El ADN nazi de Tertsch

A nadie se le deben imputar los crímenes de su papá, pero ahora sabemos por qué Hermann Tertsch del Valle-Lersundi califica a la PAH de nazi, al escrache de fascismo, a Companys de bien ajusticiado… y a Julia Otero de pertenecer a «una checa».

Oculta
la vergüenza (nunca aireada, jamás condenada) de su pasado familiar.
Reproduce las técnicas de Goebbels que aprendió iniciándose en el
«confidencial» que editaba su progrenitor cuando llegó aquí, tras
escapar del antifascismo disfrazado. ¿Se imaginan lo que era «un
confidencial» entonces? ¿De qué fuentes bebía? ¿Qué inmundicias y
conspiraciones difundía? ¿Qué piezas se cobraba?

 Sí,
Herman Tersch fue engendrado profesionalmente en ese ambiente, y
genéticamente por un nazi al que acogió y amamantó el franquismo. Ekkehard Tertsch
emparentó con algunos de sus herederos ideológicos más rancios. Pero el
joven Herman supo casarse a tiempo con la hija de uno de los fundadores
de Jueces para la Democracia, responsable de polémicas sentencias
favorables a Prisa e inspirador de los editoriales jurídicos de El País
en sus tiempos de mayor gloria (y negocio)… Y darse de baja como
militante comunista. Y así entró como «analista internacional» de la
caída del Muro de Berlín y defensor acérrimo del sionismo en aquel
diario, que pronto dejaría de serlo.

Hasta que el pobre Herman empezó a sufrir una deriva imparable (personal, ideológica… ¿mental?) y ABC
le contrató para que se aliviase a gusto, sin discreción ni miedo
alguno a salpicar. Y Telemadrid le pagó con nuestros impuestos la falsa
historia de las agresiones que le infligieron unos nazi-abertzales nunca
identificados. Y con sueldos millonarios no sólo emitía como si se
tratase de un directo la crónica pre-grabada del fracaso de una huelga
general. Si no que al día siguiente la emitía de nuevo, presumiendo de
no tener nada que ocultar, ningún perdón que pedir. Igualito que su
papá.

Ahora entenderán nuestra fijación con este sujeto al que le hemos dedicado varios aguijones. No os perdáis estas mieles.

La UGT de Telemadrid
por fin desembucha… mucho han esperado.  Esto es lo que le dedican a
Herman, pero hay para muchos más: Anson, Marta Robles, Isabel San
Sebastián, Pilar Cernuda y Sánchez-Dragó.

«Dentro del capítulo de «Vidas ejemplares» merece una especial mención esta semana el tristemente célebre Hermann Tertsch: una aseveración incierta sobre Julia Otero hizo que ésta replicara que ese «que alguna vez fue periodista»
se dedicaba ahora a insultar y difundir falsedades. La respuesta del
ínclito no se hizo de rogar, consistiendo en multiplicar su volumen de
insultos y acusándola de pertenecer a «una checa». Hermann Tertsch del Valle-Lersundi, además de ser primo de Ana y Loyola de Palacio (dirigentes del PP pertenecientes, junto a la de Jaime Mayor Oreja, a una de las familias tradicionalistas vascas de más rancio abolengo) es hijo de Ekkehard Tertsch,
un conocido militante y confidente nazi que emigró a España tras la II
Guerra Mundial para fundar aquí un boletín confidencial. En la empresa
familiar hizo Hermann sus primeros pinitos hasta que fue promocionado a
la agencia EFE durante el mandato de Luis María Anson. De ahí, saltar a
El País y casarse con una de las hijas de Clemente Auger (íntimo de Polanco y entonces presidente de la Audiencia Nacional) fue todo uno. Pero, al igual que les ocurriera a Martín Prieto o a Arcadi Espada,
sus continuos problemas personales (por todos conocidos) provocaron su
cese del diario de la familia Polanco, siendo rescatado por el periódico
de los Luca de Tena. El resto de su historia es sobradamente conocida:
desde entonces se mantiene cobrando dinero público directo de Telemadrid
e indirecto de sus colaboraciones con FAES o en las tertulias de las
concesiones televisivas adjudicadas por Esperanza Aguirre al TDT Party

Los catalanes independentistas (y supongo que el resto también) se hacen eco y no le perdonan su aplauso público
(y, según él, compartido por cualquier demócrata) al fusilamiento de
Companys (sí el Presidente de la última Generalitat republicana, elegido
en elecciones democráticas).


Es lo que tienen las crisis: la basura aflora como nunca. Se rompen
los pactos de silencio y, por fin, estalla en pedazo el juramentado por
los periodistas de la Transición: perro nunca come perro. Está quedando
claro el fin que les espera a los falderos. Y un filón inagotable y de
éxito asegurado para todo joven periodista en paro.

Más allá de la izquierda y la revolución

Esos son los dos términos que se esgrimen para señalar las diferencias sobre futuras plataformas electorales ligadas al 15M. Se esgrime la etiqueta de la «Izquierda», para marcar distancias con el centro izquierda-derecha del PPSOE. Se enarbola la bandera la «Revolución» para señalar las diferencias entre rupturistas y reformistas del régimen del 78, entre quienes quieren construir una «democracia del común» y los que pretenden rescatar el Estado del bienestar, entre quienes defienden unas iniciativas basistas de cambio radical y los resignados a la reforma institucional.

Dos textos, pues, para abrir debates estancados. Lo que no sé es si llevan a alguna parte. El primero reinvidica «la creatividad política distribuida y sin etiqueta» del 99% encarnado en la PAH o las mareas. El segundo replantea el concepto de revolución desde el postfeminismo.

Una píldora contra la Unidad:

» Creemos en estar juntas. Pero hemos aprendido que
estar juntas no significa siempre ser lo mismo, hacer lo mismo o
someterse a la voluntad del otro. Llevamos dos años organizándonos
masivamente sin necesidad de etiquetas ideológicas cerradas,
encontrándonos incluso con aliados inesperados. Nos hemos coordinado en
momentos clave para golpear mortalmente a un régimen que se tambalea.
Han perdido la calle, han perdido las redes y han perdido la opinión
pública. Ya tenemos la unidad, somos el 99%,  no estamos sólo quienes
nos etiquetamos como la izquierda.

«Somos muchísimas personas
diferentes juntas quienes luchamos porque estamos afectadas por las
mismas cosas, nos oprimen los mismos enemigos, y porque vivimos un mundo
común que producimos. Y vamos a echarles. Pero para eso tenemos que
darnos cuenta de que la izquierda es sólo una parte de una respuesta
social mucho más compleja y difusa. Componiendo un espacio multicolor,
diverso y distribuido, siguiendo el ejemplo de experiencias
organizativas como la PAH pero extendido a otros frentes y a otros
niveles, con un alto grado de conflicto con el poder y también una
elevada capacidad de resolver la situación urgente de miles de
ciudadanos, habremos ganado.» Toda la dosis de Azofra, aquí.

Otra píldora contra la Revolución:

«Se refieren a  “ideología” como mi madre hablaba de “marido”. No
necesitamos ninguna de las dos cosas. Las nuevas feministas no
necesitamos al segundo porque no somos mujeres, de la misma forma que
nos sobra la primera porque no somos un pueblo. Ni comunismo ni
liberalismo ni la vieja cantinela católico-musulmano-judía.

«Usamos distintos lenguajes. Cuando ellos hablan de representación,
nosotrxs decimos experimentación. Ellos dicen identidad, nosotrxs
multitud. Quieren domesticar la banlieue, nosotrxs queremos una ciudad
mestiza. Hablan de deuda y nosotrxs queremos cooperación sexual e
interdependencia somática. Hablan de capital humano y nosotros deseamos
la alianza entre especies. Nos sirven carne de caballo en nuestra mesa y
nosotrxs apostamos por cabalgar juntos para escapar del matadero
global.» Toda la dosis de Beatriz Preciado, aquí.

Persisten las preguntas urgentes, a pesar de la lucidez que aporta deconstruir lo que decimos cuando invocamos a una «izquierda unida» (sin mayúsculas):
–  ¿Es posible hacer política para el 99% sin incurrir en el populismo? ¿Un cartel electoral o un gobierno que represente al 99% no apelan peligrosamente a un consenso y a una fraternidad ficiticios?
– Y, por otra parte, ¿creéis que el lenguaje de la «nueva política» postideológica, postfeminista, post-todo puede conectar con quien todavía no está de vuelta de nada, porque aún no ha llegado a ninguna parte ya que le han arrebatado sus objetivos de desarrollo personal, no digamos colectivo?

En suma: ¿es posible una unidad que se nutra y fortalezca con las diferencias internas?, ¿la revolución personal es posible sin un marco legal que garantice el desarrollo de los derechos individuales sin menoscabo de los derechos colectivas?

Porque la fuerza de los de abajo proviene de que se crean unidos en todos los frentes de opresión a los que hacen resistencia.
Porque el ejercicio de las libertades civiles, de los que no las pueden ejercer, depende de un marco político-lega que las garantice y haga efectivas.

Y todo ello, sin menoscabo de que: la autogestión de la rebeldía social debe hacerse compatible con la representación parlamentaria de las mayorías sociales; y de que toda revolución politica es personal o no lo es.

Beti Jai, paradigma de las olimpiadas


Vista aérea del frontón Beti – Jai (Madrid)

«Los juegos olímpicos, dentro de su elenco de eventos, desfiles y piropos, suelen estar ligados a grandes obras de ingeniería arquitectónica. Obras que perduran en el tiempo como grandes lugares ligados al deporte, la historia de las olimpiadas y a su vez de la ciudad que lo alberga. Este patrimonio (histórico-deportivo) englobaría hoy los antiguos estadios de los juegos olímpicos griegos, pasando por el estadio de Maracaná de Rio de Janeiro, el mítico estadio de Wembley, o los recientemente construidos que si su proyecto de sostenibilidad lo permite, aguantarán.

Dentro de las candidaturas para las próximas olimpiadas de 2020, Madrid alberga uno de los programas más completos para ser elegida. No obstante, y bajo esa imagen, la protección de su patrimonio deportivo no tiene todas consigo, y menos aún tras la nueva ley de protección y conservación de bienes patrimoniales.

En este caso, y dentro del “otro” patrimonio de la historia del Madrid moderno, hablamos del frontón Beti – Jai de Madrid, situado en el distrito de Chamberi. Este espacio, era lugar de reunión de numerosos aficionados cuando en Madrid no existía el Santiago Bernabéu ni el Calderón y no se hablaba de fútbol en los bares sino de hípica, toros… y pelota. Fue conocido como el «Vaticano de la pelota» o «la Capilla Sixtina de los frontones», por su amplia cancha de casi 12.000 espectadores, sus palcos de estilo mudéjar y la presencia del marcador eléctrico.

Fotomontaje protesta sobre la restauración de los bienes inmuebles de Madrid

Hoy, tras numerosos intentos para la puesta en valor este entorno mediante plataformas, escritos y proyectos, el frontón continúa congelado en el tiempo guardando consigo la categoría de Bien de Interés Cultural desde 2011. Su estado le ha llevado a ocupar la Lista Roja de la asociación Hispania Nostra, que alerta sobre el patrimonio en peligro, al estar deteriorado por las filtraciones de agua, que han aumentado la preocupación sobre el futuro de este edificio.
La especulación del terreno le ha llevado a ser proyectado como hotel de lujo entre otros proyectos sin respetar la estructura original, incluso a estar ligado a la operación Malaya. No obstante, el abandono progresivo y desinteresado del antiguo propietario, propició la expropiación del terreno por parte del Ayuntamiento de Madrid. Hoy, sigue manteniendo la imagen solitaria a expensas de la viabilidad de un proyecto.

Cartel de denuncia del estado del frontón Beti – Jai

La defensa de un deporte centenario, como es la pelota vasca, que nos hizo disfrutar de la primeras medallas olímpicas en los JJ.OO de Paris en 1900 de la mano del madrileño Francisco Villota Baquiola, cuando era deporte olímpico oficial, ya es motivo suficiente para proteger el recinto donde en él se celebra, al igual que ocurre con los toros. Así pues, más motivo si cabe aún, defender un recinto, único en la Comunidad de Madrid. Desde las plataformas defensoras del frontón, se han hecho proyectos para su rehabilitación y puesta en valor para usos culturales, incluso, dada su capacidad, para ser sede de alguna de las modalidades deportivas de las olimpiadas. Hoy, los altos cargos públicos e instituciones madrileñas se quejan del escaso apoyo popular frente a la candidatura Madrid 2020, no obstante, con lo que si cuentan es con no presentar este ejemplo de Patrimonio histórico deportivo para no mostrarlo frente al COI: ¿Qué pensarían pues los miembros de la comisión si se encontrasen con un dossier sobre el Beti – Jai y/o viesen sus ruinas?


Cartel de defensa del frontón para la candidatura de Madrid 2020

O bien, ¿Qué criterio buscan las autoridades que venden la imagen olímpica de Madrid – y la marca España, por ende – si ni siquiera velan por el patrimonio cultural y deportivo de su ciudad? Así pues, y ya que, probablemente, no será presentado ni valorado para la reciente candidatura, sería conveniente replantearse una vez más hasta qué punto el olvido y el continuo lamento de carencia presupuestaria justifican el raquítico plan de las autoridades competentes en materia de preservación y revitalización de la memoria y el patrimonio histórico y cultural de Madrid.

Enlaces relacionados:
Página Oficial de la plataforma de defensa del Frontón Beti – Jai.
Beti-Jai en Facebook
Beti – Jai en Twitter
Canal YouTube de Frontón Beti – Jai.
Firma en Change.org para la rehabilitación de Beti – Jai .
Artículo de ABC sobre el Beti – Jai y las olimpiadas»

Artículo de Iñaki Hernández Contreras
@InakiHdezCon

El Foodlab: Tramando bandas culinarias urbanas

28.05.2013 19:00h – 20:30h
Lugar: Medialab Prado de Madrid. Cantina (planta baja)

Cuarta sesión del programa Hacer Barrio: Nuevas comunidades productivas, coordinado por David Rodríguez, sobre la historia del Barrio de las Letras de Madrid y la vinculación entre Medialab y las comunidades productivas locales.

Colaboran: Txomin Calvo, Vanessa Losada, Fran Winberg y Luis Tamayo.
Entrada gratuita.

Programa:
19:00h – 20:30h: De charla con miembros de la comunidad de los que comparten, luchan contra el despilfarro y defienden las sostenibilidad de los alimentos.

El Foodlab

La Sitopía (frente a la Utopía) nos explica la ciudad como espacio donde se distribuyen, se producen y se consumen los alimentos. Una convergencia que define, desde los nombre de las calles, el urbanismo, la calidad de vida, hasta la cultura real de una urbe. Recuperar este carácter relacional de la comida como arma de construcción urbana es la labor de una espacio de experimentación como el Foodlab de Medialab-Prado. En esta sesión presentaremos, entre otras, tres nuevas propuestas de relación con los alimentos y la cultura contemporánea. Propuestas que nos abran el debate hacia pensar una nueva relación con los alimentos en las ciudades hoy:

Plataforma Comida Basura: Combatir el despilfarro alimentario desde el acto de recuperar y volver a poner en la mesa la comida que se arroja a los contenedores de la ciudad de Madrid. Cenas populares, talleres de reciclaje de alimentos y recuperar la memoria del hambre como cultura de lo comestible son algunas de las propuestas de esta plataforma.

FoodSharing, ante un panorama desolador frente al continuo sinsentido del despilfarro, foodsharing propone una herramienta online para gestionar los excedentes culinarios que supone una verdadera nota de optimismo y un método de gestión económica emergente.

Menuda Vida, restaurante experimental, catering bio y vegano, que auna una propuesta de empresa sostenible afincada en el campo, con la salud, la creatividad y las prácticas artísticas contemporáneas.

Objetivos del grupo de trabajo:
Atraer, conocer, pensar y tramar actividades de actitudes productivas y modos de relación en Madrid.
Sesiones de charla y debate. Incluyen la presentación de proyectos para construir un nuevo mapa de la Economía Productiva, Colaborativa y la Memoria de la ciudad de Madrid, en concreto del Barrio de Las Letras. A partir de la reconstrucción del pasado industrial, entendido como generador de comunidades de trabajo sostenibles.

Hacer Barrio: Nuevas comunidades productivas:
Medialab-Prado, a pesar de llevar más de siete años en los bajos de la Plaza de las Letras es una institución muy poco transitada por la mayoría de los vecinos que la circundan. Pero la nueva ubicación de este programa municipal en la Serrería Belga y su mayor visibilidad le empujan a tejer y reforzar los vínculos con el Barrio de las Letras en el que se ubica.

En los próximos meses, coordinados por David Rodríguez, se pondrán en marcha actividades para hacer de Medialab-Prado un espacio productivo integrado en el barrio a partir de una serie de encuentros para contar el proyecto de la Serrería Belga a nuevos agentes productivos de la ciudad de Madrid.

http://medialab-prado.es/article/el_foodlab

Islandia, en oblicuo.

Otro regalazo de Bernardo Gutiérrez, en Diario.es Sin desperdicio. Una mirada oblicua y lúcida. Imprescindible para pensar las iniciativas de plataformas digitales / electorales de aliento quincemayista. ¡Pedazo de «postperiodista», como gusta autodeninarse! ¡Un Bernardo en cada redacción, ya! Ahí van sus pildorazos de própolis: vigor y poderío tecnociudadano. El de la foto no es B.G. sino Gunnar Grinmsson, un elfo islandés a años luz de los Beppe Grillos que apuntan por aquí.

Islandia no es la cuna de la wikidemocracia más avanzada
del planeta. Los islandeses no metieron en la cárcel a los banqueros que
causaron la crisis. Tampoco provocaron el cambio definitivo de la
democracia representativa a la democracia en red. La máquina de
narraciones de las redes globales y algunos medios han mitificado – tal
como hace el  status quo con el neoliberalisno – el proceso islandés.

Sin embargo, Islandia tampoco es ese rincón políticamente distópico en
el que los ciudadanos han traído de vuelta al poder a los culpables de
la crisis.
El Partido de la Independencia, uno de
los supuestos vencedores de las últimas elecciones, ha cosechado su
segundo peor resultado desde la segunda Guerra Mundial. Y la vieja
política parece haber tomado nota. Va cambiando prácticas verticales. Va
abriendo puertas a la participación.
El secreto
islandés está en algún punto intermedio. En lo oblicuo. En rincones no
iluminados. Islandia sí ha cocinado las plataformas y herramientas
digitales y los procesos de participación política más avanzados del
mundo. Y sus ciudadanos han pasado en pocos años de la indiferencia
política a la proactividad. Nunca nada será igual en la política de
Islandia. La comunidad está implicada en su política. Y plataformas de
participación ciudadana como Better Reykjavík, Betra Ísland, Your
Priorities y Better Iceland son parte ineludible de las decisiones
políticas del país.
Gunnar Grimsson, CEO y fundador
de la Citizens Foundation, piedra angular de la revolución islandesa y
simpatizante del movimiento 15M, comparte con eldiario .es detalles del proceso. Insiste en aclarar que habla a título personal y no en nombre de la Citizens Foundation.
 
BG – Después de un proceso participativo bastante impresionante para
construir una ‘wikidemocracia’ gracias a herramientas sociales los
islandeses han votado a los mismos partidos (Partido Progresista y
Partido de la Independencia) que provocaron la crisis. ¿Qué ha pasado?
¿Se nos escapa algún detalle?
GG – Hablo por
mí mismo, no en nombre de la Citizens Foundation… Los islandeses
suelen votar pensando en su bolsillo, al partido promete mejoras
económicas, aunque las promesas no tengan lógica. Pero es el segundo
peor resultado para el Partido de la Independencia desde la segunda
Guerra Mundial. El Partido Progresista ganó por muy poco. Además, renovó
sus candidatos. Los que dirigieron el país durante el desastre
económico han desaparecido de la política. Así es que los votantes
confiaron en la gente nueva del Partido Progresista y en sus promesas
salvajes. También hay que mencionar que la mayoría de la prensa ha sido
muy desagradable con el último Gobierno y han intentado ocultar a la
gente las razones de la crisis.
 
BG – Por lo tanto, parece que no es suficiente tener plataformas
abiertas y fomentar la participación para conseguir cambios políticos…
GG – Las plataformas y los datos abiertos, la democracia directa y los
presupuestos participativos, no provocan por sí mismos el cambio de
comportamiento de la gente. Tenemos que conseguir que el proceso sea
fácil y divertido. Tenemos que empoderar para que participen. Lo que sí
es verdad es que hoy tenemos más comunidades que se comportan de manera
socialmente responsable que antes de la crisis.
 
BG – Hagamos un poco de memoria. Antes de la crisis, Islandia era el
país con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) del mundo. ¿Qué cambió a
partir del estallido de la crisis de 2008?

GG – Vivíamos en el dinero prestado. Había una burbuja económica
infernal. El 2008 fue el año en el que la mierda golpeó el ventilador.

 
BG – ¿Cómo sintió la sociedad ese cambio repentino?
GG – Todo el mundo estaba muy enfadado porque les estaban robando sus
ahorros. Muchos se sorprendieron de lo estúpidamente que había estado
gestionada Islandia. Los que habían denunciado la situación habían sido
ridiculizados en los medios…
 
BG – Hablemos del Shadow Parlament (el Parlamento Sombra). ¿Cómo se
desarrolló? ¿Cómo afectó al proceso colectivo de redacción de una
‘wikiconstitución’?
GG – El proyecto Shadow
Parlament fue el punto de partida de todo, pero evolucionó hacia otros
derroteros. Ahora la Citizens Foundation engloba la plataforma Better
Reykjavík, Betra Ísland (originalmente Shadow Parlament) y Your
Priorities. Tenemos un sitio web libre, que puede ser usado por todos
los países democráticos del mundo. Citizens Foundation fue una reacción
ciudadana ante la desconfianza en un sistema político que se desplomó.
 
BG – ¿Cuáles son los objetivos, prioridades y funciones de la Citizens Foundation?
GG – La tarea de Citizens Foundation es reunir a la gente para debatir y
dar prioridad a ideas innovadoras que mejoren la vida de las
comunidades. Desde 2008, tenemos la prioridad de promover el debate
democrático en Islandia y en todo el mundo. En 2011, la Fundación ganó
el Premio Europeo de la e-democracia. Por su parte, Better Reykjavik,
plataforma lanzada en 2010, jugó un papel vital en las elecciones
municipales de ese año. Durante las elecciones, el 10% de los votantes
aportó ideas a Better Reykjavik en el sitio web, el 43% de los votantes
visitó el mismo y se crearon colectivamente más de mil propuestas para
mejorar la ciudad.
 
BG – ¿Algún resultado concreto de la Fundación, aparte de la metodología?
GG – Ahora hay una cooperación abierta sin intermediarios entre el
Ayuntamiento de la ciudad y Better Reykjavik. Las cincuenta mejores
propuestas de Better Reykjavik están siendo procesadas por el
Ayuntamiento, y otras se someten a votación en las reuniones mensuales
del consejo. En 2012 se celebró a través de Better Reykjavik una
votación vinculante, pues usaron el sistema de votación de la Citizens
Foundation. ¿Impacto directo? Pues que hemos creado un protocolo, un
proceso, que está funcionando.
 
BG – ¿Cómo se escribe una wikiconstitución? ¿Qué herramientas se usaron? ¿Cómo fue el diálogo?
GG – La constitución fue escrita por el Consejo Constitucional, que se
votó inicialmente en una elección general. La elección fue denunciada
por la Corte Suprema. Después de eso, el gobierno nombró a otra gente
por su cuenta, para gestionar todo. Se procedió a trabajar en una nueva
constitución y se potenció el uso de medios sociales (Facebook, Twitter,
YouTube) para recopilar comentarios e ideas de los ciudadanos. Así que
el diálogo fue sobre todo a través de esas plataformas. No hubo
herramientas especiales para dialogar con la gente.
 
BG – Entonces, es más actitud de un Gobierno que tecnología…
GG – La actitud está por encima de la tecnología. La tecnología es sólo
una herramienta. Aunque una nueva tecnología tiende a fomentar nuevas
actitudes.
 
BG – ¿Qué papel cumplió la Citizens Foundation en todo este proceso?
GG – Nuestro objetivo es promover la mejor democracia del mundo.
Tratamos de conectar a los ciudadanos con sus gobernantes a través de
nuestros sitios web. Trabajamos con cualquiera que quiera caminar hacia
una democracia mejor.
 
BG –
Parece que la participación no fue tan alta como se esperaba. ¿Está la
sociedad, y en particular en Islandia, preparada para una democracia
directa, abierta, verdaderamente participativa?
GG – Hay muchas razones para la falta de participación. Pero una fue
que tanto los medios de comunicación como los funcionarios públicos
fueron muy incompetentes. Los programas de la Radio y Televisión
públicas no querían mostrar nada. Algunos candidatos incluso fundaron
una coalición para promover la participación y presionar a la Radio y TV
públicas…. Pero el trabajo periodístico fue muy malo. Aún así debemos
tener en cuenta que la participación no fue tan baja comparada con
cualquier referéndum en Islandia
 
BG – En 1989, las autoridades municipales de Porto Alegre (Brasil)
inventaron el método del Presupuesto Participativo. De forma analógica,
los vecinos decidían en qué querían gastarse el presupuesto de las
autoridades. ¿Qué nivel de participación podemos alcanzar con la
tecnología de hoy en día?
GG – Pasar a una
democracia estrictamente electrónica no debería ser nunca un objetivo.
Todavía no hay nada que rivalice con el cara a cara. Lo que se pueda
hacer digitalmente, hay que hacerlo, pero siempre incluyendo una parte
física en el proceso. En Porto Alegre se esforzaron en los encuentros
físicos de personas, en el intercambio de experiencias. Y así se alentó
la empatía sobre la ira.
 
BG –
Durante el año 2011 vimos nacer nuevos movimientos sociales, cocinados
en red, que entre otras cosas pretendían mejorar el funcionamiento de la
democracia. ¿Cómo se vio el surgimiento del movimiento 15M español en
Islandia?
GG – Muchos de nosotros vimos en
el 15M a compañeros en la misma lucha, a personas que tienen una tarea
similar a la que tuvimos. Y tuvieron y tienen toda nuestra simpatía.
 
BG – ¿Qué piensas acerca de partidos red como el Partido X (España) o
el Partido de la Red (Argentina), que han surgido en los últimos meses?
GG – ¡Lo que me gusta más es que hay muchos nuevos partidos de este
tipo! No siempre estoy de acuerdo en todo con ellos, pero el solar
básico está muy claro: la democracia es para todos, siempre.
 
BG – En España existe una iniciativa llamada Demo 4.0, un sistema
híbrido para incluir una capa de participación digital en la votación de
cada ley. También hay varias iniciativas para escribir una nueva
constitución colectiva y llegar a la democracia en red. ¿Por qué crees
que el Gobierno español no está escuchando?

GG – Por varias razones. Los que tienen el poder no van a dejarlo con
facilidad, porque piensan que ellos saben gobernar mejor que otros.
Además, nuestro sistema burocrático tiene resistencia al cambio. La
mayoría de los gobernantes no creen que la democracia directa pueda
funcionar mejor que el sistema actual. Ta vez no haya suficiente presión
de los votantes.

 
BG –
¿Podríamos utilizar el concepto de código abierto (que desde la
informática está contagiando a otros ámbitos como la cultura o el
urbanismo) para la democracia o para los partidos? ¿Cómo sería una
democracia de código abierto?
GG – La
plataforma Better Reikiavik tiene un conjunto de reglas para todas las
entradas generadas por usuarios que son similares a las licencias
Creative Commons. El siguiente paso es utilizar métodos similares en la
creación de todas las leyes. Tanto el método usado en la Constitución
islandesa como Your Priorities fueron utilizados en Estonia, como un
primer paso del crowdsourcing de nuevas leyes y artículos
constitucionales.
Una democracia de código abierto
debería tener reglas más estrictas, o al menos mejor definidas, que el
software de código abierto. El Partido Pirata ha tratado de crear un
software para una democracia líquida. Pero su software Feedback Liquid
tiene muchos fallos, principalmente su poca usabilidad. Hay otras
opciones un poco mejores, como Wasa2il , que está siendo desarrollado
por el Partido Pirata de Islandia.
 
BG – ¿Cómo sería la democracia si funcionara como una comunidad de
software libre? ¿Podríamos aplicar prácticas como el «release often’
(abre el código con frecuencia), la transparencia o la meritocracia de
las comunidades hackers a la política?
GG –
No es posible cambiar las reglas básicas del juego sin el consentimiento
expreso de una gran mayoría. Podríamos transferir el «release often» a
los problemas que nos rodean físicamente, a los problemas locales. No
podríamos en cuestiones financieras. Personalmente creo que no hay
ninguna razón por la cual todo en nuestra vida diaria tenga que estar
democratizado. La verdadera cuestión es: ¿qué quiere la gente? Nuestro
trabajo es averiguar cómo la participación en una democracia puede ser
divertida y gratificante sin ocupar mucho tiempo de cada persona. Otro
concepto muy utilizado en democracia digital es el de “supermayoría”.
Una sugerencia simple para la garantía de un cambio constitucional es
exigir al menos un proceso de entre 6 y 12 meses. También que para que
sea aprobado un cambio la mayoría necesaria debería subir hasta un 67%.
 
BG – ¿Cómo visualizas el equilibrio entre los procesos  top down (de arriba hacia abajo) y los procesos  bottom up (de abajo hacia arriba). ¿Necesitamos un término medio? ¿Cómo combinamos la voz del experto y la inteligencia colectiva?
GG – La mejor manera, y probablemente la única, es el  crowdsourcing: las
voces de expertos, junto con otras voces del pueblo. La pregunta que
surge es la siguiente: ¿Quiénes son los expertos? La filtración manual
abre el camino al sesgo personal y a la corrupción. Por eso, realmente
no veo otra buena manera de hacerlo que el  crowdsourcing. Tenemos que dar voz a los usuarios más influyentes en cualquiera de las categorías y definir quiénes son los expertos.
 
BG – ¿Es suficiente establecer procesos de votación abierta, si los políticos tienen todavía la última palabra?
GG – No, no es suficiente si queremos una democracia directa. Cualquier
paso dado en la dirección correcta, es un buen paso. Los políticos
tienen que sentir que el nuevo sistema de participación funciona mejor
que el actual y que, además, es más barato.
 
BG – En las últimas décadas, diferentes pensadores están intentando
definir la política y la sociedad con nuevos conceptos como la «clase
virtual» (Arthur Kroker / Michael Weinstein), los internautas (Michael
& Ronda Haubens), los ciudadanos digitales (John Katz), enjambre
(Kevin Kelly), la multitud (Negri / Michael Hardt) o el cibertariado (
Ursula Huws), entre otros. ¿Cómo resignifican la democracia estos nuevos
conceptos?
GG – No creo que ninguno de
estos conceptos sea tan único y exclusivo. Han cristalizado, sí, y
apuntan un cambio. Pero son mutaciones de conceptos que vienen del
pasado, más que algo totalmente nuevo. La sociedad, eso sí, cambia más
rápido que hace unas décadas.
 
BG – El sociólogo Manuel Castells habla de un nuevo ‘Estado en red’. ¿Cómo se imagina este nuevo Estado?
GG – No pienso que la democracia digital tenga un nuevo tipo de Estado.
No creo que debamos categorizar una nueva y mejor democracia. Tenemos
que practicarla. Tenemos que tener cuidado para no caer en las manos de
los que practican métodos totalitarios y para no encerremos en un
estancamiento democrático. Tenemos que tener la seguridad de que los
ciudadanos están contentos con su parcela de democracia directa. Si la
población empieza a querer menos democracia directa, es lo que tendrá.
 
BG – ¿Qué importancia tiene la comunicación, el periodismo independiente, las denominadas redes sociales, en esta nueva era?
GG – La comunicación siempre ha tenido un rol importante. Su nueva
ubicuidad la convierte en algo vital en todos los sectores. Nuestra
sociedad es mucho más compleja que hace unas décadas. Ahora podemos
comunicar en tiempo real no sólo ideas, opiniones, también emociones.
 
BG – Parece que hay un mundo nuevo, conectado transnacionalmente, en
red, que no encaja con el espacio físico y los Estados nación. ¿Cómo
reconciliamos este mundo con los parlamentos clásicos, los países y las
fronteras?
GG – Pues explorando,
experimentando e innovando. La mayor parte de las características de la
democracia directa tienen su base en la democracia convencional, que
surgen del Estado nación y de los condados. Deberíamos utilizar ejemplos
exitosos de la democracia convencional para que sean la base de la
democracia electrónica. Encima de ello, tenemos que innovar con nuevas
prácticas. Al principio, hagámoslo a nivel local, pues es más fácil de
implementar y de lograr la participación. Después, pasemos a un nivel
mayor.
 
BG – ¿Sería posible un
parlamento global, itinerante o rotativo, no estático, que sustituya a
una ONU cada vez con menos fuerza política? ¿Un parlamento virtual que
promueva la democracia directa en todo el planeta? ¿Alguna otra idea?
GG – Todavía no. Primero, tenemos que aprender a nivel local a confiar
en estos procesos. Tenemos que confiar como participantes en la
democracia y como desarrolladores de software democráticos.

El Parlamento ciudadano de Qué hacen los diputados se amplía

De Vicky Bolaños, alumna del Máster CCCD y alma máter de esta iniciativa. ¡Apóyalas!
Después
de estar casi un año y medio informando de lo que hacen nuestros
parlamentarios/as dentro y fuera del Congreso, explicar cómo funciona la
cámara o de “traducir” parte del proceso legislativo, el proyecto de
Qué hacen los diputados quiere ofrecer mucho más. (http://quehacenlosdiputados.net/)


Están
preparando una nueva página web en la que se encontrará amplia
información de los 350 diputados y diputadas que un equipo de unas ocho
personas recabó durante varios meses: estudios, trabajos y cargos
públicos anteriores y presentes, sueldos, declaraciones de bienes,
seguimiento actualizado de las iniciativas que llevan a cabo en el
Parlamento así como sus intervenciones.


Una web visual y útil


En
Qué hacen habrá información de los diputados/as del Congreso fácilmente
accesible para la ciudadanía: biografía, bienes, iniciativas que
presenta, intervenciones, qué vota en los plenos y cómo comunicarse con
ellos/as.

También
artículos de actualidad parlamentaria y de análisis de datos: de leyes
que se aprueban, asistencia de los diputados a los plenos, entre otros,
así como tutoriales y artículos para entender el día a día en el
Parlamento


Microfinanciación colectiva


Durante los 40 días que, en principio esté el proyecto en Goteo (http://goteo.org/project/que-hacen-los-diputados/),
intentarán llegar a la cantidad mínima a través de la microfinanciación
colectiva para poder pagar a las personas que hagan el desarrollo de
las distintas partes de la web, el diseño, la elaboración de contenidos o
el coste del servidor donde se alojará el proyecto.


Por
otra parte, si consiguen sobrepasar esa cantidad mínima, tienen la
intención de continuar evolucionando el proyecto. Su reto principal a
medio y corto plazo consiste en la obtención, clasificación y
actualización automatizada de las miles de iniciativas que se tramitan
en el Congreso, con el objetivo de ofrecer al ciudadano herramientas
útiles para el seguimiento del trabajo de los diputados, tales como:


– Acceso ágil y sencillo a las iniciativas de cada diputado o grupo parlamentario.

– Contenido de las iniciativas en formatos reutilizables.


Buscador avanzado con el que se pueda acceder fácilmente a iniciativas
mediante múltiples criterios (tema de la iniciativa, tipo de iniciativa,
diputado/grupo que la ha tramitado, estado de tramitación, etc).

– Estadísticas y visualizaciones avanzadas de la actividad de diputados y grupos parlamentarios en el Congreso.


¿Quieres formar parte de este parlamento ciudanao?

Cuando Bernardo, Leo y cía. mataron a Franco

Ayer estuvimos con Bernardo Gutiérrez.
Su blog Código Abierto es imprescindible si quieres entender gran parte de lo que está pasando, lo que casi nadie percibe ni siquiera entiende y que, sin embargo, ha venido para quedarse.

Su actividad resulta frenética, intensa y coherente con unos principios profesionales y políticos inquebrantables. Periodismo, activismo, literatura y enredar, enredar, tejer… Todo en código abierto. Cultura libre expandida sin miedo a perder el control.

Hoy la lista del CCCD está que arde con su provocación a que sigamos perdiéndolo.

El dibu de Carla recoge parte de su intervención.
Quedó fuera otra iniciativa que no debiéramos olvidar. Francohamuerto.com El dominio vuelve a estar disponible dentro de dos semanas. Los interesados en comprarlo antes de que caiga en manos de los malos, por favor, contáctenos a través de los comentarios.

Con Francohamuerto.com, Bernardo Gutiérrez en alianza con Leo Bassi lanzaron una de las campañas más originales y contundentes contra la ciénaga franquista. Alucinad con la que montaron en el Ateneo.

Y nos despedimos con el Manifiesto. No os olvidéis de pujar por el dominio francohamuerto.com.
Una vez más, interesados contactadnos en los comentarios.

LA NUBE DEL CAMBIO


¿Quiénes
somos? ¿Qué buscamos? ¿Qué principios rigen el colectivo
Franconohamuerto.com? Te lo resumimos en unos puntos que acabamos de
subir al apartado de ¿Quiénes somos? Para desenmarañar nuestra esencia
puedes mirar la nube de palabras que hemos creado con una herramienta
digital. ¿Te subes a nuestra nube o te quedas a ras de suelo?

– Utilizamos técnicas y estrategias de comunicación actuales y
creativas para dar voz al deseo de cambio que los partidos clásicos no
son capaces de captar.

– Somos un lobby popular, un grupo de presión ciudadano y no un
partido. Presionaremos, eso sí, a los partidos políticos de forma
contundente para conseguir objetivos concretos.

– Nuestra filosofía es democrática, transparente y laica. Respetamos
las religiones en la privacidad pero lucharemos por un Estado
nítidamente laico.

– Respetamos el libre mercado de los bienes (aunque corrigiéndolo con
criterios sociales). Pero también el libre mercado de las ideas. Por
eso una religión no puede dominar un Estado, violaría la libre
competencia.

– No nos gustan los dictadores ni los sistemas políticos opresores.
Intentaremos que las huellas de las dictaduras se limpien y que sus
crímenes no queden impunes.

– Estamos radicalmente en contra del racismo, el sexismo y la homofobia.

– Detestamos cualquier forma de colonialismo.

– Somos partidarios de la solidaridad entre los ciudadanos. La misión
del Estado es esencialmente altruista. Por eso vigilaremos el
desarrollo de programas sociales.

– Somos ardientes defensores de la libertad de prensa y expresión. Un ciudadano informado es un ciudadano libre.

– Apoyaremos a instituciones o plataformas que luchan para divulgar
información sin intereses partidistas, nacionalistas o económicos.

– Consideremos el Humor y el Ludismo herramientas intelectuales indispensables en la política.

– Exigimos a los políticos que nos representan que se comporten con
honor. Toda corrupción debería significar exclusión de la vida política.

– Empujaremos con todas nuestras fuerzas la transparencia democrática de las cuentas públicas.

– Queremos dejar a las próximas generaciones un medio ambiente en mejor condiciones de lo que es hoy en día.

– Daremos guerra a todas las empresas que apoyen o financien Gobiernos corruptos, dictatoriales o ecológicamente criticables.

– Creemos en la libre creación y en la fuerza de la Red. Creemos en el verbo compartir.

– Estamos del lado del creador, como natural beneficiario de las
transacciones culturales. Nuestro enemigo es el intermediario que abusa
de su posición dominante.

– No tenemos miedo del cambio y estamos siempre dispuestos a buscar soluciones nuevas. ¿Por qué? Porque mola.

Slow Thinking / Abre el proceso, pierde el control

Mañana nos hemos citado con uno de los periodistas/activistas/meneadores más interesantes de la Internet en este país. Venid a pensar, comer y beber… todo a fuego lento.

Slow Thinking / Abre el proceso, pierde el control

La
innovación en la era red camina hacia territorios desconocidos. Lo
cerrado cede el paso a lo abierto. Lo lateral, oblicuo o transversal
ganan terreno. La inteligencia colectiva, cuanto menos, complementa las
soluciones top down y la función del comité de expertos. Bernardo
Gutiérrez – periodista, escritor, investigador de la cultura copyleft y
fundador de la red Futura Media.net – compartirá en la sesión de Slow
Thinking sus ideas, experiencias y proyectos. Y defenderá que Out of
Control (Fuera de control) es más que el título de mítico libro de Kevin
Kelly. Es la nueva intuición – acción para construir procesos abiertos y
distribuidos. Abre tu código. Pierde el control. Comunica el proceso.
Crea comunidad. 

El 15M y el espejo de la bruja hizo crac


De Público.
En sus dos años de existencia el 15M ha logrado expresar y
mantener el conflicto de la mayoría social contra los ajustes de la crisis
económica. En segundo lugar y en paralelo, ha profundizado otra crisis, la
institucional, acelerando la descomposición del régimen de 1978. En tercer
lugar, el 15M impulsa un consenso emergente tras haber socializado nuevas
herramientas de expresión y participación ciudadanas.

Cada una de estas afirmaciones encierra bastante enjundia y
para percibirla es preciso distanciarse del devenir inmediato. Empecemos
comparando el 15M con los movimientos gemelos de otras naciones occidentales.
Al contrario que sus compañeros anglosajones, los indignados españoles han
mantenido el apoyo mayoritario de la población, tanto en simpatías como en
respaldo a unas tácticas no-violentas pero de manifiesta radicalidad. En apenas
unos meses, el apoyo hacia los indignados estadounidenses se redujo en la
mitad, estancándose en apenas el 15% de la población[1].
Sin embargo, en abril de 2013 tres de cada cuatro votantes españoles (75,9 %)
aprobaban las manifestaciones promovidas por el 15M. Lo que suponía diez puntos
más respecto a otro estudio realizado en junio del año pasado. Además, uno de
cada cinco ciudadanos (19,5%) aseguraba haber participado en los actos o
manifestaciones[2].
Se ha generado un espacio de contestación, un “clima” (A.
Fernández-Savater), una “atmósfera” (S. Alba Rico) que abarca un perímetro
enorme de activistas y ciudadanos muy diversos, hasta ahora desmovilizados. Tan
grande es esa capacidad de (auto)convocatoria que llegan a definirse como el
99%. El resto de movimientos occidentales tienen problemas para reclamar esa
bandera. Pero el 15M puede enarbolarla sin complejos, aunque los términos
meteorológicos a veces resulten demasiado nebulosos. De todos modos manifiesta
que la crisis económica se solapa con otra de legitimidad institucional. Cuando
el 23 de febrero de este año los manifestantes del PP se unieron al 15M en las
calles, “escandalizados” por los sobres de financiación ilegal de “su” partido
y las evidencias del juicio al cuñado del Rey, la delegada del Gobierno en
Madrid felicitó por televisión a los manifestantes. Les reconocía, por primera
vez, como ciudadanos indignados e intentaba distinguirlos de aquellos
“violentos” contra los que dirigía sus policías al final de la manifestación.
Algo se rompió entonces en términos de imaginario político. Un espejo hizo
crac, que cantaría Nacho Vegas.
En términos domésticos, el 15M supone una impugnación de
plano y una innovación radical de la cultura política española. La CT o Cultura
de la Transición (Guillem Martínez) se definiría por la negación del conflicto;
siempre tachado como indeseable en aras del consenso. Pero el 15M evidencia que
esa CT sigue bien viva, argumentada por unas elites que se han ido de rositas y
que continúan entregadas a una guerra de baja intensidad. No son algo del
pasado. Marginan y silencian a los quincemayistas, estigmatizan y combaten a
una “ciudadanía de alta intensidad” (N. García Canclini). Su intensidad reside
en exigir transparencia a unas instituciones que han acabado bunkerizadas. Su
batalla no es otra que la de participar en el debate y la toma de decisiones
colectivas, sin haber pedido permiso previo y reclamando más voz que un
silencioso y amedrentado voto cada cuatro años. Demandas que, en fin, resultan
del todo lógicas y esperables en quienes desde las mentiras de Atocha de 2004
han demostrado capacidad de expresarse y auto-convocarse con medios digitales
propios.
Sí, el 15M es conflicto que (re)genera un tejido social que
ha ayudado a (re)politizar. Por una parte, ha introducido el lenguaje y las
demandas que las nuevas generaciones han forjado, casi abandonadas a su suerte,
en la única esfera pública que escapaba de los bozales institucionales:
Internet. Por otra parte, ha recuperado a viejos luchadores y activistas,
relegados por el duopolio de facto que hasta ahora ha supuesto la alternancia
de los gobiernos del PP y del PSOE. La suma de ambos sectores de militancia y
de sus recursos (nuevos lenguajes y herramientas, experiencia y teoría,) ha
supuesto la implosión, aún no suficientemente reconocida, del sistema
político-informativo de la Transición. Basta comparar las iniciativas
periodísticas surgidas en estos dos años y el cambio de discursos partidarios.
Políticos y periodistas profesionales han tenido que reconocer al sujeto
colectivo que hasta entonces negaban. En el espejo del poder se refleja ya un
nuevo personaje, aunque sea de perfil y resulte a veces impreciso.
El 15M ha
alcanzado cierta madurez. Las etapas de crecimiento que ha experimentado lo
retratan compuesto, primero, por ciudadanos que reclamaban ser considerados
como tales.  Después, por trabajadores
precarios y parados de un Estado de Bienestar que está siendo jibarizado antes
de haberse desarrollado. Y ahora, adquiere los rasgos de un actor (o un
enjambre) político con valores y propuestas de cambio estructural.
El 15M surgió como
una expresión ciudadanista, que paralizó la campaña electoral de los políticos
profesionales en mayo de 2011. El abstracto mensaje inicial, “no somos
mercancías en manos de banqueros y políticos”, adquirió calado social cuando en
el verano y el otoño de 2012 surgieron las mareas sectoriales contra los
recortes de los servicios públicos. Recientemente, el 15M ha adquirido un
perfil político-electoral. Se lo ha empezado a reconocer cuando, por ejemplo,
el barómetro del CIS de abril de 2013 señalaba que el PSOE y el PP juntos
apenas sumaban el 25% de la intención directa de voto[3].
A los indignados se les exigió desde el comienzo que formasen candidaturas
propias… Y cuantas más mejor, así la dispersión les hará invisibles
parlamentariamente. Más sencillo ha resultado minar el consenso bipartidista,
romper con el chantaje de “yo o el caos”.
El 15M ha triunfado
como generador de un espacio de conflicto acompañándolo de herramientas de
intervención política, que ha sabido brindar a toda la sociedad. La política no
se reduce ya a una disputa entre dos listas cerradas, pretendidamente
diferentes, más allá de la marca electoral y el pesebre clientelar al que
atienden. Se trata de un conflicto inclusivo, que practica “la política del y”
(A. Calle) y que reclama “la democracia del futuro” (P. Ibarra) y “del común”
(J. Subirats). Su estrategia resulta modulable, siempre abierta a la
negociación, e impulsada con retórica y formatos radicales. Puro conflicto y
más democrático, si cabe, que el que el falso y excluyente antagonismo que han
venido practicando los dos grandes partidos. De hecho, tanto se han despreciado
entre ellos y  a nuestra inteligencia que
hemos acabando menospreciándolos.
Tras el 15 de
septiembre de 2012, con la convocatoria a rodear el Congreso de los Diputados,
los indignados se mudaron de la Puerta del Sol a la Plaza de Neptuno, situada
más cerca de las Cortes. El 15M se demostró entonces capaz de reconducir la
convocatoria de “tomar” el Congreso para, en lugar de eso, “rescatarlo” y
“abrazarlo”. Rebajó, por tanto, la retórica insurreccional y la reemplazó por
otra trasladable a otras luchas como fueron “los abrazos” multitudinarios a las
escuelas y a los hospitales amenazados por los recortes. Cuando el 25 de abril
de 2013 ciertos grupos apostaron por “asaltar el Congreso” no fueron secundados
(tampoco estigmatizados) por el 15M. Se confirmó así el carácter propositivo y
negociador del conflicto que promueve. Algo reafirmado cuando se canalizó
después a la Iniciativa de Legislación Popular de la Plataforma de Afectados
por la Hipoteca: lobby parlamentario completado con los escraches. Estos han
acabado generalizándose a otros frentes, más allá del inmobiliario, hasta
converger en la auto-convocatoria del segundo cumpleaños: “escrache al
sistema”.
El ritmo de los
cambios, de emergencias y derrumbes, es tal que impide percibir su calado. La
auditoría pública de la deuda se ha convertido en propuesta política
normalizada para la oposición parlamentaria que se quiera presentar como tal.
Los sindicatos han reclamado (con la boca pequeña) referéndums ciudadanos sobre
el pago de dicha deuda. Surgen propuestas para iniciar «un proyecto
constituyente», que reemplace el que se rompió, si no antes, con la
reforma constitucional de agosto de 2010. Partidos afines a los indignados en
el parlamento gallego (Alternativa Galega de Esquerdas) y el catalán (las CUP)
invierten la lógica clásica, argumentando que es el 15M quien les representa y
no al contrario. Muchos (¿demasiados?) experimentos, partidarios y electorales
están en marcha. Pero, más significativo que todo lo anterior y que las
absurdas acusaciones de nazismo dirigidas contra el 15M, resultan los piropos
que le empiezan a dirigir; ya no IU, sino las juventudes y algunos cargos de
los partidos mayoritarios. Al principio resultan groseros: se les nota
demasiado las ganas de gustar. Pero irán refinándose, seguro. Señalan la
extinción de unos caladeros electorales que hasta ahora se pensaban
recuperables con las mismas redes y mismas malas “artes”.
Desmintiendo la
acusación de anti-político con el que se le saludó en su nacimiento, el 15M se
ha demostrado capaz hasta el momento de (1) frenar la formación de populismos
autoritarios y antidemocráticos: ni la ultraderecha ni Mario Conde han avanzado
electoralmente, (2) de reconducir las derivas violentas de la protesta y (3) de
avanzar nuevas agendas y partidos. De fondo, además, está reconfigurando una
cultura y un mapa de juego políticos que se creían inalterables.
Frente a las acusaciones de batasunos, terroristas y nazis –
reiteradas en este segundo aniversario – los indignados representan “El retorno
de la sociedad civil”. Este era el título de un libro de Víctor Pérez-Díaz, que
quizás proyectaba un retrato demasiado complaciente de la Transición. Ahora sí
cabe afirmar que asistimos a ese retorno. La sociedad civil que suscribe las
tesis y estrategias del 15M resulta más plural e inclusiva que la que invocaba
la Transición (véase como se distribuye en género, edades y voto). Aúna voces
nuevas con horizontes de emancipación que han roto muchos corsés y cinturones
de castidad ideológicos. Rescata viejas militancias, antifranquistas y/o
altermundistas, librándolas del desencanto y el nihilismo. Busca un consenso
con nuevas bases: el debate horizontal entre iguales. No acepta los silencios
obligatorios de/sobre las jerarquías. No reconoce límites, imposiciones de
formas y jefaturas de Estado. Tampoco, amnesias inducidas y/o forzosas. Nunca
como ahora el Franquismo ha sido tan cuestionado, en su pasado y en su legado.
Tanto que la verdadera disputa política no está representada por quienes
demandan una Segunda Transición (que prometen sin sonrojo las elites desde hace
años) sino por los que creen que segundas partes nunca fueron buenas (menos aún
si la primera salió así).
El conjunto de lo antes expuesto supone la emergencia, por
fin, del conflicto democrático propio de una esfera pública merecedora de ese
nombre. Algo que han debido de aprender a expresar quienes impugnaban la
Transición. Y algo que han empezado a reconocer, aunque sea retóricamente,
quienes aún se presentan como sus supremos hacedores y guardianes. El 15M se
aproxima a su mayoría de edad en su segundo cumpleaños y con toda legitimidad
democrática reclama interlocutores (no tanto representantes) que se la
reconozcan. No con piropos obscenos, palabras dulces ni palmaditas
paternalistas, si no aceptando su entidad social y su autonomía. Ese
reconocimiento se antoja obligado y urgente.
La sociedad civil, el tejido social (re)generado, ya no
acepta más hipotecas: ni bancarias ni del pasado. Ha sabido, como los hijos al
hacerse mayores, generar sus medios de expresión y auto-realización. Los nuevos
artefactos comunicativos y políticos, las formas de resistencia laboral y de
auto-ayuda, de emprendimiento social y cooperativo, de transparencia y
participación que han surgido en estos dos años valen mucho más que los números
de manifestantes. Claro está que también son mucho más difíciles de
cuantificar.
Todo esto le exigían al 15M – autonomía, propuestas e
iniciativas concretas – quienes quisieron estigmatizarlo cuando surgió. Y cada
vez que repiten que el 15M se ha desinflado se retratan como padres y madres de
la patria caducos. Y las pantallas de plasma desde las que hablan son, en
realidad, el espejo de la bruja de Blancanieves. Es la pantalla plana ante el
que el poder siempre ha querido comparecer: sin síntoma alguno de
envejecimiento, aunque lo verdaderamente plano sea ya el encefalograma de esta
democracia. Pero no conviene olvidar que el trípode que siempre ha sostenido
dicho espejo han sido “los medios, los sondeos y las urnas”[4].
El espejo de la Bruja se resquebraja. Y como Alicia, el 15M nos habla ya desde
el otro lado del espejo.

[1] Ello es cierto tanto en la ciudad de Nueva
York [http://www.guardian.co.uk/commentisfree/cifamerica/2012/may/14/occupy-wall-street-people-power-popularity?newsfeed=true]
como en EE.UU. [http://www.pollingreport.com/politics.htm]
[2]
http://www.europapress.es/nacional/noticia-mas-mitad-espanoles-favor-15m-presente-elecciones-20130510142959.html
[4] “La reina poseía un espejo que
respondía a cuantas preguntas se le formulasen. Como era muy vanidosa, siempre
le hacía la misma constante demanda. Siempre el espejo parlante contestaba: ¡Mi
Reina, ninguna estrella apaga tu luz brillante, porque tú eres la más bella.
Llena de orgullo, la reina volvía a sentarse en su trono.” Víctor Sampedro.
2000. Opinión pública y democracia
deliberativa. Medios, sondeos y urnas.
Madrid, Icaria, p. 12. Disponible aquí.

Aznar cobró sobresueldos del PP porque también trabajaba de justiciero anónimo

El Partido Popular ha emitido hoy un comunicado para esclarecer el tema de los supuestos sobresueldos que cobró José María Aznar siendo presidente del Gobierno, violando la Ley de Incompatibilidades que prohibía a los ministros y al presidente recibir retribuciones dobles.

Según parece, los 2,7 millones de pesetas (16.755 euros) que se le pagaron a Aznar como “gastos de representación” sirvieron para remunerar los trabajos que hizo el entonces presidente “fuera de los cauces democráticos habituales”.

En concreto, José María Aznar adoptó entre 1996 y 2004 la identidad de un justiciero nocturno que patrullaba las calles luchando contra el crimen.

Enfundado en un traje oscuro, y sometido a un duro entrenamiento físico, Aznar contribuyó personalmente a rebajar los índices de criminalidad en España durante su mandato, y lo hizo por iniciativa personal.

De día presidía y de noche combatía

“Uno no dirige el futuro de la nación en horario de oficina, ni se limita a decidir desde un despacho”, ha admitido el propio expresidente, que solo interrumpía sus misiones en la noche cuando tenía que viajar fuera del país para cumplir con sus obligaciones presidenciales.

Así pues, los sobresueldos costeaban tanto las dietas de este héroe anónimo, ricas en proteínas, como las reparaciones del traje diseñado por “Victorio & Lucchino” bajo la más estricta confidencialidad, y que sufría ocasionales desgarros cuando Aznar se veía implicado en luchas cuerpo a cuerpo.

“Los desplazamientos nunca se le pagaron porque el justiciero se movía con rapidez por los tejados de pueblos y ciudades, ejerciendo su labor con sigilo”, explica la nota del PP.
Esperanza Aguirre: “Hay cosas que es mejor que no se sepan”

José María Aznar no ha querido ofrecer más detalles de las misiones que desempeñaba y se ha limitado a decir que “cuando yo muera, todo saldrá a la luz porque esta etapa forma parte también de la historia de España”.

Tampoco ha querido aclarar si el justiciero anónimo se retiró en 2004, pero el actual estado físico de Aznar hace sospechar que sigue vinculado de alguna manera a la lucha contra los criminales.

Aunque la mayor parte de los militantes y dirigentes del Partido Popular agradece que se haya aclarado el tema de los sobresueldos, Esperanza Aguirre ha lamentado que “el acoso mediático nos esté obligando a revelar informaciones que ponen en peligro la labor de los justicieros”, y ha explicado que “cuando se me atacó con el tema del espionaje en la Comunidad de Madrid, aguanté el chaparrón y me callé muchas cosas que hubieran evitado el desgaste de mi imagen pública”.