Ondas sevillanas

El otro día charlé con una radio de Sevilla. Las guitarras del arranque no son mías. Empezamos a largar después de Krahe. Lo mejor, Francis Jurado y el buen hacer del equipo. Con gentes así vamos pa’lante.

Marca País. País Marca.

De Nacho, desde Córdoba.  Desde abajo y contra las construcciones de los de arriba. Cómo invertir la pirámide que unos cuantos quieren erigir. Para empezar, deconstruyendo tamaña construcción como la Marca España.

Se ha incrementado de un modo exponencial el
uso de la terminología Marca País coincidiendo con este largo proceso de
crisis económica. Y aunque la mayoría (políticos y periodistas sobre
todo) hablan de este concepto sin saber muy bien de lo que se trata,
debemos de reconocer esta proliferación del término como un síntoma. ¿De
qué?. Pues esta es la cuestión. Con los casos de países intervenidos,
como Grecia, Portugal, etc, parece que una de las cuestiones clave que
están en juego es la pérdida de soberanía, la necesidad por parte de
europa de entrar en un mercado mucho más grande del conocido hasta
ahora, mucho más globalizado, que pone en cuestión el remedo de modelo
de comunidad europea que hemos tenido hasta ahora, proteccionista y
abusivo con los vergonzosamente llamados países en desarrollo. Y por
esto lo que ocurre se parece tanto al proceso de absorciones que están
sufriendo los bancos, para hacerse más grandes y poder competir
globalmente. Y es que de esto se trata, estamos ante un cambio de
paradigma, que lleva muchos años fraguándose y cuyo eje se encuentra en
las grandes corporaciones, en las grandes marcas. Hace tiempo que las
democracias “desarrolladas” y sus gobiernos eran poco más que un sistema
de representación que intentaba jugar un papel de contención para
administrar y gestionar asuntos de identidad, sociales y de libertades,
mientras el verdadero poder económico lo estaban ostentando estas
grandes corporaciones cada vez más globalizadas, para las que las
fronteras nacionales no existen o son poco más de un pequeño obstáculo.
La cuestión de la identidad se va desligando lentamente del territorio y
la raza, para asociarse una serie de vínculos e intereses propiciados
por la cultura de red global. Estos grupos generan comunidades y estas a
la vez generan marcas que los representan. Estas comunidades son las
nuevas naciones, los nuevos “País Marca”. Lo que pasa, es que como toda
la vida de Dios, existe la tensión entre lo que nace desde abajo, de un
modo natural, como un árbol y lo que quiere imponerse desde arriba para
seguir construyendo pirámides
. Supongo que esta tensión no desaparecerá
nunca y como decía el recientemente desaparecido García Calvo, por un
lado anda el pueblo y en el otro estan “ellos”. Y quizás el cambio de
paradigma esté representado por una pirámide invertida que se superpone a
la otra, que así ya se parece más a un árbol.

Lo que nos enseña cualquier proceso de construcción de marca es que el
primer paso debe consistir en una toma de conciencia de la propia
realidad, que nos permita definir una identidad consciente, y esa
consciencia necesariamente desea una imagen que la representa. Lo que se
encuentra entre esa imagen deseada y la percepción que los demás tienen
de ella es la marca, que se concreta en un conjunto de signos, que de
alguna manera construyen una escritura singular que a su vez hace un
cuerpo.

Los que intentan construir marca desde arriba saben o deben saber que es
un modo perverso y que tarde o temprano se van a encontrar con esa
pirámide invertida encima de sus cabezas. La copa del árbol es muy
similar a su raiz y la comunidad en red hará todo lo posible por que ese
árbol gire su raiz hacia el cielo en un proceso infinito.
Pirámide de marineros en el barco
 
Pero también es cierto que el hacer marca es crear la posibilidad de ser
nombrado y como tal reconocido, deseado. ¿Quién no lo quiere?.
 
Entender este proceso es el mejor modo de enfrentarse a ”ellos”, que no
saben, no entienden la red, no saben vincularse si no es desde arriba,
sin cuerpo.
 
En realidad la insistencia en el término Marca País no es más que un
síntoma de la desaparición del concepto país o nación como lo conocemos.
En un extremo tenemos las corporaciones globales en el otro están las
comunidades en red obligándolas a una negociación continua, haciendo así
girar ese árbol. En medio se han quedado los gobiernos de los países
que viendo como las grandes corporaciones son las dueñas del cotarro y
viendo que se quedan sin papel en la obra, han empezado a hablar de
Marca País, a ver si pareciéndose, todavía se pueden subir al carro.

Plataforma Comida Basura: Food Sharing

Food Sharing: Contra el despilfarro de alimentos

Este jueves no compres, mejor te proponemos:

  • Compartir tu nevera, los tuppers de tu madre, pimientos de tu huerta, sobras de esa fiesta, las conservas de tu abuela,…
  • Taller de encurtidos por Tina Paterson (trae tus botes de cristal)

Jueves 31 de enero 2013 a partir de las 19h.

En «Catharsis«. Calle Valverde, 6 Madrid Metro Gran Vía.
Organiza Plataforma Comida Basura

¡Os esperamos!
D.

De Aaron Swartz a Lisbeth Salander

Dos estrellas del CCCD debaten sobre la figura del HACKER, a propósito de la estela dejada por Aaron  Swartz. Carla señala lo que brilla. Iago, los claroscuros.

CARLA:
Hoy leía un post  de Juan Urrutia, en homenaje a Aron Swartz.

A mí me ha parecido muy interesante el tema sobre  su doble condición de usuario y productor, que creo es extrapolable al campo de la cultura o la ciudadanía.


El hacker pone en entredicho por primera vez la separación
teórico-económica entre productor y consumidor. Un hacker es, en
principio, un usuario privilegiado y experimentado de internet que
explora un territorio nuevo lo mismo que los pioneros exploraban la
frontera del far west. Pero esa exploración le lleva a convertirse en productor ya que, en su exploración, rompe los códigos cerrados (como el cowboy derriba las vallas de alambre de espino erigidas por los agricultores), elabora nuevo código e insiste en que éste está disponible para todos. Es decir son productores de código abierto además de usuarios.

Timothy Garton Ash nos daba en El País una pincelada de los valores
que definen una u otra faceta de los hackers, aunque él no se refiere a
éstos:

la faceta productiva se basa en que las personas se rijan
por valores como el esfuerzo, la puntualidad, la disciplina y la
voluntad de aceptar una gratificación aplazada. En cambio, la faceta
consumidora se basa en que sean expansivas y dadas a permitirse
caprichos, buscar el placer y vivir el momento.

Lo interesante de esta distinción es que hoy se puede aceptar la
gratificación aplazada y simultáneamente vivir el momento. Y esta mezcla
es muy de hacker.
Poniéndome más técnico diría que un hacker es un experto en el manejo
de Internet, un usuario- productor que parece vehicular algunos valores
que voy a tratar de destilar de las características personales de mis
hackers favoritos y de algunas de las pocas publicaciones que existen al
respecto. He aquí esos valores.

  1. La libertad es, sin ningún género de dudas, su valor primordial y es
    para un hacker más importante que la felicidad: jamás admitirán una
    solución informática, aunque sea perfecta, si no pueden observar sus
    interioridades y manipularla.
  2. No creen en los excesos de los derechos de propiedad intelectual
    (más allá del reconocimiento de autoría que reivindican con fuerza) y
    están dispuestos a compartir sus soluciones o sus creaciones para
    sentirse así como parte de una aventura colectiva en pos de la tierra de
    la abundancia en donde ya no importa la propiedad privada sino que sólo
    importa el acceso a las cosas buenas de la vida.
  3. A pesar de que se sienten hoy por hoy parte de un movimiento
    cultural que va más allá de las TIC, su individualismo y su orgullo de
    autor son proverbiales, de forma que sólo responden a incentivos
    intelectuales asociados al reconocimiento de su inteligencia creadora
    contribuyendo, de esta manera, al mantenimiento de la diversidad dentro
    de ese movimiento cultural amplio.
  4. Su racionalidad no es la funcional, sino que muestran rasgos
    importantes de racionalidad expresiva al ser una de sus máximas
    aspiraciones la de ser reconocidos como hackers.
  5. Como son a la vez usuarios y productores saben que la identidad es
    algo muy real con lo que se puede jugar, aunque no gratis, y no tienen
    más remedio que afrontar lealtades múltiples.
  6. Esto último hace de ellos seres contradictorios que se mueven a
    impulsos y mediante proyectos concretos al servicio de causas diversas a
    las que sirven con una u otra de sus lealtades o de sus identidades.
  7. Es justamente su doble condición de usuario y productor, además de
    la intangibilidad de su producto, lo que justifica su aversión al
    trabajo asalariado.

Es muy esclarecedor comprender cómo trabajan los hackers y deducir
las consecuencias de esa manera de trabajar. Los hackers trabajan en
red, es decir no están sujetos a ninguna jerarquía ni poseen un centro
de referencia. Podríamos decir, siguiendo la terminología de Deleuze y
Guatari, que conforman la figura postmoderna del rizoma que se opone a, y
contrasta con, la figura moderna del árbol ya estemos hablando de
ciencia, de tecnología o de relaciones industriales. Ahora bien, esa
forma de trabajar tiene consecuencias importantísimas.

  1. Como no tienen más remedio que reconocer su doble personalidad de
    usuarios y de productores, los hackers resultan ser los personajes
    adecuados para potenciar en la red la formación de otras redes
    identitarias no centradas en aspectos técnicos sino referenciados a
    cualquier rasgo común. Es decir son los netweavers (o tejedores de redes) ideales.
  2. Esta proliferación de redes solapadas (ya que cada ciudadano puede
    pertenecer a varias) ensancha y completa los mercados lo que puede y
    debe traer consigo un incremento importante de la productividad.
  3. La última consecuencia de la manera en que trabajan los hackers es
    que el tejer y destejer de redes identitarias (el netweaving) va a
    acelerarse. En efecto, de acuerdo con Akerlof y Kranton, la permanencia
    de una identidad depende de los valores de unos parámetros que reflejan
    tanto el coste de separase de la comunidad como el castigo que hay que
    cumplir para reintegrarse en ella. Lo que la capacidad de tejer redes de
    los hackers va a traer consigo es un cambio en el valor de esos
    parámetros en la dirección de facilitar su formación y su liquidación.
    Algunas redes permanecerán bastante tiempo impulsadas por un efecto-red
    significativo; pero otras redes, y en última instancia todas ellas,
    acabarán deshaciéndose. En estas condiciones se facilita la formación
    temporal de teams productivos temporales que producirán esos nuevos
    bienes que mantienen al sistema económico mediante la destrucción
    creativa.

IAGO:

Hay algunas cosas que no me terminan de convencer, relacionadas sobre
todo con la idealización de la figura del hacker (y sus presuntos
valores):

– «La libertad es, sin ningún género de dudas, su valor primordial y es para un hacker más importante que la felicidad»
Quizás habría que recordar que Jobs, Wozniack, Bill Gates y Zuckelberg
(por citar sólo a cuatro de los más famosos entre los famosos) también
fueron hackers.  Esto es como cualquier otro relato fundacional: sólo se
mencionan las cualidades de los héroes que (presuntamente) remiten con
exactitud a los valores que se quieren resaltar.  
– «Sólo responden a incentivos intelectuales asociados al reconocimiento de su inteligencia creadora»
Por una parte, habría que ver si eso es verdaderamente algo común a la
mayoría de los hackers (cosa que dudo, porque también son hijos de su
tiempo y lugar), y por otra, habría que considerar si de hecho los
incentivos económicos no se pueden considerar también como un
reconocimiento a su «inteligencia creadora» (ese es el argumento de Kim
Dotcom, otro hacker). Además, también se podría cuestionar si no hay
otro tipo de remuneraciones que pueden incluso «superar» en determinadas
circunstancias al reconocimiento y al dinero, como la influencia o la
popularidad. Este punto nos devuelve, como el anterior, al Cantar del
Mío Cid (que va sobre un tipo también incorruptible, individualista,
orgulloso, autónomo, ávido de retos, a la búsqueda de la liberación de
los recursos de su pueblo, etcétera.. ¡el Cid era un hacker!)
– «Su racionalidad no es la funcional [supongo que se está refiriendo a la instrumental], sino que muestran rasgos importantes de racionalidad expresiva«.
He de admitir que esta parte es la que más me ha retorcido el culo en
la silla: 3000 años de discusión ininterrumpida sobre la Razón y las
motivaciones de los actores y este señor lo arregla todo en apenas tres
líneas. Vale, bien. Como el asunto es complejo de cojones sólo diré que
los tipos de racionalidad son eso, tipos ideales (se trata en realidad
de un continuum determinado por las condiciones específicas de cada
acción) y que la dificultad que entraña explicar los motivos de una
acción aumenta exponencialmente cuando se trata de una acción colectiva
-como es el caso-.
– «(…) no tienen más
remedio que afrontar lealtades múltiples (…) [esto] hace de ellos seres
contradictorios que se mueven a impulsos
«. Esta es una afirmación
que se podría extender a casi todos los seres humanos del planeta… o
como mínimo a todos los de «occidente».
– «Es
justamente su doble condición de usuario y productor, además de la
intangibilidad de su producto, lo que justifica su aversión al trabajo
asalariado.
» No tengo ni idea de cómo relaciona una cosa con la
otra: los obreros de Ford, los fabricantes del famoso Ford T, también
eran, a la vez, usuarios del producto, y no tenían aversión por el
trabajo asalariado (no más que cualquiera de nosotros al menos). Y lo de
la «intangibilidad de su producto» pues igual: cualquier trabajador de
cuello blanco produce, en principio, un producto «intangible», y eso no
necesariamente le provoca una aversión por el salariado (al menos no es
causa suficiente). Podría simplemente haber relacionado el primer punto,
el de la «libertad por encima de la felicidad» para justificar esta
aversión en vez de meterse en este jardín sin sentido.
Por
cierto, no me resisto a plantear la cuestión de por qué la figura del
hacker es esencialmente masculina: ¿por qué el arquetipo de «hacker
masculino» es el de un ex-estudiante renegado de Harvard o del MIT y el
de «hacker femenino» es Lisbeth Salander (la protagonista de
Millenium
)?… qué narices ocurre ahí y de dónde sale esa asimetría. ¿Y si
la cultura hacker supone una re-re-revalorización de las condiciones
históricamente vinculadas a «lo masculino» (disciplina, autonomía,
lealtad, audacia, ámbito público-sociabilidad, …)?
En una
época en que las chicas han barrido a los chicos del mercado de las
credenciales académicas y del capital cultural, ¿puede suponer la
cultura hacker un nuevo mecanismo de movilidad social mediante méritos
logrados «en el campo de batalla» y conexiones reticulares que articule
otro «techo de cristal» más fuerte que el del salariado ligado a las
credenciales académicas? Me parece sospechoso que la muchos de los
«héroes hacker» sobre los que pivotan los relatos acerca de las
cualidades hacker hayan abandonado voluntariamente la educación formal.
Obsérvese que esos relatos se apoyan también sobre «hazañas» realizadas
contra instituciones académicas.

Data Journalism, todos hablan y nadie lo hace

 Cuando llegó fin de año los periodistas ingleses sacaron consecuencias de la crisis: no hay periodismo sin datos (menudo descubrimiento), ni periodismo de investigación sin tratamiento estadístico de (a ser posible) filtraciones (¡otro hallazgo1). ¿Habrá tenido algo que ver en ello Wikileaks? ¿Cuántas de esas recomendaciones se adoptan tras invisbilizarle? ¿Cuántas tras tapar los desmanes de Murdoch? Mira las lecciones que extraía el periodismo británico para los años 2009, 2010 (cuando WL da la campanada), 2012 y 2013. Se supone que son imprescindibles para que el periodismo tenga algún futuro.

Para constatar la trascendencia de Wikileaks, miren sobre todo la lista de propuestas de 2012 respecto a las anteriores: hay un antes y un después. Y una conclusión acertadísima de Neil McIntosh, director del Wall Street Journal Europe, ante la Association of Online Publishers: «Data journalism is like sex at university – everyone talks about it; few do it; fewer still do it well.»

Tiene bemoles el asunto. Los mismos que se forraron con las exclusivas de Wikileaks y luego lo denigraron y taparon, ahora van de «periodismo de datos». Incluso lo venden (cobran, quiero decir) en másteres de periódicos que desconocen lo que es el periodismo de investigación, a pesar de llevarlo como bandera. No nos engañemos, aireaban dossieres y tejían conspiraciones. Y los másteres en Periodismo de Datos los dirigen gentes que ni saben hacer una raíz cuadrada. No les hace falta. Son expertos en banquetes de Moncloa-Ferraz-Génova-Zarzuela y allí no se pagan las cuentas.

Y saben cómo drenar recursos y estudiantes de la educación pública hacia sus empresas. Para eso se sirven de sus puestos de funcionarios: para saltarse la dedicación exclusiva. Se dedican en el cuerpo que no sienten y en el alma que vendieron a hacer pasta para/en sus medios. No pongo links, ¿para qué?

Pertenezco a la primera generación de licenciados en Periodismo que en este país sabía manejar un ordenador. Sobre todo nos ofrecieron trabajo como maquetadores y haciendo infográficos. Nos utilizaron para hacer «más atractivas» (no más leídas) sus gacetillas. Les servimos para que mintiesen a espuertas con los mapas y los dibujicos de maquinaria bélica en la primera Guerra del Golfo. Así se adaptaron los empresarios de periódicos a la revolución digital.

Ahora se trata de hacer gráficos mu bonicos y vistosos.
– ¿De dónde hay que sacar datos?, ¿alguien habló de ciudadanos-insumisos digitales?
– ¿Cómo verificarlos?, ¿alguien habló de tecnocidanos?
– ¿Cómo diseminarlos para que tengan efecto? ¿alguien habló de hacktivistas?

Las tres primeras preguntas solo se responden si, como en las segundas, incluyes a los públicos más preparados y críticos. Pero claro, Manning no es un buen ciudadano ni Assange un periodista. ¡Cuidado! Cuando los plumillas en vías de extinción se hagan llamar hackers irán de palo. Que no te engañen: seguirán jugando a favor de las corporaciones y los estados.

En la cima de los besos de nieve

Nevada en Valsaín. Lua me dicta lo leído ayer en Los peces no cierran los ojos de Erri de Luca.

* «Hay en el cuerpo nieve que no se derrite en ningún Ferragosto, permanece en el aliento como el mar dentro de una concha vacía. No maldigo esa nieve que me embutía los oídos.

* «Recuperé la cólera del niño en las lágrimas exprimidas por los gases lacrimógenos. Pero podía tragármelas, esas lágrimas, junto a los botes humeantes del gas que disparaban contra nosotros. Los rcogía ardiendo, con un guante, ylos lanzaba contra las tropas. Nos convertíamos en muchos, se reducía la importancia del uno mismo.

* «Conocí entonces el peso y la amplitud del pronombre nosotros. Era un experto, no excluía a los demás, consternaba a los poderes. Llevó a las cárceles las revueltas y los libros, que no existían allí. Son la más potente contradicción de los barrotes, los libros. Al prisionero tumbado en el catre le abrían de par en par el techo».

* «Ahora sé que una justicia nueva, atenta al caso singular y que inventa a medida la sentencia, arranca de la misericordia por el ofendido. Por eso consigue ser despiada. La misericordia es implacable y no se deja reprimir. Es, al principio, esencial en la formación de un carácter revolucionario».

* «Era tan hermosa de cerca, con los labios ligeramente abiertos. Me conmueven los de una mujer, desnudos cuando se aproximan para besar, de desvisten del todo, de las palabras hacia abajo.
«- Cierra esos benditos ojos de pez.
«- Es que no puedo. Si tú vieras lo que veo yo, no podrías cerrarlos.
«- ¿De dónde te salen tantos cumplidos, pequeño jovenzuelo?
«- ¿Qué cumplidos? Digo lo que veo.
«- Ahora ya está bien.
«Me pasó los dedos sobre los ojos y después, con esos mismos dedos bajó por los lados de la nariz, psando por la boca, hasta la barbilla. Y después posó su labios sobre la boca medio abierta por la maravilla…
«Los besos empujaban desde los talones clavados en la arena. Se encaramaban por las vértebras hasta los huesos del cráneo, hasta los dientes. Todavía hoy sé que son la más alta meta alcanzada por los cuerpos, desde ahí arriba, desde la cima de los besos, puede uno descender después a los gestos convulsos del amor».

Turbación

Zero Dark Thirty es una peli neofascista enclave de postmodernidad. Presenta, bajo la trama argumental de la búsqueda y asesinato de Bin Laden, agudas reflexiones sobre la situación un mundo sumido en el liberalismo feroz. Centrado en las tensiones que esto producen entre el poder público y el privado que desde hace años tienen a la deriva a los países occidentes. A través del último bastión del Estado: la fuerzas de defensa o guerra. De hecho, la película reafirma el para muchos, y a pesar de conseguir su objetivo, fracaso ejercito de la que debería ser su única tarea «certera»: verter la sangre del enemigo.

En el fin, se sustituye la argumentación del uso de la violencia preventiva para liberarse de los ataques terroristas permanente, muy débil, por la venganza.

Pero entre ello, hay un representación desde la visión neoliberal del fracaso del Estado: turbidez política pública, mala gestión sobre los recursos, apatía, confusión, etc.) que obviamente generan líneas argumentales sobre la superación y el liderazgo final del subordinado. A nivel estético asistimos a la definitiva asunción de las agencias de espionaje de las formas de los mercenarios, anticipando su privatización. Las fuerzas armadas toman el aspecto de contratistas privados de Blackwater salvo en la parte final, reconstrucción exquisita de la muerte de Bin Laden.

Si los gritos de las víctimas que nos abren la película son vengados. Pero, el tiro es frío, certero e incómodo. En un mundo que se rompe, en un proyecto demasiado sucio como es cazar a un asesino, todo acaba crujiendo como un ataúd podrido.
D.

Karlos Arguiñano se niega a pagar el euro por receta

«NOS QUIEREN MATAR DE HAMBRE», HA DECLARADO.
Karlos Arguiñano se niega a pagar el euro por receta de El Mundo Today.
Esta mañana, durante la grabación de su programa de cocina, el chef Karlos Arguiñano ha decidido suspender la preparación de un arroz con pollo para hablar sin tapujos de la polémica del euro por receta, confesando “que no puedo callarme más porque nos quieren matar de hambre”. Arguiñano ha criticado con dureza al gobierno catalán y a los dirigentes de la Comunidad de Madrid, a los que acusa de “pretender que los cocineros españoles paguemos los platos rotos de la crisis”.

“Me tienen frito”, ha lamentado

El popular cocinero ha asegurado que “si me obligan a pagar un euro por cada una de mis recetas, me arruinan” y ha argumentado que la medida “es incompatible con el ejercicio de mi trabajo”. Arguiñano considera, además, que la tasa favorece a las empresas extranjeras de restauración y perjudica “a todos los españoles que, como usted y como yo, quieren ejercer su derecho constitucional a prepararse unas manitas de cerdo, unos puerros cocidos o un arroz con pollo y aceitunas como el que iba a preparar hoy aquí hasta que se me ha cortado el rollo por culpa de estos inútiles”.

Arguiñano ha amenazado directamente al gobierno vasco, advirtiendo de que “en cualquier momento cojo mis ollas y mis trastos y me marcho a Alemania, donde por cierto cocinan como el culo y tienen mucho que aprender”. También ha criticado “a mis colegas de profesión, que no se quejan porque están empanados”.
Sube el precio de los cócteles de fármacos

La polémica ha llegado también al mundo de la coctelería: Javier de las Muelas, empresario responsable de la cadena “Dry Martini”, se ha visto obligado a subir el precio de sus cócteles de fármacos. “Hasta suicidarse vale un pastón hoy en día”, ha lamentado. Los clientes que acudan a uno de sus establecimientos para “matarse a copazos” deberán abonar la cuenta por adelantado.»

D.

Aaron Swartz: la luz que ilumina Internet

Una necrológica de Kay Levin Ohlenschläger (un alumno de este curso). Mañana le rendimos a Aaron un homenaje en el CCCD. «Pensamientos a fuego lento» con Mayo Fuster en el CCDD). Brindaremos, compartiremos comida y palabras en su memoria, celebrando el presente que nos regaló. «Presente», también en su significado galego-portugués: ofrenda, ¿cuál? Internet.
El
nombre de Aaron Swartz no tenía por qué sonarnos, pero sí sus logros.
Murió en Nueva York este viernes, 11 de enero, a los 26 años. Y todo, lo único
que hizo, fue trabajar para que internet sirviera como herramienta para empoderar
e informar a los ciudadanos. Su vida deja un mensaje que es conveniente
recordar, sobre todo si existe la vocación para desarrollarse como ciudadano o
como periodista.

Esta mente brillante colaboró ya a los 14 años, en el 2000, en la creación del
RSS (Really Simple Syndication), que cambió la forma en que se consumen
noticias: las websites podían difundir información actualizada a sus usuarios
directamente, sin necesidad de navegador.
Este genio de la red fue co-fundador, en 2006, de Reddit: la exitosa red social
en la que los internautas generan el contenido creando, compartiendo y
comentando enlaces o información, y que contribuyó al apogeo de este tipo de
interacción entre usuarios en internet. También co-diseñó el formato Markdown,
el modelo actual de escritura en HTML (para páginas web).
Ayudó a desarrollar el proyecto Open Library, cuya función es crear, a través
de la colaboración y el acceso libre de los navegantes, una gran biblioteca
virtual donde almacenar y compartir todos los libros publicados por bibliotecas
físicas y editoriales.
Creó la licencia Creative Commons, con 16 años, junto a Lawrence Lessig, que en
contraposición al Copyright permite al autor compartir su información, de forma
gratuita, para su libre conocimiento y uso desinteresado.

Internet
en el siglo XXI no se entiende sin Aaron Swartz, igual que en el siglo XX no se
entendía sin Tim Berners-Lee, uno de los fundadores de la web y con el que trabajaba por
mejorarla como un servicio para el conocimiento humano y la libertad de
información, orientado al bien común y a la conciencia ciudadana. 
Pero
lo más importante no fue lo que hizo, sino cómo lo hizo. Este joven superdotado,
activista por los derechos humanos, defendía la cultura libre, de código
abierto, sin barreras, porque ¿cómo entender una democracia sin una
cultura compartida? Su compromiso con ese espíritu hacker le llevó a desbloquear,
en una noche de septiembre de 2010, más de 4,8 millones de artículos
científicos que el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT)
almacenaba en sus servidores (JSTOR).
Esta
acción provocó una investigación del FBI y la consecuente denuncia del fiscal
general del Estado, que le acusó en 2011 de “delitos contra el copyright”, con
cargos por 35 años de cárcel y un millón de dólares de multa (los mismos que el
terrorismo).
También
descargó y divulgó 18 millones de páginas de Pacer, una web que vende acceso a
informaciones judiciales, en 2008.

Su actividad por la libertad de información y de la red no se quedó ahí: trabajó
para la Wikipedia, fue autor de tor2web, que permite mantener el anonimato al
navegar por internet, y fundó la organización Demand Progress para paralizar
las leyes SOPA y PIPA del Congreso de Estados Unidos (que establecían un
control de internet por la “protección de la propiedad intelectual”),
movilizando a más de un millón de activistas y liderando la campaña que apagó
varias páginas web durante 24 horas. Con esa protesta, apoyada por
organizaciones como Google, Facebook, Wikipedia y Human Rights Watch, consiguió
derribar ambos proyectos de ley, manteniendo la libertad de internet.

Su
contribución a la sociedad es innegable, y tendrá todavía más consecuencias
positivas. El viernes, este chico de 26 años se suicidó. La familia expresó
que, aparte de su depresión personal, su muerte “es producto de un sistema
judicial plagado de extralimitaciones en intimidación y persecución”, y
solicitó la dimisión del fiscal general “por haber contribuido directamente a
su muerte”.

Tras su fallecimiento, el colectivo hacker Anonymous tumbó las páginas web del
MIT y el Departamento de Justicia del Estado. Además, destacados científicos e
investigadores le rinden homenaje desde entonces compartiendo en Twitter
artículos de investigación con copyright bajo el hashtag #pdftribute.

Es una gran pérdida para esta generación. Una persona brillante, una
inspiración para todos aquellos que entienden que solo una sociedad libre y
bien informada podrá desarrollarse en términos humanos y democráticos.

Quizás
no le conozcáis por su nombre, pero no le olvidéis, ni lo que hizo porque este
mundo fuera un poco mejor, un poco más claro y con un poco más de luz.
La mejor forma de honrar su trabajo, en ese objetivo común de construir un
mundo de todos y para todos, es persistir en esos valores de justicia
igualitaria, solidaridad y libertad, para que esa sea la luz que siga
iluminando al mundo.
Como periodista, como
ciudadano, y como persona, creo que su vida fue un ejemplo de entrega
comprometida por los demás. Y mi deber es difundir ese ejemplo.
«Aaron está
muerto. Caminantes del mundo, perdimos a uno de nuestros sabios. Hackers por
derecho, perdimos a uno de los nuestros. Padres todos, perdimos a un hijo.
Lloremos.» – Tim Berners-Lee, padre de internet, 12 de enero de 2013.