Sin Germán


No tiene perdón.

Esta puta vieja, ya demasiado vieja: la vida, que sin ti nos deja.

Tampoco tenemos perdón nosotros, por sobrevivirte.

Te habíamos jurado saltar juntos al vacío.

Pero nos plantamos, agarrados al pellejo de lemur que habitamos.

Y no nos atrevimos, sintiendo ahora más vértigo que nunca.

Otra vez, Germán, tomaste la delantera.

Apoyándonos en el muro que no cede, empujemos lo que se viene abajo.

«El teléfono móvil es el sueño de Stalin»

Richard Stallman,
padre del software libre, en una conferencia en la Universidad Rey Juan
Carlos. A la cita se presenta descalzo, con la melena suelta y aspecto
despreocupado. Comienza soltando frases lapidarias contra el Gobierno y
la industria informática con una sinceridad divertida, pero con
conocimiento de causa: el que aporta haber estado 30 años aplicando su
inteligencia y «espíritu juguetón» para hackear el software y desafiar
al monopolio de lo privativo.

«Todos deberíamos exponer en nuestros
balcones y ventanas un cartel grande indicando que la Ley de Seguridad
Ciudadana insulta a España». Así de tajante se muestra.

Presenta un discurso directo,
casi radical, en contra del servilismo ante el yugo informático. Ataca
directamente a la conciencia y no hay medias tintas. Por eso, escucharle
no deja indiferente. Explica con sencillez lo que significa el software
libre: una filosofía iniciada por el hacker estadounidense, que
desarrolló el primer sistema operativo libre, GNU (mal conocido como
Linux), y creó la Free Software Foundation para proteger la libertad
informática. Antes de eso estuvo trabajando en el prestigioso MIT
(Massachusetts Institute of Technology), tras comenzar estudios de
Física en Harvard.

El principio de su filosofía es claro: «O los usuarios tienen el control del programa o el programa tiene el control de los usuarios».

El
origen de esta filosofía es dotar al usuario de mecanismos de poder,
¿estas herramientas pueden dar soberanía a la ciudadanía?

La
sociedad tiene una elección: solidaridad y democracia o sometimiento y
control total. Entre ambas, hay que elegir libertad. El objetivo del
proyecto GNU es la liberación del ciberespacio y de todos sus
habitantes. Esa es la invitación que hacemos desde la Free Software
Foundation: ser libres a través del control de nuestra informática,
evitando regulaciones arbitrarias de desarrolladores particulares y
empresas privadas. La única manera de resistir es unirnos ahora. Si se
valora la democracia se tiene que luchar para reducir el nivel general
de espionaje hasta hacerlo compatible con la democracia. El uso en
sociedad de programas privativos no es desarrollo, es dependencia. La
meta debe ser acabar con esa dependencia. Hoy en día existe un nivel de
vigilancia que supera al de la Unión Soviética: esto es un peligro para
los derechos humanos.

¿Cuál es la diferencia entre privado y privativo?

El
privado es el uso personal que cada uno hace de la informática; el
software privativo es el que se distribuye al público pero bajo las
condiciones de las empresas privadas, para someternos a su poder. Es
menos malo robar comida que desarrollar software privativo.

Plantea
el uso de software libre como una manera eficaz de luchar contra el
poder de las empresas sobre los usuarios y como defensa ante el
espionaje. ¿Cómo entender que la clave de la libertad se encuentra en el
uso y control de la informática?

 
«El programa privativo opera como un yugo para someter a la gente»

Los
programas privativos tienen funcionalidades malévolas, como espiar, y
sus puertas traseras hacen cosas al usuario sin permiso y sin informar.
El programa privativo opera como un yugo para someter a la gente. El
software libre es un asunto ético: no es gratuito, sino libre. Se basa
en cuatro leyes esenciales: Ejecutarlo como quieras, poder cambiar el
código fuente, ayudar a los demás redistribuyéndolo y contribuir a la
comunidad compartiendo los cambios. Debemos ser libres de participar en
el desarrollo del código y para tener el control individual y colectivo,
esas cuatro libertades son esenciales. Usar el software libre nos
invita a vivir en un mundo libre porque respeta la libertad individual y
la solidaridad social mediante la cooperación con los demás.

¿Qué diferencia hay entre software libre y `open source´?

 
«Nuestro futuro depende sobre todo de nuestros valores»

El
término código abierto fue planteado por Linus Torvalds para evitar
planteamientos morales, para hacer olvidar la ética de libertad que hay
detrás del proyecto GNU. Quieren separar nuestras ideas de nuestros
programas, pero no se puede. No podemos dejar que se olviden nuestras
ideas. Nuestro futuro depende sobre todo de nuestros valores.
Hay
que rechazar los términos de propaganda del enemigo: por ejemplo,
cuando me preguntan sobre la piratería respondo que es malo atracar
barcos. Cuando me preguntan sobre la piratería en el cine, yo siempre
digo que me gustó el primer Piratas del Caribe.

Después de tantos años, la mayoría de los usuarios aún no utiliza software libre, ¿por qué? ¿Cree que valoran su libertad?

 
«La Ley de Seguridad Ciudadano insulta a España»

Hay que defender la libertad, a nivel general, en todos los países, incluso hoy en día en España: ¿por
qué no hay cien mil españoles en la calle contra la Ley de Seguridad
Ciudadana? La Ley de Seguridad insulta a España. A los que no les
importa que les espíen porque no tienen nada que esconder: no son muy
inteligentes, evidentemente. Cuando tengan algo que esconder será
demasiado tarde.  Hay muchos delitos que todos cometen sin saberlo. Para
mantener la libertad hay que defenderla, para defenderla hay que
valorarla. 

¿Cuáles son los principales softwares privativos?

«El teléfono móvil es el sueño de Stalin»

Todos
los usuarios utilizan, al menos, un sistema operativo privativo. Los
móviles con software tienen funciones malévolas porque pueden espiar
datos de ubicación y el usuario no puede evitarlo. Y tienen puerta
trasera para convertirlos en dispositivos de escucha, incluso apagados.
El teléfono móvil es el sueño de Stalin. Un ejemplo de software
privativo es Microsoft Windows, que restringe al usuario con grilletes
digitales: es malware. El malware es un programa diseñado para maltratar
al usuario, es como se denomina a los virus. Windows es malware porque
tiene puertas traseras, puede imponer cambios de software sin avisar y
sin permiso. MacOS también es malware y los «iThings» son mucho peores.
Espían a los usuarios, son plataformas de censura, son cárceles que
impiden descargar o ejecutar cualquier programa que no sea de Apple.
Flash también es malware, aunque sea gratuito y no te exija pagar para
abusar de ti. Hasta Facebook es un sistema de espionaje. Incluso Kindle
es malware, porque engaña el usuario: Amazon es un sistema soviético de
distribución de libros porque impone sus condiciones y puede registrar
qué lees y cuándo. Por ejemplo, en 2009 provocó un escándalo al borrar,
en un acto orwelliano, miles de copias de 1984. Curiosa ironía. Su verdadero propósito es quemar libros a distancia.

¿Qué papel crees que juega la Administración a la hora de promocionar e implementar el software libre?

Es
sencillo. El Estado hace su informática para el pueblo y tiene la
responsabilidad ante el pueblo de mantener el control de la informática y
de rechazar el software privativo.  El Estado tiene la responsabilidad
de migrar al software libre.

Sin embargo, salvo algunas excepciones, las leyes favorecen el privativo…

Sí, los estados se someten a las empresas, es injusto.

Y en el sistema educativo ¿Crees que sería importante implantar el software libre?

Todos
los niveles de educación deben enseñar software libre, no sólo por
razones económicas. La escuela tiene la misión social de educar buenos
ciudadanos, solidarios, independientes y libres, y solo el software
libre cumple esta función.

Sin embargo no se corresponde con la realidad…

Ya,
por ejemplo el Estado español propone distribuir «tabletas-cárceles»,
con software privativo, para imponer grilletes digitales a los libros de
texto. Es horrible. Hay que combatirlo. Quieren someter el futuro del
país a Microsoft y Apple. ¿Por qué creéis que  las empresas ofrecen
programas privativos gratuitos a las escuelas? Por el mismo motivo que
los narcotraficantes: ofrecen la primera dosis gratis y así crean una
dependencia. Los privativos son enemigos del espíritu de la educación,
de la difusión del conocimiento compartido, por eso hay que combatirlos
desde el principio.

Centrándonos en la
filosofía que inspira este proyecto, en el ámbito de la comunicación
surgen otros proyectos que pretenden liberar la información, como
WikiLeaks. ¿Qué le parece ese caso? ¿Qué consecuencias ve?

WikiLeaks
es bueno. En cuanto a los efectos… no quiero especular. Realmente me
parece que son detalles, lo importante de WikiLeaks es que tiene el
efecto de dificultar que los Estados cometan crímenes secretos. Que el
público tenga más información acerca de qué hacen los Estados es
positivo, los ciudadanos deben tener el control del Estado.  

Comparten la cultura hacker…


pero no somos iguales, hay un poco de similitud pero son asuntos
diferentes: WikiLeaks publica secretos sucios y el software libre no
tiene secretos sino conocimiento para su utilización práctica. Es
importante, pero no es igual.

El software libre
nació para «tener el control de tu propia vida». La NSA parece habérselo
tomado al pie de la letra, ¿cómo se pueden evitar casos de espionaje
masivo como este?

El desarrollo del software libre es básico
para las cuestiones de transparencia, y no usar software privativo es
la mejor defensa ante el espionaje. Para proteger la democracia hay que
exigir cambiar el diseño de los sistemas digitales, para que no acumulen
historiales de todo el mundo. En una democracia es necesario conocer
qué hacen los Estados sin tener que depender de los heroicos reveladores
de secretos como Snowden.

Precisamente, hace unos días The Guardian publicaba «Exploiting terrorist use of games and virtual environments» (aprovechando el uso terrorista de los videojuegos online), otra de las filtraciones de Edward Snowden…

No me sorprende. Todo el mundo puede tener acceso a esos datos que
estaba investigando la  Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos,
son foros más o menos públicos. Me escandaliza menos que las otras
cosas que hacen.  Yo creo que queda bien así, me refiero más a la
respuesta.

Las comunidades de desarrolladores, los hackers, suelen ser desconocidos…

No,
yo nunca me escondí. No nos escondemos, no hay motivo. Los hackers  son
personas que emplean su inteligencia con un espíritu juguetón en
cualquier campo de la vida. Lady Gaga, por ejemplo, tiene actitud hacker
por su forma de vestir.

¿Qué pueden aportar las herramientas de software libre al periodismo?

Hay periódicos que hacen todo con software libre, ¡se puede hacer! Y el periodista merece esa libertad como cualquiera.

*Kay Levin, Sofía de Roa y Virginia Uzal forman parte de la Comunidad del Máster en Comunicación, Cultura y Ciudadanía Digitales

Activismo y responsabilidad ante el desarrollo de las NNTT

De Estela, de la comunidad del CCCD
Hoy el
desarrollo tecnológico se despliega sin control. Se producen una
cantidad innecesaria de nuevas tecnologías, y se hace a un paso que no
podemos abordar. Nosotros no somos dueños de nuestra producción, sino
que la producción se adueña de nosotros: no tenemos ni el conocimiento
ni el tiempo necesarios para poder tomar una postura crítica y
responsable que pueda analizar el desarrollo tecnológico.
Desde
cualquier investigación, es necesario recuperar este control para poder
analizar la realidad y el modo en que comprendemos el mundo y por
tanto, la forma en que interactuamos con él y con los demás. Esta
consideración crítica ya la reivindicaban Andoni Alonso e Iñaki Arzoz
desde el CTS activista en la Carta al homo tecnologicus1.
Se trata de una responsabilidad que tenemos que tomar, en primer lugar,
como ciudadanos de esta nueva polis global que es causa, y a la vez
efecto, de este desarrollo de la tecnología. Esta formación activista se
encuentra también en la base del proyecto de WikiLeaks.

Julian Assange desarrolla la idea de WikiLeaks como un prototipo para
modificar el modo en que manejamos la información entendiendo que esta
se encuentra en la base de una democracia saludable. Desde este punto de
vista, considera muy importante la labor del periodista y también la
del ciudadano de a pie. Assange entiende que la transparencia, aplicada a
los poderosos, genera una sociedad mejor para todo el mundo reduciendo
la corrupción y fortaleciendo las instituciones democráticas, incluyendo
los gobiernos, las empresas y otras organizaciones, y un periodismo
saludable, dinámico e inquisitivo juega un rol principal en la
consecución de estos objetivos2.
Por otro lado, cada persona juega también un papel a la hora de
construir diálogos sobre la realidad y operar en ella. Como se reconoce
en la Declaración de CTS crítico para una acción en el s. XXI, el
mayor impedimento para el desarrollo de una tecnología libre al
servicio del bien común es «el proyecto imperialista de crear una
tecnología tecno-hermética y economicista, cuyos dogmas y mitos sean
controlados por ciertos científicos y políticos, y que escape al control
de la sociedad»3.
Este punto de vista es compartido por Assange, y teniendo en cuenta la
tesis de Winner de que la política de la tecnología comienza en su
diseño4, es lo que va a atacar y tratar de hacer comprender, además de que lo va a modificar.

Aunque a menudo se ha descrito a WikiLeaks como una organización
dedicada a exponer secretos, probablemente por el interés
sensacionalista que despiertan en nosotros, lo cierto es que su
finalidad se centra en el acceso a la información. En muchas ocasiones
las filtraciones no nos han contado nada nuevo, y muchas de las veces
que lo han hecho ha sido para corroborar algo que ya sospechábamos. Como
apunta Jorge Lozano en su entrevista para eldiario.es, el problema no es tanto el descubrimiento de una información como el acceso a un lugar restringido, sagrado5.
Lo que hace WikiLeaks es liberar los datos con los que operan las
instituciones públicas, y que se encontraban encerrados herméticamente,
para obligar a los gobernantes a ser consecuentes con las acciones que
llevan a cabo haciendo que se encuentren bajo la mirada de una
ciudadanía vigilante. Lo que pretende llevar a cabo Julian Assange a
través de WikiLeaks es un cambio en las reglas del juego convirtiendo a
los ciudadanos en el Gran Hermano. Y esto ha sido factible,
precisamente, gracias a las posibilidades que nos han brindado
determinados desarrollos tecnológicos, pero utilizados con conocimiento y
con unos objetivos marcados.

Cuando nos compramos un ordenador que viene con unos programas por
defecto, con un código establecido que no sabemos alterar, nuestros
movimientos en él están predeterminados. Si el avance tecnológico escapa
a nuestro control, lo que ocurre es que programas de espionaje como los
denunciados por Edward Snowden se cuelan en nuestras comunicaciones.
Sobre este aspecto ha reflexionado Assange y sobre ello ha querido
informar a los periodistas en concreto, y a los ciudadanos en general: tenemos una responsabilidad que tomar.
Los primeros en el modo en que tratan la información, ya que
manteniéndose en los viejos parámetros del periodismo lo que hacen es
dar soporte a las viejas estructuras del poder, y los segundos en el
modo en que la consumen y las decisiones cotidianas que toman a cada
momento. Tenemos unas nuevas tecnologías que permiten un uso diferente
de la información, y es necesario que aprendamos a manejarlas. Si no lo
hacemos, otros lo harán por nosotros. 

El
vídeo musical de Calle 13 que René Pérez, “Residente”, hizo junto con
Julian Assange y la colaboración de los seguidores de Twitter del grupo,
refleja esta idea de forma artística y práctica.

Con
mensajes como «Si la prensa no habla / nosotros damos los detalles /
pintando las paredes / con aerosol en las calles. Levanto mi pancarta y
la difundo / con solo una persona que la lea / ya empieza a cambiar el
mundo», transmiten la capacidad que tenemos para buscar alternativas al
modelo dominante, y cómo estas alternativas tienen la capacidad de
modificar la realidad. El vídeo en sí mismo nos lo presentan con un
formato poco convencional.
«Una
noticia mal contada / es un asalto a mano armada» es la idea de la que
parte Julian Assange para llevar a cabo su proyecto prototípico de
WikiLeaks, con el que pretende una nueva forma de hacer periodismo donde
en la base se sitúe el libre acceso a la información en bruto y no los
intereses privados. De este modo, busca que los ciudadanos podamos tomar
decisiones fundamentadas y llegar a nuestras propias conclusiones:
«Nuestras ideas son libres y están despiertas / porque pensamos con las
puertas abiertas».
 

Finalmente, las propias palabras de Assange, afirman que una información
oculta sirve para mantener un orden concreto de poder, y que su
exposición supone acabar con él. Se trata de un cambio de diseño en la
técnica que conlleva necesariamente un cambio en la forma de comprender e interactuar con el mundo.

We live in the world that your propaganda made,
but where you think you are strong you are weak.
Your lies tell us the truth we will use against you.
Your secrecy shows us where we will strike.
Your weapons reveal your fear for all to see.
From Cairo to Quito a new order is forming.
The power of people armed with the truth.
1ALONSO, Andoni; ARZOZ, Iñaki. Carta al homo tecnologicus. Editorial EDAF, 2004, p. 54.

3ALONSO, Andoni; ARZOZ, Iñaki. Op. cit., pp. 74 – 75.

4WINNER, L. The whale and the reactor: a search for limits in age of high technology. Chicago, University of Chicago Press, 1986, pp. 19 – 39.

5GARRIDO COUREL, Maite. Wikileaks desde la semiótica: entre secretos y transparencia. Entrevista a Jorge Lozano. “eldiario.es”, entrada del 26 de noviembre de 2013. http://www.eldiario.es/turing/entrevistas/Wikileaks-secretos-transparecia_0_200530315.html.

La ley contra la calle

Hasta que este artículo sea ilegal, hablaremos alto y claro: la
Ley orgánica de protección de la seguridad ciudadana –popularmente conocida ya
como ‘ley mordaza’- es una ley de autodefensa de un estado y de un sistema a la
deriva. Tras el escándalo que ha provocado, ha sido rebajada la cuantía de
algunas de sus sanciones económicas, aunque con este Gobierno ya estamos
acostumbrados a la táctica del lanzamiento de globos sonda para acabar
imponiendo finalmente el núcleo duro de políticas y leyes antisociales.

Se ha hablado de una ‘ley anti15M’ y es cierto que castiga
prácticas más o menos novedosas de este movimiento, pero es una ley básicamente
contra toda la ciudadanía y contra la democracia, entendida como participación
cívica y cotidiana y no como mero formalismo electoral. Una ley contra el ágora
política constituyente que representan ahora calles y plazas, cuando en los
parlamentos se hace difícil, si no imposible, hacer política para y con los
ciudadanos. Así, la creación de este nuevo dispositivo represivo se ha
convertido en una pieza imprescindible en una estrategia preventiva de
contención. La venda antes que la herida, en previsión de una crisis económica
y política de larga duración, para afrontar los largos años de desgobierno que
nos esperan…
Después de los recortes económicos vienen los recortes de las
libertades que son, de nuevo, castigos económicos. De 30.000 a 600.000 euros
por infracciones muy graves como alterar un acto público, manifestarse frente a
una ‘infraestructura crítica’ o celebrar un espectáculo público no autorizado.
De 1.000 a 30.000 por infracciones graves como convocar una concentración por
internet, manifestarse ante un parlamento aunque esté vacío, paralizar un
desahucio, colgar una pancarta en un ministerio u ‘ofender’ a una bandera. De
100 a 1.000 por infracciones leves como plantar una tienda en una plaza o
colgar un video de la policía dando estopa. Infracciones administrativas que no
por sustituir a sanciones penales dejan de ser una perversa muestra normativa
de la proliferación del microfascismos que viene.
Bajo la lógica de la crisis, el objetivo ya no son tanto los
cuerpos rebeldes como los bolsillos desfondados. Los aparatos del estado han
redescubierto la deuda como mecanismo de alienación y han convertido a la multa
en la nueva porra económica contra todo lo que se mueva. El despliegue de la burorrepresión para generar un clima de
miedo y progresivamente la naturalización de una democracia con sordina, al
gusto de la mayoría silenciosa. En definitiva, la instauración de una
democracia autoritaria, propia de un estado fallido y roído por la corrupción,
como ya se estila en algunos países del este de Europa.
Con la polémica desorbitada de los escraches y las detenciones del
25S o, más cerca, con el ensañamiento contra los tartalaris y la operación
contra Ateak Ireki, ya le hemos visto las orejas al lobo. Pero ahora llega otro
lobo, más peligroso si cabe, bajo la piel del recaudador y con la ley en la
mano. Pero esta es solo la primera fase, luego vendrá la segunda, con una ley
de huelga restrictiva y, más tarde, quién sabe qué nos tienen reservado…quizá
asfixiar con ordenanzas el puro ejercicio de la libertad de expresión o las
listas negras de revoltosos habituales gracias a delirantes ‘informes fantasma’.
Y nos preguntamos: ¿Por qué no son tan contundentes legislando las malas
prácticas políticas, el despilfarro, la corrupción o el fraude fiscal? Pero ya
sabemos la respuesta.
Si desde la noviolencia activa y la desobediencia civil,
desafiando pacíficamente esta ley en la calle y en las redes, en los medios, en
los tribunales y en los parlamentos, no nos enfrentamos de manera activa y
constante, acabaremos aceptando lo inaceptable: la clausura definitiva de la
democracia y de la expectativa de su regeneración radical.
Necesitamos generar laboratorios
activistas que nos ayuden no solo a sortear esta ley antidemocrática sino
también a crear nuevas formas de movilización. Y para ello resulta
imprescindible la confluencia de partidos, sindicatos, colectivos y de toda la
ciudadanía, capaz de resistir y proyectar con entusiasmo y energía un nuevo
ciclo de protestas y propuestas.
En los próximos días y semanas se han convocado los primeros actos
contra esta ley de inseguridad ciudadana,
esta ley contra la calle; en la
mano de cada uno de nosotros y nosotras está responder asumiendo el reto que
plantea.
Y cuando este artículo sea ilegal, esperamos ser multitud para
delinquir alto y claro en la calle y en la plaza, con rabia y la imaginación
que se merecen. Será nuestro derecho y también nuestra obligación.
Arturo Cisneros
Amaia Uriz
Clara Flamarique
Amaia Esparza
Chema Berro
Javier Echeverria
Iñaki Arzoz

No hay nadie como tú, Alcaldesa

Temazo contra la pruebas de selección de músicos callejeros, por Potato Omelete Band.

Utilizando la guasa para sacarle los colores a munícipes. Un clásico en la historia de las protestas de pueblos oprimidos, como los madrileños, frente a sus poderes políticos, los cuales, pase el tiempo que pase, no dejan de comportarse de un modo corto de miras y prepotente:

D.

Foodsharing: Estrategias contra el despilfarrio alimentario

Foodsharing es un grupo de trabajo cuyo objetivo es servir de plataforma para desarrollar estrategias que combatan el despilfarro alimentario. Se trata de un espacio abierto a la participación de cualquier persona que esté interesada en entrar en una comunidad activa que rescata excedentes alimentarios, que los comparte, que ayuda a distribuir excedentes allá donde se necesiten o se vayan a dar uso.

Los antecedentes de esta plataforma están en la Cena Freegan y enComida Basura, colectivos de activistas que organizaban acciones protesta contra el despilfarro de alimentos rescatándolos de los cubos de basura de las ciudades y preparándolos en cena populares con el objetivo de visibilizar como por razones económicas los comercios desperdician alimentos en perfecto estado de conservación.

Sigue leyendo sobre este proyecto en mi página foodlabmadrid.com
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