El periodismo como estafa piramidal

Balance de un año casi trágico para una profesión y una industria en crisis. Casi 10.000 despidos desde la crisis. Fusiones y cierres, realizados o inminentes. Datos y cifras, una cronología completa, aportada por Silvia Padrón en Cuarto Poder. E interesantes las iniciativas profesionales en la red por dignificar los protocolos y las condiciones laborales. ¿Para cuándo un libro, un artículo sobre la burbuja mediática? El negocio del periodismo como estafa piramidal, ese es el mensaje de este videaco. Para mí que aporta la voz del 15M a todo esto…

Diario de un mal año, para afrontar el pésimo próximo.

Lo siento, ante los nuevos propósitos vendidos en rebajas, regalados por monarcas anuales, matriculados en cursos y coleccionables de kiosko, todo aplazado, a plazos para el año entrante,
no me puedo reprimir. Tirad a la basura los anuarios de la prensa y lo que os hagan traído hoy los reyes. Leed, en
cambio, Diario de un mal año de J.M.
Coetzee. Con una extraordinaria estructura, en dos y tres niveles, despliega un
ensayo humanista y una novelita sentimental, de deseos cruzados entre un viejo y su deseable
vecinita. Hace tiempo que no disfrutaba tanto con un relato y una
declaración de principios tan honestos. Os brindo unas cuantas citas que, a modo
de uvas (pasas), debiéramos habernos tomado con las campanadas. Que ni suman
la docena, porque a nuestros calendarios siempre les sobran unos meses.
Los «aforismos», chorradas previas, una vez más, son simples propuestas de
letanías, mantras… recitados a pronunciar(se) ante el espejo, a uno mismo cada día uno.
* La verdadera tercera vía, nunca la del medio.
“Las alternativas no son la plácida
servidumbre por un lado y la rebelión contra la servidumbre por el otro. Existe
una tercera vía, elegida por millares y millones de personas todos los días. Es
la vía del quietismo, de la oscuridad voluntaria, de la emigración interior” (23).
* Funcionarios, siervos y servidores públicos.
“Si usted discrepa de la democracia en una época en la que todo
el mundo afirma ser en cuerpo y alma demócrata, corre el peligro de perder el
contacto con la realidad. A fin de recuperar el contacto, en todo momento debe
recordarse lo que supone enfrentarse al estado, el estado democrático o
cualquier otro, en la persona del funcionario estatal. Entonces pregúntese:
¿quién sirve a quién? ¿Quién es el siervo, quién el amo?” (27).
* Contra los títulos, nombres propios.
“puede que la auténtica
universidad deba trasladarse a casas particulares y conceder títulos cuyo único
respaldo serán los nombres de los profesores que los firmen” (49).

* El tabú está siempre en la mirada.
“Y qué decir de la
representación de niños relacionándose sexualmente no con adultos sino con
otros niños? Lo que convierte a la imagen en culpable, según la nueva
ortodoxia, no parece ser la idea del sexo entre menores (muchos de los cuales
llevan una vida sexual activa e incluso promiscua) ni tampoco el hecho del
sexo, real o simulado, entre actores que son menores, sino la presencia en
alguna parte de una mirada adulta, detrás de la cámara o en la sala del cine a
oscuras. Una cuestión muy interesante sería plantear si una película hecha por
menores, utilizando a actores menores que realizan actos sexuales y que se
exhibiera sólo ante menores infringiría el tabú. Es de presumir que no lo
haría” (69).
* Contra el Estado hobessiano y el darwinismo social, estabilidad
dinámica (devoraos en simbiosis o desapareced).
“La verdad acerca de las junglas es
que entre las naciones (las especies) de la jungla típica no hay ni vencedores
ni vencidos: estos se extinguieron hace mucho tiempo. Una jungla es un
ecosistema donde las especies supervivientes han logrado la simbiosis entre
ellas. Alcanzar ese estado de estabilidad dinámica es lo que significa ser un
ecosistema” (93).

* De cómo la probabilidad estadística nunca responde a lo más importante.
O las encuestas como expresión sobre lo banal.
 
“Las proposiciones
probabilísticas constituyen un pequeño mundo en sí mismas. Lo que se afirma
desde un ángulo probabilístico solo puede interpretarse desde un ángulo
probabilístico. Si no piensas en términos probabilísticos, las predicciones que
surgen del mundo probabilístico te parecerán vacuas. ¿Puede uno imaginarse a la
Esfinge prediciendo que Edipo probablemente matará a su padre y se casará con
su madre? ¿Puede uno imaginar a Jesucristo diciendo que probablemente vendrá de
nuevo?” (120).
* La religión, reino y sueño de los incapaces. ¿Y qué?
“Resulta
sorprendente que la idea de una vida personal ultraterrena persista en
versiones intelectualmente respetables del cristianismo. Es tan evidente que
llena un vacío – la incapacidad de pensar un mundo del que el pensador está
ausente – que la religión debería limitarse a considerar esa incapacidad como
parte de la condición humana y dejarlo así.”

Dejando el alma aparte, por supuesto. “La persistencia del alma
en una forma irreconocible, desconocida para sí misma, sin memoria, sin
identidad, es otra cuestión completamente distinta” (171).

* El amor o es moderado o no es.
“Uno se aferra a la creencia de
que alguien, en alguna parte, lo ama lo suficiente para aferrarse a él, para
evitar que se lo arrebaten. Pero esa creencia es falsa. Todo amor, al final, es
moderado. Nadie lo acompañará a uno” (177)

* Quietud ácrata, pesimismo escéptico. («Lo malo del Gobierno es que
gobierna»; cantaban ya Triángulo de Amor Bizarro).
“Si me viera obligado a
poner una etiqueta a mi pensamiento político, diría que es un quietismo
anarquista pesimista, o un pesimismo quietista anarquista, o un anarquismo
pesimista quietista: porque la experiencia me dice que lo malo de la política
es el mismo poder; quietismo porque tengo mis dudas sobre la voluntad de
ponerse a cambiar el mundo, una voluntad infectada por el impulso del poder; y
pesimismo, porque soy escéptico respecto a que, en lo fundamental, sea posible
cambiar las cosas. (Esta clase de pesimismo es primo y tal vez incluso hermano
de la creencia en el pecado original, es decir, de la convicción de que la
humanidad no es perfectible)” (217).
Y en las antípodas, la estupidez hecha corrección política
de Prisa.
Las viejunas tablas de la ley de un discurso político que se dice progresista y nos retrotrae a tiempos mortecinos, moribundos quería escribir y así lo hago. 

El marco: CLEPTOPÍA


Cómo nos están informando de la crisis. Y cómo debiéramos hacerlo: «Nuestros medios de comunicación tratan continuamente de presentar el tema como si fuese un debate ideológico: los que están a favor de mayor regulación contra los que prefieren una economía laissez-faire, los ricos productivos contra los envidiosos pobres, etc. Pero el asunto que nos ocupa no tiene nada que ver con la ideología: es un tema policial, de aplicación de la ley. Unos cuantos mamones le están robando dinero a la gente. No veo cuál podría ser la «controversia» » De la entrevista en Público a Matt Taibbi, periodista de ‘Rolling Stone’, sobre su último libro: Cleptopía: fabricantes de burbujas y vampiros financieros en la era de la estafa (Lengua de Trapo, 2011).

Nota pedagógica para estudiantes y profesores de Opinión Pública. Lean este libro y otro de «curso legal» sobre la crisis, por ejemplo, La crisis ninja, el bestseller de Leopoldo Abadía, propulsado además por los medios. A continuación, escojan cualquier noticia económica del día y propongan reescribirla según los dos marcos privilegiados por Taibbi y Abadía. Pregunte luego por qué el segundo prima sobre el primero. No será por falta de gancho periodístico, bien entendido: enganche con y de los públicos. 

Goodfellas

El ex presidente del Valencia C.F. Juan Bautista Soler aseguró el pasado 24 de noviembre a la Policía que «se sintió obligado» a dar dinero al Instituto Nóos «debido a que era Iñaki Urdangarin quien lo pedía», y a pesar de pensar que «había algo de ‘tufo'» y de no tener claro para qué iba a ser empleado.

Transgresiones mediocres del pornógrafo

Año nuevo, y todos peor de la entrepierna. Las partículas elementales y Plataforma.
Ahora que todos hablan del último gran ventas de Houllebecq, me puse al día con sus dos novelas anteriores. Me
dijeron que había que leerle para hablar de Europa. No sé si he encontrado el motivo de tamaña afirmación. Ambas novelas rezuman nihilismo soft, salpimentado
de porno pequeñoburgués. Todo bastante rijoso. De y para cuarentones con crisis
eréctil o sequía vaginal. Aunque se anuncie como hardcore, esta pornografía
resulta mediocre, como la vida sexual que se supone debiera sublimar. Pero no, Houllebecq es como Canal + (que, gracias al porno de fin de
semana, se erigió como único canal europeo digno de ese nombre). El novelista y el
canal televisivo francés son, de hecho, proyectos gemelos: normalizan la transgresión
hasta hacerla irrelevante. La mediocridad sexual es elevada a provocación. Metáfora desesperada de una (supuesta) civilización que, al fin y al cabo,
demuestra que no sabe reproducirse con placer: ni lo necesita (Las partículas…) ni lo merece (Plataforma). Al final, lo inapelable:
sexo de mercado, mercadillo guarro. Demasiadas páginas y ni una paja para llegar a donde ya claramaron Siniestro Total: “Cuánta puta y yo tan viejo”.
El ideal femenino lo encarnan en ambas novelas dos generosas
felatrices, promiscuas amantes que disfrutan el intercambio de parejas;  y entregan su cuerpo como fuente inagotable
de placer. Son el último consuelo de unos cuarentones que llegan a su declive,
poco y mal follados. Con Auguste Comte como teórico social de fondo en las dos
novelas, Houellebecq no llega a la altura del Celine con quien se le compara.
Ni su incorrección política ni el existencialismo epicúreo son comparables. De
hecho, mantienen tesis opuestas sobre la vida sexual de los galos. Celine
escribió que sus compatriotas hacían el amor como los gorriones: acoplándose apenas
con un saltito. En cambio, para Houellebecq nuestros vecinos del norte son unos
salidos rijosos, compulsivos onanistas y empedernidos puteros. Ellas, diosas
del sexo, putones generosos. Pero al terminar (y eso siempre llega), las carnes
flácidas son exhibidas como miserias de una decadencia civilizatoria.
Sexualidad, en definitiva, de mercado. Porque antes de
colonizar nuestro presente y futuro, los mercados secuestraron nuestros sueños
de jergón. En Plataforma el comercio
sexual acaba postulado como digno propósito empresarial, el turismo de
entrepierna se justifica como interludio o final feliz de biografías degradadas
y en franco declive; otra vez, metáforas (¿demasiado evidentes?) del
capitalismo y la moral occidentales.
Ahí van unos párrafos; de Plataforma. A pesar de todo lo dicho, tienen un valor testimonial
(casi documental) innegable. Y quizás sean un buen antídoto, contra la negativa
a reconocer que sí, que toda vida sexual es mediocre. Algo muy recomendable
para reacomodar los sueños húmedos, los deseos de turgencias sin desmayo con
los que nos empeñamos en arrancar cada Año Nuevo. Las introducciones en cursiva
no pasan de ser lecturas recomendadas por quien os escribe… estaría bien que me
contaseis si las compartís.
* De las putas como
opción muy razonable y de la explotación sexual como negocio obvio en las
antiguas colonias y de la masturbación como práctica reivindicable en el primer
mundo.
“Se ha vuelto muy raro encontrar mujeres que sientan placer y tengan
ganas de darlo. Seducir a una mujer que uno no conoce y follar con ella se ha
convertido, sobre todo, en una fuente de humillaciones y problemas. Cuando uno
considera las fastidiosas conversaciones que hay que soportar para llevarse una
tía a la cama, que en la mayoría de los casos resultará ser una amante
decepcionante, que te joderá con sus problemas, que te hablará de los tíos con los
que ha follado antes (dándote, de paso, la impresión de que tú no acabas de
estar a la altura), y encima habrá que pasar con ella por cojones el resto de
la noche, se entiende que unos hombres quieran ahorrarse problemas por una
pequeña suma. En cuanto tienen cierta edad y un poco de experiencia, prefieren
evitar el amor; les parece más sencillo irse de putas. Bueno no las putas de
Occidente, no vale la pena, son verdaderos derechos humanos, y de todas formas
durante el año los hombres no tienen tiempo, trabajan demasiado. Así que la
mayoría no hace nada; y algunos, de vez en cuando, se dan el lujo de un poco de
turismo sexual. Y eso en el mejor de los casos: irse con una puta sigue siendo
mantener un pequeño contacto humano. También están los que creen que es más
sencillo masturbarse conectados a Internet, o viendo videos porno. En cuanto la
polla escupe su chorrito, nos quedamos muy tranquilos […] La seducción sólo les
interesa a algunos tíos que no tienen ni una vida profesional excitante ni
ninguna otra fuente de interés en la vida”.
* Cómo justificar el
sadismo con desamor y reducir el primero a mera crueldad.
“Está la
sexualidad de la gente que se ama, y la sexualidad de la gente que no se ama.
Cuando ya no hay ninguna posibilidad de identificación con el otro, la única
modalidad que queda es el sufrimiento… y la crueldad”.
* Putas, sádicos o
masocas. O cuando la infinita pluralidad del deseo se angosta en mercantil
trinidad.
“Es imposible hacer el amor sin un cierto abandono, sin la
aceptación, al menos temporal, de un cierto estado de dependencia y de
debilidad. La exaltación sentimental y la obsesión sexual tienen el mismo
origen, las dos proceden del olvido parcial de uno mismo; no es un terreno en
el que podamos realizarnos sin perdernos. Nos hemos vuelto fríos, racionales,
extremadamente conscientes de nuestra existencia individual y de nuestros
derechos; ante todo, queremos evitar la alienación y la dependencia; para
colmo, estamos obsesionados con la salud y la higiene: esas no son las condiciones
ideales para hacer el amor. En Occidente hemos llegado a un punto en que la
profesionalización de la sexualidad se ha vuelto inevitable. Desde luego
también está el sadomasoquismo. Un universo puramente cerebral, con reglas
precisas y acuerdos establecidos de antemano. A los masoquistas sólo les
interesan sus propias sensaciones, quieren saber hasta dónde pueden llegar por
el camino del dolor, un poco como los aficionados a los deportes extremos. Los
sádicos son harina de otro costal, siempre van lo más lejos que pueden, quieren
destruir: si pudieran mutilar o matar lo harían”.

Ruido Nejro – Das Kapital

Una tonadilla anti año nuevo. Para recordarte que en el 2012 seguiremos dando cera y miel. «Velaqui» en jalejo. Música ratonera, que diría Pepiño, para acunarte entre sábanas negras la cruda que aún debes estar arrastrando tras la de (antes de)ayer. Para olvidar que acabaste con la corbata atada a la cabeza, bailando villancicos to desatao, como si fuese el último vals de ese apache que sentías ser, como si mañana fueses a tomar Berlín. No son de allí, Das Kapital, pero suenan como si lo fuesen. Tan modernos que no llegan a 10 escuchas en Youtube y cuando los buscas aparece Bon Iver. Si Os Resentidos hubiesen hecho historia estos serían sus descendientes. 2011 mereció la pena, entre otros motivos nada nimios, por haberlos conocido.

Un gobierno previsor

B.O.E. Sábado 31 de diciembre de 2011 MINISTERIO DEL INTERIOR
43038 Anuncio de formalización de contratos de la Jefatura de Asuntos Económicos de la Guardia Civil. 
 Objeto: Adquisición de artificios lacrimógenos y fumígenos para uso en la Guardia Civil.
(…)
5. Presupuesto base de licitación:
1) Artificios lacrimógenos. Importe neto: 908.280,00 euros. Importe total: 1.071.770,40 euros.

Los que nos gobiernan, ya esperan un año calentito.
D.

Te están espiando

Un troyano habita tu disco duro, infiltrado con una actualización de cualquier programa. Y no es un hacker, sino quienes nos (des)gobiernan. Por supuesto, también han llegado a tu móvil. Casi 300 documentos ha largado Wikileaks, en colaboración con asociaciones de transparencia y nuevos aliados mediáticos. Se ve que aquellos primeros cinco medios de referencia, ya no sirven a la defensa de la libertad de comunicación… ¿alguien me puede enviar alguna noticia en El País, referente a esto? Es la última filtración del WL al que dieron por muerto y quemaron en la hoguera de su vanidad periodística. El mapa entero de un mundo bajo vigilancia, búscate y te hallarás, a golpe de click.
Ponle nombre a la empresa que se ocupa de pincharte. Una red de espionaje estatal-corporativo se extiende a velocidad de vértigo y con un alcance inimaginable. La verdadera distopía de la ciberdemocracia ya está aquí. Los de CIPER en Chile (¡aj, quién pillase algo así por aquí!) te lo cuentan por lo menudo.

Además de encontrarte en el mapa, no debieras de perderte algunos textos, como «El complejo militar de espionaje de Internet»
O este otro de Juan Gelman (¡no hay ningún viejo escritor en España que se le compare en renovación crítica!) sobre la verdadera ciberguerra y quién la lleva a cabo.
O este experto científico en epidemilogía (ergo, también en rumores) que desmonta los mitos suecos sobre Assange. Es el primero que lo equipara con el Che; al que, por cierto, también conoció. Feliz encuentro entre revolucionarios expatriados.
Santiago Sierra, desde arte contemporáneo, apunta pero no acierta, en su instalación sobre WikiLeaks