¿Está la ciudadanía preparada para los Papeles de Panamá?

Álvaro Carretero y Génesis Machado
Miembros de la comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales.

Asistimos a un momento crucial en la evolución del periodismo de filtraciones. Un cambio de paradigma en el que las élites, políticas o económicas, ya no son las únicas fuentes que pueden filtrar información sensible y con capacidad para dar un vuelco a la agenda mediática. Ahora son los mismos ciudadanos, testigos de corrupción o injusticias, quienes gracias a la tecnología, tienen acceso a grandes cantidades de información y pueden ponerla a disposición de los periodistas. Las llamadas “mayor exclusiva de la historia” se suceden ya anualmente, y las fuentes son personas de a pie: Las revelaciones sobre los crímenes de guerra de EEUU de la ciudadana Manning, las del espionaje de la NSA del ciudadano Snowden, las de la evasión de impuestos mediante cuentas en Suiza del ciudadano Falciani o la de los papeles de Panamá de la ciudadana anónima.

Se trata de una cuestión, la de cómo poner a disposición pública el conocimiento contenido en estas filtraciones masivas de información, en la que aún no existe un consenso en cuanto al método, forma y alcance. ¿Son suficientes las noticias en los medios de comunicación? ¿Debe hacerse pública la base de datos completa sobre la que se basa la investigación periodística, para que los ciudadanos puedan contrastar las informaciones que publican los medios de comunicación e investigar por su cuenta? ¿Y si las solicita Hacienda (un brazo del gobierno)? ¿Las filtraciones masivas, son un bien común o un recurso periodístico? ¿Está preparado el público para fiscalizar a sus gobiernos de esta forma? ¿Siguen siendo los escándalos mediáticos herramientas de batalla política y electoral controlados por las élites?

Con todas estas preguntas en ebullición con las revelaciones de los papeles de Panamá, investigados entre el Consorcio Internacional de Periodistas (ICIJ) y medios de comunicación asociados en más de 80 países, algunos de los principales periodistas de filtraciones españoles debatieron sobre la existencia de un cuarto poder en red. El coloquio, celebrado en el seno del Máster en Comunicación Cultura y Ciudadanías Digitales, se abrió con la intervención de Mar Cabra, coordinadora del equipo de datos del ICIJ, que explicó cómo las nuevas lógicas del periodismo, basadas en la colaboración a nivel global, han ayudado a analizar los once millones de documentos que constituyen los Papeles de Panamá.

Además de Cabra, participaron en el Manuel Rico (InfoLibre), Marta Peirano (eldiario.es), Antonio Delgado (El Español) y Ángel Calleja(20Minutos), bajo la presentación del catedrático de Opinión Pública y Comunicación Política Víctor Sampedro. Entre todos intentaron determinar el potencial de experiencias como las de Wikileaks o el ICIJ para extender el conocimiento de la ciudadanía, pero también las limitaciones de estos proyectos: Ángel Calleja, periodista de 20Minutos, insistió en la existencia de una ciudadanía “acrítica” e incapaz de comprender el nuevo periodismo. “Un ciudadano mal informado siempre toma malas decisiones; incluso en contra de sus propios intereses”, añadió.

Otro de los desafíos de este tipo de periodismo lo planteó Manuel Rico, que apuntó a los costes económicos que requiere hacer periodismo de investigación: “Es necesario tener a gente que sepa hacerlo, especializada y completamente liberada de otras funciones. Con el riesgo de que encima no se pueda demostrar la información y no se pueda publicar. Hay que tener la capacidad de asumir ese coste y los medios españoles no están preparados”.
Marta Peirano abrió aún más el debate poniendo sobre la mesa la necesidad de proteger a las fuentes. En lugar de castigarse a los delincuentes, según la periodista de eldiario.es, se persigue a los filtradores: “La mayoría de filtraciones hacen referencia a secretos de Estado y es nuestra responsabilidad, de los medios, exigir normativas para protegerles”. Es la represión mediante el miedo la que provoca que casos como el de Assange, Manning o Snowden se conviertan en una especie de sacrificio ejemplarizante intentando disuadir a futuros leakers. Aprovechando la pasividad ciudadana, no solo se la desincentiva de participar en las nuevas lógicas periodísticas, sino que se estigmatiza como delincuentes a quienes rompen la barrera del miedo a la represión del sistema, acordaban varios de los participantes.

Esta crítica velada a la falta de protección de los filtradores, presente a lo largo del debate, se cerró con la conclusión final del propio Calleja, que considera que si bien el ciudadano medio aún no está preparado para afrontar los nuevos cambios, la solución es relativamente sencilla: “Para que se produzca el cambio a nivel social y periodístico, hay que cambiar nuestra cultura como país y la educación desde la escuela”.

Nota: En este enlace se puede consultar la transcripción completa de la mesa redonda: De WikiLeaks a los Papeles de Panamá, pasando por los de Bankia

El PNR: Así es como las compañías aéreas tendrán derecho a saber todo sobre ti

Diego Naranjo

Abogado especialista en DDHH y asesor legal de European Digital Rights (EDRi)

El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves 14 de abril la propuesta de Directiva EU PNR a pesar de la oposición de grupos de la sociedad civil (Access Now, EDRi…), del Supervisor Europeo para la Protección de Datos personales (EDPS) y la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA). Esta Directiva permitirá a las compañías crear bases de datos sobre sus pasajeros que podrán ser consultadas a discreción por los servicios de seguridad. ¿Qué significa esta recopilación de datos y por qué perjudica a los ciudadanos europeos?
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¿Qué es PNR?
PNR (por las siglas en inglés de Passenger Name Record, o registro de pasajeros) es una medida de creación de perfiles. Intenta adivinar, usando algoritmos, quién puede suponer una amenaza terrorista u otro tipo de criminal internacional de acuerdo a los patrones creados al mezclar diferentes tipos de datos de pasajeros (nacionalidad, rutas de vuelos, formas de pago usados…) cuando alguien reserva un vuelo con una compañía aérea. Como bien señala el profesor Emérito de Derecho Internacional Douwe Korff en su informe presentado al Consejo de Europa, la creación de perfiles supone una “amenaza seria de un mundo kafkiano en el que agencias poderosas” (como la estadounidense NSA, famosa tras las filtraciones reveladas por Edward Snowden sobre espionaje masivo) toman decisiones que afectan en gran medida a individuos, sin que esas mismas agencias necesiten explicar las razones que llevan a dichas decisiones. Además, a esas personas se les niega cualquier recurso individual o colectivo frente a ellas. La creación de perfiles es tan seria como lo siguiente: Presenta una amenaza a los más básicos principios del Estado de Derecho y la relación entre los poderosos y el resto de la población en una sociedad democrática”.
La Directiva EU PNR no añade más que la inseguridad de un nuevo sistema de bases de datos innecesaria, el riesgo de un algoritmo al que no se le pueden pedir responsabilidades pero que pone a gente inocente bajo el riesgo de que sospechas infundadas le lleven a sufrir desde retrasos o embarques denegados a arrestos, así como en general ser sujeto a una vigilancia masiva indiscriminada. Con la decisión del Parlamento Europeo, este podrá terminar siguiendo el camino que inició con la Directiva de Retención de Datos (invalidada por el TJUE en 2014), es posible que encuentre el mismo resultado: un placebo fallido, inefectivo para miedos relacionado con la seguridad frente al terrorismo.
¿Cómo funciona el Registro de Pasajeros (PNR)?
El registro de PNR se crea cuando alguien reserva un vuelo. En ese momento, el agente de viajes o la página web que gestiona la reserva crea un PNR en un sistema de reserva informático llamado “computer reservation system” (CRS). El PNR incluye información obtenida de los pasajeros y que es usada por las compañías aéreas para finalidades puramente comerciales (gestión del vuelo del pasajero).
PNR fue diseñado en un principio para ser usado solamente como un registro que contiene el itinerario de un pasajero o para pasajeros que viajan dentro de un grupo. La idea era poder compartir la información entre compañías en el caso de que los pasajeros requirieran usar diferentes compañías para llegar a su destino final.  
¿Qué tipo de datos se incluyen?
Los registros de pasajeros (PNR) ahora pueden incluir todo tipo de información que los pasajeros hayan proporcionado, incluyendo entre otros el día del viaje y el itinerario completo, el nombre y su información de contacto, preferencias de comida (kosher, halal, vegeteriana…), información de viajeros frecuentes (tarjetas de fidelidad), formas de pago e información médica. En algunos casos, las compañías pueden tener accesos a otros datos como reserva de hotel, alquiler de vehículos, viajes de tren…
¿Qué añade PNR en cuanto a prevención de terrorismo o crímenes transnacionales respecto de otros sistemas que ya existen?
Nada. Hay muchas otras maneras de obtener la misma información. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad y las agencias de inteligencia pueden requerir el acceso a datos de PNR a través de una orden judicial, siguiendo el procedimiento normal en cada sistema judicial nacional.
Además, hay otras medidas que las autoridades ya pueden usar para identificar a sospechosos de formar parte de actividades criminales, tales como el Schengen Information System, el Visa Information System, el Eurodac, el ECRIS  y los datosAPI (Advance Passenger Information).
¿Ha sido probado que la Directiva EU PNR es efectiva, proporcional o necesaria?
No. La Directiva se va a adoptar a pesar de las quejas vertidas por la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA), el Supervisor Europa para la Protección de Datos y el Grupo de protección de datos personales del artículo 29, órgano asesor de la UE sobre protección de datos e intimidad. El estudio del profesor Korff preparado para el Consejo de Europa citado al principio explica que “no hay pruebas serias y verificables producidas por los que proponen la recolección de datos personales que demuestren que el minado de datos y la creación de perfiles a partir de información obtenida a través trasvases masivos de datos, o que añadir datos de PNR a esa montaña ya creada, podría ni siquiera ser útiles a los fines perseguidos – sin entrar ni siquiera que sea efectivo o no”.
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