia técnica y valores éticos superiores a los de
sus jefes. Son los únicos que no saben que aún trabaja para la NSA. Las
filtraciones son necesarias. Muchas veces se toleran para contrarrestar
la acumulación de poder no fiscalizable y potencialmente totalitario,
como es el caso. Pero Snowden actuó sin consentimiento. Nos avisa de que
la máxima de WikiLeaks (igual que la moraleja del cuento de Andersen)
se ha invertido: el emperador va acorazado y el pueblo, desnudo.
Estos tres individuos elevaron los
estándares de una ciudadanía digital. Son nativos digitales que no están
dispuestos a renunciar a la Red neutral. Nacieron con ella, ayudaron a
construirla y ahora la defienden. Precisamente contra un Obama que llegó
a la Casa Blanca prometiendo el Gobierno Abierto y ha acabado como
Emperador de la NSA. Pudieron haber sido los iconos de una ciudadanía
dispuesta a reinventar la información de nuestro siglo, junto con los
medios y periodistas profesionales. Pero, en lugar de colaborar con
ellos; primero, se les parasitaron; después, les estigmatizaron; y,
finalmente, pretenden que les olvidemos.
PC- Al igual que se criminalizó
la actuación de estos tres activistas se está criminalizando la cultura
libre y el intercambio de conocimiento en la Red.
VS- Pues sí, las acusaciones se vuelven
en el libro contra quienes se las dirigieron sin ningún fundamento;
todas al mismo tiempo y a pesar de ser contradictorias, falsas y
falaces. Les tacha(ro)n de terroristas, ladrones y espías. Pero los verdaderos terroristas son quienes han minado nuestro régimen de libertades en nombre del anti-terrorismo e impedido que Manning o Snowden
puedan encabezar campañas de protesta y desobediencia civil; tal como
denuncian sus predecesores en la lucha contra la guerra de Vietnam.
Nunca vendieron, sino que regalaron, documentos de enorme valor en el
mercado negro. Y les llaman ladrones quienes ponen barreras a los datos
que costeamos, lo ocultan a nuestras espaldas e impiden su difusión.
Privatizan los informes y archivos de interés público que financiamos. Y
extraen nuestros perfiles de datos digitales, para usar esa ingente
información (secretos oficiales y grandes datos) en beneficio propio,
sin garantía alguna de servir a los intereses sociales. Quienes nos
espían no son Al Qaeda ni el ISI, mucho menos WikiLeaks, sino la
industria digital y toda administración que se lo pueda permitir. Lo
hacen en comandita, para estimular demanda y controlar la oferta, ya sea
política o mediática.
Imagen: Iosune Garayoa, bajo licencia CC.

«Si no costeamos nuestros medios, serán perros falderos del poder»

Última entrevista de una larga serie de posts publicados por ESPÍA EN EL CONGRESO ¡Juro que no les conozco!

Remuneración y anonimato: retos y riesgos del nuevo periodismo en red frente al “modelo Vargas Llosa”, sugiere el profesor Víctor Sampedro
en su libro “Cuarto poder en red”. Y si en las publicaciones
científicas el anonimato (revisión ciega y a pares) para realizar una
crítica es ya una exigencia ¿puede servir como ejemplo o la comunicación
de masas exigirá siempre la firma y la identificación?. Sampedro responde: “Necesitamos más y mejores periodistas que nunca. Nunca hubo tanta información ni gente informando,
reconocidos o no como periodistas. Y las noticias se sostienen por los
datos y documentos que las avalan. Tenemos la tecnología para publicar
archivos completos y que el público pueda contrastarlos. Pero no todo el mundo lo va a hacer con las destrezas necesarias.
Por eso necesitamos profesionales que seleccionen, jerarquicen y logren
impacto político. Claro que firmarán con nombres y apellidos para
asumir la responsabilidad de lo publicado. Trabajarán en empresas y con
recursos que les aseguran continuidad. Aplicarán protocolos
colaborativos, que empoderan al público, hasta convertirlo en sujeto comunicativo de pleno derecho”.
“Porque
es ésta la función clave del periodista: convertirnos en ciudadanos
capaces de desarrollar un nuevo código democrático, basado en la transparencia y la participación. La información es un bien intangible, un bien común. El público ha de costearlo con dinero y alimentarlo con sus debates
e inteligencia colectiva. Ahora no pagamos porque la información
convencional es tan homogénea o predecible que no vale su precio. No nos
representa. Pero aún no entendemos que, si nosotros no costeamos nuestros medios, serán (como ahora) perros falderos del poder”, añade.

Periodismo y política

Periodismo y política se han entrelazado para sostener un régimen caduco y en bancarrota

6.-
La Universidad, la comunicación y el periodismo: el fin de un modelo
agotado, según la crítica de su libro. En España, las universidades
públicas desprecian la experiencia y las privadas rechazan la teoría y
la ciencia. Aunque le afecte personalmente como catedrático de
universidad pública, ya que ha demostrado sobradamente su independencia
con este libro, ¿cree que vamos a un modelo de transmisión del
conocimiento extra-académico?

La dejación de responsabilidades de la Universidad es paralela a la de las empresas periodísticas.
Las facultades están atestadas de profesionales y académicos de segunda
fila. La mayoría no logró un puesto en una redacción ni una formación
sólida. Están tan quemados que consideran la docencia como un descanso
y/o un sobresueldo. Una segunda opción, un complemento salarial o un
retiro dorado. Y es cierta la diferencia que señalas. Las universidades privadas
se ajustan al mercado de trabajo, mercantilizan los nuevos perfiles
profesionales. Dan títulos rimbombantes para labores precarizadas y
estimulan a los estudiantes para que se auto-exploten como “emprendedores“. Las universidades públicas, por su parte, propagan las teorías de moda.
Algunas supuestamente críticas – nostalgia viejuna por una edad de oro
del periodismo inexistente (“el parlamento de papel” de la Transición)
o futuristas, cargadas de ciberutopías. Y sí, llevas razón, el
conocimiento es en gran medida extra-académico, y extra-mediático. Aprendemos más en la Red que en clase o en el quiosko.
Lo cual implica que o aprendemos a perder el control y se lo damos a
“nuestros” públicos… o los perdemos. Lo que está pasando, vamos.

Greenwald

Greenwald: de abogado bloguero a recibir el Pulitzer

7.-
Los nuevos periodistas del Cuarto Poder en red son héroes con castigo,
según su libro y varios ejemplos se exponen en él. ¿Es necesario el
riesgo para ejercer el oficio o puede aminorarse desde la ciudadanía
para garantizar el libre ejercicio del contrapoder y la libertad de
expresión? Aquí no hay una “primera enmienda” como en la Constitución de
EE.UU que prohíbe la creación de cualquier ley con respecto al
establecimiento oficial de una religión, o que impida la práctica libre
de la misma, o que reduzca la libertad de expresión, o que vulnere la
libertad de prensa, o que interfiera con el derecho a la asamblea
pacífica o que prohíba solicitar una compensación gubernamental por
agravios…

Planteas dos cuestiones, espía. Por una parte, la libertad siempre se paga a un alto precio (repasen las pelis de Tarantino).
Y los derechos se defienden ejerciéndolos. Por eso, la verdad, el
intento de hacer información veraz, es un deportes de riesgo. Pero no
solo conlleva una amenaza de castigo. También lleva asociada la promesa
de reconocimiento y respaldo social. Es es el valor, el
activo más importante de un informador. Le seguimos porque le
reconocemos de nuestro lado. Porque nos defiende y ayuda a defendernos.
Tras cuatro años de ataques feroces, los mayores poderes del mundo han
sido incapaces de cerrar WikiLeaks. No pueden acabar
con algo que se basa en el conocimiento y cuenta con apoyo social. La
segunda parte de tu pregunta se refiere a las condiciones para ejercer
el nuevo periodismo. De las legales ya hemos hablado. Quizás convenga
recordar que el libro termina con G. Greenwald, el colaborador de Snowden. En ocho años pasó de ser un abogado bloguero a recibir el Pulitzer. Dejó de trabajar como freelance para dirigir Intercept: un medio digital financiado por el magnate de Paypal. Curiosamente, la primera compañía que boicoteó a WikiLeaks.
Pero este caso es paradigmático: nos habla de la necesidad de contar
con informadores pertrechados con valores cívicos, destrezas
tecnológicas y comprometidos con la defensa de las libertades.
Dispuestos (como su financiadores) a “ensayar y probar“,
a corregir sus decisiones, hasta dar con una fórmula sostenible de
periodismo; entendido, antes que nada, como contrapoder. Pero ahora
compartido, mancomunado.

Anonymous fueron los primitivos "hacktivistas"

Anonymous fueron los primitivos “hacktivistas”

8.-
Hacktivistas, frikis y rarillos, dice su libro, pero frente a otra
realidad, que es la de 27.443 periodistas en paro. ¿Es ese el sarampión
que han de pasar los nuevos profesionales, ser considerados “frikis” o
“rarillos” por ejercer a veces de “hacktivistas”?

Uno
no crece como persona si sólo busca la aprobación de los demás. Tampoco
madura tu organismo sin ataques víricos que te ayudan a desarrollar
anticuerpos. Antes hacktivista – desarrollador de código y activista del conocimiento libre al servicio de causas colectivas – que “community manager” o “periodista marca”.
Antes que te llamen “terrorista”, que ser un pastor de rebaños
digitales o un empresario auto-explotado, rehén de tu “marca personal” o
la de la compañía para la que trabajas. Seguimos llamando periodistas a quienes hacen relaciones públicas.
Gestionan siglas políticas o marcas corporativas, disfrazando como
noticias la propaganda y la publicidad. Que los zombis del periodismo te
llamen friki es un elogio: reconocen que no eres un muerto viviente
como ellos. Desconocen el código de nuestro tiempo, el digital.
Pertenecen al mundo del pasado. Viven sin vivir aquí… y no dejan vivir.

Adios mafia

“Adios
mafia”, la primera manifestación en España que despertó conciencias y
equiparó a los partidos y políticos del régimen con organizaciones
delictivas organizadas

9.-
Los “partidos mafia” y el “periodista convencional” frente al
periodismo de “código libre”, escribe en su libro. En España vivimos una
situación política, institucional y económica anómala donde incluso se
han registrado manifestaciones ciudadanas con el lema “Adiós Mafia, Hola
Democracia”. ¿Puede ser su libro la base teórica de un nuevo modelo de
política comunicativa en un nuevo régimen con nuevos partidos? Se habla
incluso de que Podemos podría alcanzar poder antes de lo previsto.

Yo no sé si el libro es modelo de nada. En todo caso, planteo una base para el diálogo, la renovación profesional y la acción colectiva. Porque, con la excusa de WikiLeaks y Snowden,
intento aclarar términos, opciones y límites a lo que podemos hacer. En
España, desde hace tres años, se ha hecho muchísimo para abrir el código de la política y del periodismo.
Hemos debatido, construido y compartido herramientas de intervención
social: acampadas, manifas, escraches, mareas, filtraciones, escándalos y
denuncias públicas; iniciativas jurídicas, legales y parlamentarias;
nuevos medios y cooperativas; nuevas plataformas de intervención y
representación… Y, ahora, ha surgido una maquinaria política en
construcción: Podemos, cuya aparición ha impugnado el
tablero político existente. Me alegraría que sus palabras se hiciesen
realidad, espía. Que entre todos siguiésemos demostrando que podemos. Me
da que sí. La potencia de lo que emerge desborda los estertores de lo
que muere.

“Comunidades que generan opinión pública en defensa del bien común”



Entrevista a Víctor Sampedro por Miguel Jara:
Víctor Sampedro, Catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ha escrito un libro titulado El Cuarto Poder en red. Por un periodismo (de código) libre. Lo he leído y recomiendo su lectura pues es clave para entender la corriente de empoderamiento ciudadano y periodístico surgido en los últimos años al albur de internet. Le conocí en una jornada sobre comunicación social en la Biblioteca Nacional en la que coincidimos como ponentes y ahora le entrevisto:



Lo primero preguntarte ¿cómo definirías de manera sencilla qué es el Cuatro Poder en Red?


Como escribió el poeta, ¿y tú me lo preguntas, Miguel? Cuarto Poder en Red sois tú y la comunidad a la que sirves y te apoya.

En prosa: constituis un nodo importante de la información sobre salud en España. Vigilas por los intereses de una ciudadanía que colabora contigo, porque sabe que la defiendes. Te pasan información, pasan la que tú generas a otros ciudadanos, la re-difunden y comentan en otros foros”.

Es decir, trabajáis de manera mancomunada, en pie de igualdad, para que las administraciones y las empresas respeten la salud, como un bien común. Bien común es también la información que publicáis y difundís, de libre difusión y circulación. Está hecha para ser reutilizada, convertida en denuncia…

Impedís que los gobiernos y las corporaciones farmacéuticas controlen la información médica y sanitaria. Porque, de manera inevitable, los políticos la utilizan como propaganda electoral y las empresas sanitarias en publicidad engañosa. Nada que objetar, si no incurriesen tan a menudo en una propaganda y unos negocios tóxicos.

En resumen y sin bombo alguno, Miguel, ejerces de catalizador de una comunidad que genera opinión pública en defensa del bien común, construyendo juntos una información que también lo es… Hasta tal punto que tu (mejor dicho, vuestro) blog se vincula a un bufete jurídico [Bufete Almodóvar & Jara], que lleva esa auto-defensa a los tribunales. Vuestro nodo, ligado a otros muchos, forma una Red de contrapoder que interpela al Ejecutivo, al Legislativo y al Judicial; sin querer sustituirlos intenta que sean transparentes y rindan cuentas

Eres muy crítico con el periodismo que llamas convencional. ¿Puedes destacar de manera esquemática tus principales objecciones?


El periodista convencional se cree el guardián único, el ángel custodio de la libertad de expresión. Piensa que le pertenece y, en consecuencia, no asume responsabilidades por ejercerla. Sólo se pliega a quien le paga el salario o le suministra “exclusivas” y “carteras de publicidad”. Por eso se considera obligado a defender el medio en el que trabaja o a las fuentes con poder, que le pasan dossieres o información interesada.
Funciona, por tanto, mediante favores racionando el secreto y la publicidad; en realidad, blinda a los poderosos y desnuda a los débiles. Desempeña así el papel opuesto al que dicta la mínima teoría democrática: nivelar el debate público, “desnudar a los poderosos y proteger a los débiles”; porque este es el único modo de que se oigan las mayorías sociales y se respete a las minorías con menos recursos.
Para rematar el sinsentido en el que muchos periodistas operan, si tú, Miguel, fueses un periodista convencional, considerarás lógico que te pagase por poder leer publicadas estas declaraciones que te estoy haciendo. El periodismo convencional es el máximo privatizador del debate público; si pudiesen lo monopolizarían, lo convertiría en monólogos del poder disfrazados de entrevistas. ¿A que suena familiar?.

Eres entusiasta de los modos de periodismo más moderno relacionados con el auge de internet, el periodismo digital y apuestas por “hackear el periodismo”. Cuéntanos cuales son los valores de este concepto de periodismo y en concreto a qué te refieres con esa expresión.


Necesito unas cuantas palabrejas; pero no demasiado difíciles de entender. El periodismo que viene, que estáis/estamos inaugurando no es lucrativo, no se mueve por beneficios enormes e inmediatos. Apenas aspira a un modelo de negocio sostenible.

¿Que sostenga qué? Pues la autonomía de acción y la independencia respecto al poder: para no tener que venderse al mejor postor, llámese Gobierno, multinacional farmacéutica o audiencias idiotas. En griego, idiota era quien se preocupaba solo de sí mismo. Como si pudiésemos cuidar nuestra salud desentendiéndonos de la comunidad que habitamos. Es igual que hablemos de salud médica o democrática.

Insistes en la posibilidad de que gracias a internet el periodismo trabaje más para el bien común y se establezca una nueva relación entre los profesionales del periodismo digital y los lectores ¿qué pueden hacer ambos para que eso sea así?
La idea es considerar con todas sus consecuencias que la información es puro bien común y que los ciudadanos son sujetos comunicativos de pleno derecho.
Impedir o poner barreras a que alguien se entere de una noticia que publicáis en vuestro blog es un atentado intelectual: a la inteligencia y el conocimiento colectivos; además de que en vuestro caso concreto puede tratarse de asuntos vitales.
Compartir en la red es copiar. Y punto. No se trata de un exabrupto pirata, sino de una realidad. La información original se reproduce y difunde replicándose a coste cero y casi en tiempo real. Vivimos un contexto tecnológico cuyas realidades no podemos negar.
Hay que reconocerlas y reinventar el periodismo, el de siempre, ajustándolo al nuevo escenario. Esto no es un deseo o una proclama. Quien no se adapte desaparecerá, está desapareciendo. Una tragedia en términos personales para muchos periodistas en paro, pero una bendición; porque lo nuevo surge de las cenizas de lo viejo.

Algo que he echado de menos en el libro, aunque sé que no es un libro sobre periodismo propiamente dicho. Como sabes, el nuevo periodismo on line, al menos en España, es muy difícil conseguir remunerarlo. Y esto es vital no ya para la subsistencia del periodista sino para que pueda dar la calidad a su trabajo que la sociedad merece. ¿Qué fórmulas existen para que el profesional sea justamente recompensado por su trabajo digital?


Las audiencias deben considerar que o son ellos los que costean una información y unos medios que quieren que sean libres o que lo harán los estados y los mercados y dejarán de serlo. La libertad se paga, día a día y muy cara.
Una vía clara es ejercer las libertades del mercado, pero las nuestras, las que están a nuestro alcance: micro-mecenazgos y suscripciones, intercambios colaborativos, participación voluntaria o patrocinios de la sociedad civil, publicidad con valores afines, pagos por contenidos específicos o sometidos a vetos temporales…
Y la otra vía de actuación es considerar que cuando ejercemos la libertad de expresión no es tanto un derecho (que también) como un deber.
Tenemos la obligación de realizar las denuncias y las filtraciones que hagan de vuestro trabajo, el de los periodistas profesionales, un verdadero ejercicio de (auto)defensa de nuestros intereses. Nuestra libertad de expresión es garantía de la vuestra y viceversa.
Vosotros -que trabajáis con afectados y víctimas de fraudes, errores y engaños sanitarios- debierais contar una constelación de nodos comunicativos de contrapoder que os apoyasen: colegios profesionales, institutos y centros universitarios, grupos de afectados… Fomentar que surjan esos otros nodos y que se tejan en red con vosotros debiera ser una de las funciones primeras, si no la prioritaria”.

Por último, citas estilos periodísticos como el de investigación, denuncia, análisis, “de datos” o “de precisión” con los que me siento relacionado. Es claro que hubo un tiempo mejor y que ahora este tipo de periodismo está en crisis. Se nota un resurgir gracias a internet ¿Cómo ves el periodismo de investigación hoy y cual crees que es su futuro?

Yo veo el periodismo, en general, mejor que nunca. Ya sé que estoy provocando. Pero cualquiera que haya vivido en España desde el 15M sabe que en estos tres últimos años el verdadero periodismo lo han llevado a cabo los nuevos medios, periodistas y públicos digitales. Sois parte de algo muy importante: un cambio de paradigma comunicativo que, obviamente, tiene impacto político y económico.

Los medios convencionales están agonizando en ambos aspectos. Y mientras no cesan de surgir iniciativas periodísticas y políticas con agendas y enfoques que hasta ahora eran desconocidos. Pretender decir ahora cuáles van a sobrevivir y anunciar una única vía de éxito sería ridículo por mi parte. No soy ningún gurú. No creo en ellos. Pero una cosa es cierta, segura e incontestable: el futuro será de quien se lo curre, de los públicos y profesionales sepan convertirse en, enredarse como cuarto poder.

Ocurrió con la imprenta a mediados del XVI… y hasta el arranque del siglo XX no llegaron los amos de la comunicación al estilo de Ciudadano Kane… y ahora Murdoch. Démonos tiempo para jugar, ensayar y consolidar nuevos modelos. Curiosamente, como señala el libro, la inmundicia de Murdoch sale a la luz al tiempo que WikiLeaks. Y dejo claro que los de Assange marcaron el camino a seguir.

Aún no somos conscientes del alcance de las macrofiltraciones. Imagínense que, antes de que las administraciones sanitarias cambien de gestores (algo que podría ocurrir en las próximas elecciones, ¿verdad?) no sucede lo de siempre: que se destruyen los discos duros y los archivos.

Y piensen que en lugar de eso la documentación es filtrada, para hacerles pagar la deuda (o parte de ella) a quienes nos han estafado. No me digan que es imposible: está tu blog, está filtrala.org (una plataforma que mejora el modelo WikiLeaks)… Aquí quien no hace periodismo es porque no quiere

El Ataque de las Pollas Republicanas

Era la boda en el Palacio, las autoridades no dejaban manifestarse ni sobrevolar la zona, yo tenía un ático cerca, Caramelos Paco (y sus globos de colores) estaba muy cerca también. Aten cabos…

500 pollas voladoras tricolores surcaron el cielo de Madrid aquella lluviosa mañana. Esas cosas que hacíamos.

EL ATAQUE DE LAS «POLLAS REPUBLICANAS»
500 Pollas Republicanas violan el virginal espacio aéreo de Madrid

(Tomado de Indymedia-Madrid)

«El autodenominado Rabo en el Exilio (grupo revelación recién erguido) ha revindicado la colorista e infantil acción erótico-política por la cual medio millar de falos hinchables y bastante hinchados (más de un metro y medio de longitud con unos huevos del tamaño de la cabeza de Trillo) han irrumpido sobre la Almudena y la Gran Vía madrileña para solaz de propios e impropios. Las fuerzas y cuerpos de seguridad han tenido serias dificultades para contener el entusiasmo popular desatado a la vista de tamaña (por lo grandes) proliferación pollonesca y republicana. Tiernos infantes se han desgajado de sus progenitores desafiando a los vigilantes F-18 y al mismísimo avión paraguas y conseguir un polla-república para decorar su dormitorio junto al póster de Britni Spiers y del Getafe F.C. Se sabe que destacadas testas coronadas se han quejado a Protocolo por no haberles reservado también a ellos un pollón republicano. Pero así son las cosas; las pollas republicanas son para el pueblo mientras que, como todo el mundo sabe, las autoridades siempre han funcionado a dedo, que es lo suyo por lo demás.»
D.