Un Barrio Feliz: La divertida historia del «hackeo» de las cámaras de videovigilancia del barrio madrileño de Lavapiés.

En febrero de 2010, Medialab Prado lanzó una convocatoria de proyectos (Open Up) para la nueva fachada digital de la Plaza de la Letras, anexa a esta institución madrileña. Al mismo tiempo, en el cercano Lavapiés, hacia un tiempo que los vecinos nos habíamos organizado en contra de otra instalación y otro gasto millonario injustificable por parte del Ayuntamiento de Madrid: las 48 cámaras de video videoviligancia para la policia.

En este blog, (unbarriofeliz.wordpress.com) recogimos todo el proceso de acciones de protesta en contra del que iba a ser el primer sistema de videovigilancia para todo un barrio en España. (…)

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La tecnopolítica que surge del desierto: 40 años de espera, 40 años de resistencia

Periodista, activista, autora del proyecto saharadeudahistorica.info y miembro de la comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales

Este 27 de febrero de 2016 se cumplen 40 años de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), un país erigido en el exilio y apenas visible para las potencias económicas mundiales. Una nación que clama justicia desde el desierto y… desde la Red.
El conflicto del Sahara Occidental divide a un pueblo, el saharaui, por un muro físico de unos 2.700 kms. de longitud y lo separa del mundo por un muro mediático que hasta la llegada del siglo XXI se mostraba impenetrable. La protesta y la resistencia de este pueblo no ha cesado desde 1970, año en que emerge el primer movimiento de liberación saharaui. Sin embargo, ha sido la llegada de la era digital la que ha permitido a las voces del desierto abrir grietas en ese muro que les imponía silencio.
Desde los campamentos de refugiados, desde los territorios ocupados por Marruecos o desde la diáspora internacional, hemos visto emerger en los últimos años numerosas movilizaciones:
Las intifadas pacíficas de 2005 y años posteriores, permitieron a la opinión pública internacional descubrir la situación del pueblo saharaui bajo la ocupación marroquí gracias a la filtración de imágenes e informaciones que medios alternativos recibíandesde un cibercafé de El Aaiún.
La huelga de hambre de Aminatu Haidar en otoño de 2009, fuertemente apoyada por la sociedad civil movilizada desde la Red, forzó a los medios de comunicación a fijar el foco en el conflicto. Llegando a poner en jaque a la diplomacia española en sus relaciones con Marruecos.
El levantamiento del campamento protesta de Gdeim Izik, considerado detonante de la primavera árabe por analistas internacionales como Noam Chomsky. Más, el posterior desmantelamiento del asentamiento por el ejército marroquí, pudieron ser contados al mundo gracias a las cámaras digitales y teléfonos móviles de las personas que participaban de la protesta. En colaboración con colectivos internacionales de observación y vigilancia de derechos humanos, las imágenes y videos registrados por la población viajaron a través de Internet, logrando eludir elbloqueo informativo institucional dictado por Mohammed VI, compartiendo en tiempo real lo que sucedía en El Aaiún.
La resistencia ante el expolio de recursos naturales en los Territorios Ocupados del Sahara Occidental se vio reflejada en la oposición ante los sucesivos Acuerdos de Pesca entre la Unión Europea y Marruecos o la tentativa de las petroleras San Leon o Kosmos Energy sobre la costa.
Video-protesta realizada en los campamentos de refugiados saharauis.
La República Árabe Saharaui Democrática está reconocida como país por 82 Estados y por la Unión Africana. Sin embargo, ninguno de ellos es un país noroccidental, cuestión que parece deslegitimar la existencia de los pueblos en la geopolítica hegemónica. Suecia, ha sido el primer país europeo en declarar su intención de reconocer la RASD. Esta cuestión levantó ampollas en el Reino de Marruecos, quien declaró el boicot a grandes compañías suecas como IKEA, forzando así la negativa del Gobierno sueco al reconocimiento.
Este invierno pudimos ver como las lluvias torrenciales arrasaban los campamentos de refugiados saharauis, haciendo insostenible la situación y la espera de la población exiliada.
25 años se cumplirán este 2016, desde que la ONU declaró el Alto al fuego entre Marruecos y el Frente Polisario, representante político y militar del pueblo saharaui. 25 años esperando un Referéndum de Autodeterminación que parece no llegar nunca. Recientemente, la cibercampaña #ReferendumNow #WesternSahara surgía como un recordatorio a occidente de que como ciudadanía, se debe exigir el cumplimiento de la legalidad internacional a los responsables políticos de la situación.
Fotografía obtenida [con permiso] de http://poemariosaharalibre.blogspot.com.es/
Cada día, saharauis de los Territorios Ocupados filtran la información documentada de las violaciones de Derechos Humanos en el Sahara Occidental, reclamando, a través de las redes sociales, que su testimonio cuente. Su tecnopolítica surge en las calles y subvierte el espacio digital con la esperanza de un cambio. Pero…¿hasta cuándo ha de continuar la espera? ¿Cuánto tiempo más podrán soportar la situación? La resistencia de este pueblo parece ser permanente.
“La pérdida de toda esperanza será lo que nos lleve a la libertad, porque la vida de los pueblos es mucho más larga que la de los dictadores que la oprimen”.  
Mustafa Ahmed, Activista por los DDHH.

El equilibrio frágil del mundo, según José Mujica

Sara Calvo Tarancón

Periodista y miembro de la comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales

El único privilegio que conserva de su etapa como presidente del Uruguay es un grupo de guardas de seguridad que se turnan en una caseta de obra frente a su chacra, a los pies del Cerro, en las afueras de Montevideo. El jefe de Seguridad deJosé Mujica se llama Eturco y va armado con un destornillador y uniformado con una camiseta blanca, una gorra azul a juego con los pantalones y unas botas de montaña. Tiene más pinta de manitas que de segurata, y según cuenta, su función principal es, por las mañanas, recibir a las cerca de treinta personas que se acercan cada día a la casa del Pepe para conocerlo. Por las tardes, se dedica a sacar adelante uno de los sueños de Mujica: la escuela agraria que han montado en unos terrenos que cedió para el proyecto, justo enfrente de su casa.  Dentro de una nave enorme se están acondicionando las aulas para los más de 70 estudiantes, construidas a base de materiales reciclados que ahora se encuentran esparcidos por los rincones: trozos de madera, ventanales apilados, inodoros amontonados cubiertos de polvo, baldosas y sacos de cemento. En la entrada de esa gran nave guarda Eturco, con orgullo, el viejo Fusca azul oscuro que le ha regalado el Pepe. “Cada vez que voy a la gasolinera viene alguien a hacerse una foto con él”, asegura, con una sonrisa ancha.
El propio jefe de Seguridad de la casa de Mujica fue el encargado de ayudar a preparar la garita, desde donde se vigila la entrada a la casa, para que el expresidente —ahora senador— viera Frágil Equilibrio, una película que se va a estrenar la próxima primavera y que utiliza como hilo conductor las palabras y el mensaje de Mujica para entretejer las historias de varios protagonistas en tres escenarios:  Japón, África y España.
Taisuke, protagonista de uno de estos relatos, trabaja como salaryman en una agencia de publicidad de Tokio, donde pasa una cantidad ingente de horas semanales. Puede comprar cualquier cosa, menos libertad, y se debate entre entregar su hoja de despido y el miedo a perder la comodidad económica que no tiene tiempo para disfrutar. Otra de las historias se centra en Kante, uno de tantos jóvenes de Mali que malviven en el monte Gurugú y tratan, cada noche, de cruzar la triple valla de 12 km y mortales cuchillas que separa Marruecos y España. Una valla que, como dicen los africanos en el documentalya no es una frontera sino una máquina de matar. El sueño africano de saltar a Europa a la búsqueda de una vida mejor para ellos y para sus familias choca de bruces con la realidad deAndrés, otro de los protagonistas, madrileño que tuvo que ocupar una casa en el barrio de San Cristóbal cuando perdió, hace algunos años, a su mujer, su trabajo y su hogar.
Guillermo García López es el director de esta producción independiente que cuenta con muchas más ganas e ilusión que presupuesto. En ella ha ido tejiendo estas tres historias globales utilizando como hilo conductor las sabias palabras del expresidente que, de alguna forma, se dedica a resignificar conceptos. Austeridad, consumismo, solidaridad, altruismo, amor. Nadie las pronuncia mejor que Mujica, quizá porque no todo el mundo ha sabido valorar algunos conceptos, como la libertad, de la misma forma que él, que pasó más de 10 años en prisión. Allí aprendió, entre otras cosas, a guardar miguitas de pan para alguna rata que se volvía compañera. Le ayudaba saber que había algo vivo entre aquellas cuatro paredes.
Guillermo hace un par de años que no pisaba el polvoriento camino que conduce a la vivienda del Pepe. Ahora ha vuelto para mostrarle la película en la que lleva trabajando dos años. El expresidente se emociona cuando ve desfilar imágenes punzantes bajo las palabras que él mismo regaló al director, en ese jardín, sentado en una silla y espantando moscas durante una entrevista que le concedió el verano de 2014, cuando todavía era presidente de Uruguay. “Quedó muy buena”, le dice, después de verla, “podés dejarme una copia para que se la muestre a Lucía?”.
Muchos uruguayos coinciden: “Mujica es un filósofo”. De su boca salen grandes reflexiones de ese discurso que lo ha hecho universal en el que enumera los grandes problemas del ser humano, aquellos que hacen tambalear el equilibrio del mundo moderno, inestable y cambiante. “Que Europa termine café con leche es cuestión de tiempo”, dispara Mujica en Frágil Equilibrio, y apunta directamente a los culpables, “la venganza de los pobres está en la fertilidad de sus vientres”, y ya lo decía Galeano, en estas tierras se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. El amor en los tiempos del Capitalismo también le inquieta, “la solidaridad ha creado monumentos civilizatorios pero está en crisis porque no es un producto de mercado”. Pero Mujica está aquí para recordarnos que hay que olvidar todo aquello que esté por delante de las personas, porque lo primero, es la vida. “La vida es una causa en sí misma. Es la causa de todas las causas”.
Y al final, la solución del Pepe contra la insoportable levedad de este frágil equilibrio del mundo es tan simple (y tan compleja hoy) como encontrar “un cacho de tiempo en la vida para ser felices”.

Tetuán de las Victorias

«Me la tienes que entregar, la llave de tu alma, como los moros entregaron las llaves de Tetuán», dicen unos de tientos cantados por el gran Diego Rubichi.

La clave estaba en ese barrio en carnaval. Una hoguera donde a su alrededor danzaban unos locos, los rufianes, los titiriteros de un Madrid que ha vuelto a ser señorial, de paseo de caballos y guardias civiles patrullando por los suburbios buscando anarquistas.
Los barrios que habían estado ocultos se han destapado, y al hacerlo fluye la cloaca, la mugre salpica al burgués y la costra supura tantos años de injurias.
Pero, pronto los de Salamanca quieren encender también sus hogueras para quemarles dentro. Llamas frías bajo un atarceder rojo.

Madrid es hoy una urbe poblada de calesas y demonios. Una urbe mutilada.
D.

¿Acabará Assange como Manning?

Comunidad Editorial del 4º Poder en Red
Julian Assange ha estado los últimos tres años “detenido arbitrariamente” en el Reino Unido. Esa es la conclusión a la que ha llegado el Grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas.
El fundador de Wikileaks es objeto de una investigación preliminar en Suecia (sin acusaciones formales) desde agosto de 2010 por un supuesto delito de violación y otro de acoso. Sobre él pesa desde entonces una orden de detención para ser interrogado en Estocolmo. En mayo de 2012 el Reino Unido dictaminó que Assange debía ser extraditado para prestar declaración en Suecia, por lo que el australiano decidió pedir asilo a Ecuador y refugiarse en la embajada ecuatoriana en Londres, en la que permanece encerrado desde agosto de ese año.
En los seis años que lleva abierta la investigación, la justicia sueca se ha empeñado en negar a Assange la posibilidad de prestar declaración desde Londres. Sólo en enero del presente año -y ante el temor a que el supuesto delito de violación acabase por prescribir como ya hiciera el de acoso- la Fiscalía sueca abrió la puerta a interrogar al fundador de Wikileaks en la embajada de Ecuador en la capital británica.
A ojos de Assange y de gran parte de la comunidad internacional que ha apoyado su labor, la orden de arresto es solo un trámite previo a una extradición a los Estados Unidos, donde con toda seguridad acabaría ante un tribunal castrense que le aplicaría la ley antiterrorista y lo acusaría de divulgación de secretos.
Los temores de Assange encuentran su mejor sustento en el caso de su colaborador Chelsea Manning (antes Bradley Manning). Infante de Marina de los Estados Unidos, Manning filtró a Wikileaks documentos sobre Irak, Afganistán y las embajadas norteamericanas que revelaban violaciones de derechos humanos que el público desconocía.
Fue detenido en mayo de 2011 y tras pasar once meses en total aislamiento -hecho que fue calificado de tortura por  varias organizaciones humanitarias– en el verano de 2013 pasó a ser juzgado por un tribunal militar que negó que ella tuviera la obligación legal y moral de denunciar las mencionadas vulneraciones de derechos humanos. El resultado: la soldado Manning fue condenada a 35 años de cárcel en un proceso en el que no se admitieron como pruebas de la defensa los documentos que detallaban los crímenes cometidos por el ejército estadounidense.
Recientemente Manning describió en el diario británico The Guardian el calvario que le está suponiendo su encierro en la cárcel de Fort Leavenworth (Kansas). “El abismo entre yo misma y el mundo exterior parece que se hace cada vez más y más grande. Y todo lo que puedo hacer es dejar que ocurra”, asegura Manning tras seis años de privación de libertad.
“Me doy cuenta de que mis amigos y mi familia siguen adelante con sus vidas mientras yo me enfrento a una inactividad impuesta. No voy a las ceremonias de graduación de mis amigos, no voy a sus fiestas de pedida, no voy a sus bodas y no conozco a sus hijos”, prosigue.
Percatarse de la presencia de esos cambios al tiempo que se encuentra encerrada ha provocado que Manning llegue a sentirse como un espectro: “No tengo fotos recientes de mi misma, no tengo selfies. De mis últimos seis años de vida sólo tengo viejas fotografías de Facebook, las instantáneas granuladas de mi expediente y las imágenes de la rueda de reconocimiento. Ahora que todo el mundo está obsesionado con Twitter, Instagram, Snapchat y Whatsapp, empiezo a sentir que no existo en un modo importante, real. En una sociedad que dice ‘si no hay fotos no ha sucedido’ empiezo a preguntarme si yo he sucedido. A veces me siento más que vacía, me siento inexistente.”
A pesar de toda esa apatía, Chelsea Manning se muestra firmemente decidida a no rendirse. Encuentra buenos motivos para no hacerlo en el correo que recibe de gente de fuera de prisión que le recuerda “felizmente” que es “real” y en la lucha por transformar su cuerpo en el de una mujer.
La ausencia de fotos recientes impide comprobarlo, pero ella misma asegura que el tratamiento hormonal que recibe -al que se refiere como un derecho “ganado” y no otorgado- está transformando su apariencia externa. “Tengo la piel más suave y los rasgos faciales menos angulares”, asegura en su artículo en The Guardian.
A sus ojos, el hecho de estar encerrada en Fort Leavenworth -un centro penitenciario para hombres- implica que el Gobierno estadounidense le está negando su “derecho a existir”. “Creo que definirnos a nosotros mismos en nuestros propios términos y en nuestro propio lenguaje es uno de los derechos de mayor poder e importancia que tenemos como seres humanos”, explica Manning, que actualmente, según cuenta en su blog, se encuentra inmersa en una lucha por conseguir que le dejen llevar el pelo largo, en lugar de ser obligada a llevar un corte que se encuentre en el estándar estético habitual en los hombres.
El testimonio de Manning, que asegura “haberse enfrentado a la oscuridad” como consecuencia de destapar crímenes humanitarios, es el mejor aval para la negativa de Assange a ser extraditado. El fundador de WikiLeaks considera que en estos tres años de encierro ha sido privado de sus libertades fundamentales y de derechos tan básicos como el acceso a la luz solar, el aire fresco y las instalaciones médicas adecuadas para preservar sus salud. Ha estado en una ‘prisión’ sin ser juzgado, una situación en la que Londres ha invertido cerca de 20 de millones de dólares en vigilancia.
Ayer, 1.885 días después de entrar en la embajada ecuatoriana, Assange recibía la decisión de la ONU que confirmaba lo que muchos llevamos años diciendo: su detención es arbitraria e ilegal.
Sin embargo, el primer ministro británico, David Cameron, se resiste a dejar en libertad al fundador de Wikileaks. Uno de los portavoces de su Gobierno, aseguró ayer que la decisión de la ONU “no sería legalmente vinculante”  y si Assange sale de la embajada “será arrestado”.
No obstante, el Grupo de Trabajo de la ONU sobre Detenciones Arbitrarias no tardó en responder, asegurando que su decisión “sí es vinculante”. “Las opiniones del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias son jurídicamente vinculantes en la medida en que están basadas en normas internacionales de derechos humanos, de obligatoria aplicación”.
La ONU exige a Reino Unido y Suecia, tras 1.885 días, que “pongan fin a la privación de libertad” del fundador de WikiLeaks y que también reconozcan su derecho a reclamar una compensación por todos estos años.
Las reacciones no se han hecho esperar, y grandes medios como The Guardian se han posicionado en contra de la decisión de la ONU en su editorial, asegurando que es “errónea” y que debe “enfrentarse a sus presuntos delitos”. Llama la atención que esta posición provenga de uno de los medios que en su día publicó las revelaciones de Edward Snowden sobre el programa de vigilancia de la NSA, de mano del periodista Glenn Greenwald.
Todo apunta a que, como lleva haciendo tres años, el Gobierno británico seguirá vulnerando los derechos fundamentales de Assange obligándole a mantenerse en su prisión de oro si no quiere ser arrestado y deportado. Igual que su socio en el espionaje y en la violación de derechos humanos, EEUU, que castiga a Manning como aviso a navegantes: Airear los trapos sucios de los garantes de la libertad está penado. Todo ello ante la pasividad del resto de gobiernos internacionales que, al igual que con las revelaciones de Assange, Manning y Snowden, conocen lo que está ocurriendo pero no se atreven a importunar a sus poderosos socios.
¿O cabría decir a sus metrópolis?