Rumores de guerra

Para que los tambores de guerra sigan sonando, atronando las bombas sobre Libia…

“Trípoli, la capital de los rumores”, denunciaba el periódico El País los rumores que ese medio de desinformación, al igual que otros, viene publicando sobre la guerra de Libia.
“La falta de información y la guerra de propaganda de ambos bandos alimentan los bulos”, escribía Alvaro de Cózar, su corresponsal en Trípoli, en una crónica que, como sus anteriores entregas, demuestran en sí mismas hasta qué punto es cierta la desinformación. De hecho, nada mejor para desinformarse que leerlas. Seguir.
Y no os perdáis los cinco folios de Observaciones históricas para entender las Revoluciones árabes de 2011  de Rashid Khalidi (sucesor de Edward Said en Columbia): «el foco de las revoluciones de 2011 está centrado en los problemas  internos: en la democracia, las constituciones y la igualdad. Ha habido otra reivindicación en 2011, sin embargo. La dignidad. Y eso ha de entenderse en dos sentidos: la dignidad de los individuos y la dignidad del colectivo, del pueblo y de la nación.» En Sin Permiso, claro.
Cuando caían los regímenes postcoloniales del segundo Muro de Berlín, la OTAN, una rémora parasitaria de la Guerra Fría, se nos presenta como garante de la dignidad del pueblo libio. Difícil será que la insurgencia levante la cabeza hacia un cielo plagado de bombarderos. Como Gernika.

El lobby feroz

132 Mercado Central

El Ayuntamiento de Madrí, Madrí pretende censurar el evento sobre los Mercados de Abastos este sábado en el Mercado de San Fernando de Lavapiés:

Han sido varias llamadas desde la Dirección General de Comercio, dependiente de la Consejería de Economía y Hacienda del Ayuntamiento, son ellos los que tienen que dar el visto bueno. No quieren que hablemos de la nueva ordenanza, ni de el mercado de San Antón, ni de el de San Miguel, ni de documentales, ni de soberanía alimentaria, ni de nada, lo único que estaban dispuestos a permitir es la cata de productos que propone Slowfood pero separada de este evento, otro día si acaso.

El ataque del lobby feroz de las pymes y de la correa del Ayuntamiento de Madrid.

Es lo que hay… ladran, luego cabalgamos.
P.F.

D,

¿La red social?

Viendo «La red social» siento una infinita envidia de no haber sido informático, nerd, hacker, geek… todas esas cosas que se le aplican a  Mark Zuckerberg… son los modelos con los que nosotros, los adolescentes entre los 30 y los 40, soñamos. A diferencia de los NiNi, estos tíos trabajan y cambian el mundo. Luchan por lo que creen, a saber, por ganar dinero a espuertas. Han conseguido poner en conexión al mundo a base de vender y revender datos privados sobre la vida de 500 millones de individuos; y tienen groupies, como las estrellas de rock (sin duda esto es lo que mueve el mundo, las groupies). Sobre todo, han conseguido hacer que la democracia cotice de nuevo al alza. Ahora somos demócratas gracias a Facebook.

Antes, nosotros queríamos ser como los protagonistas de Melrose Place, 90210, con sus problemas existenciales a la hora de elegir el champú para su pelo. Pero estos molan más, porque «están conectados»; forman una red social, que tiene poco de red y nada de social. Sí, es cierto, parecen tan gilipollas como los de Melrose Place, y sin embargo, son más gilipollas que ellos. No, no, «La red social» no se parece a «Los albóndigas atacan de nuevo», porque Zuckerberg y los demás parecen más pringaos aún. Tampoco tienen relación con las pelis de gore tipo «Viernes 13», en las que se nos avisaba a los adolescentes de forma sutil sobre los peligros de practicar sexo los fines de semana sin el consentimiento de tus padres. En «La red social» es la policía (y no Jason) la que aparece para sancionar las travesuras de una fiesta en la que corre el alcohol y la droga.

¿Para cuándo una peli sobre Guti, el jugador del Real Madrid que emigró a Turquía porque aquí no encontraba trabajo y las discotecas estaban consumiendo su genialidad?

El amor, la guerra y los feos.

Me inundan los mails de Guerilleros de Cristo Rey, con propuestas de encuentros sexuales.
Les desorientan mis intervenciones mediáticas del post anterior (mins. 9:15; 16:10; 36:04; 50:00; 53:21).
Me toman por gay. Van descaminados.

Tengo que señalizarme en el mercado sexual: evitar frustraciones entre varones y ponérselo más interesante a las interesadas. Declaro mi heterosexualidad, materializada en 25 años de relación con I.

Mi último tema favorito para describirnos ese cuarto de siglo juntos es del gran Darren Hayman: «The Greedy Ugly People» (Los feos avaros); que, como dice el estribillo: «are not like us, they don´t feel the love, she and I’ll die without […] Oh, love don´t stop no wars, don´t stop no cancer, it stops my heart».

Por si alguien duda de quienes son los feos, lo cantaba Darren cuando eran Hefner: «El día que Thachter muera nos reiremos, aunque sepamos que no está bien»:

Tengan un buen domingo. Ámense. Abrázate a alguien, José Manuel, que no puedes dormir en Siria. Desde el balcón de su hotel, hace apenas unas horas.

De tetas y tuerkas

Os lo cuelgo con cierto pudor. Al menos, creo, no hicimos los paripés acostumbrados de Al rojo vivo en la Sexta. Si la Tuerka rulase más y con un poco más de presupuesto pondría más en evidencia toda esa payasada tertuliana.
No me gusta verme, sí que me vean. ¿Voyeurismo revertido?  ¿Exhibicionismo?. Como la saque tanto, me la cortan. Zapead. Ejemplo de cómo convertir un programa de autocomplacencia anticlerical en un examen de conciencia de la progresía. Al menos eso sí, me lo apunto.

Investigaciones

Una investigación realizada en un Instituto cercano al Max Planck alemán ha descubierto recientemente que «España no es Portugal». Los científicos del proyecto aseguraron a ProPolis que incluso es posible que «Portugal no sea España», aunque este último extremo no han querido confirmarlo hasta no realizar más pruebas.

Este grupo de vanguardia ha concluido que si España fuera Portugal y/o viceversa, no serían necesarios dos nombres y bastaría con uno solo. Esto refuerza las hipótesis sobre economía lingüística que este grupo lleva sosteniendo desde casi los parieron.

El proyecto investigador pretende ahora conocer el alcance de la expresión «Si ves las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar y prepárate para recibir al FMI en el salón de tu casa».

No a la guerra

Ayer mi médica tenía colgado esto de su puerta:

Le faltaban los argumentos de la fuente original:

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Atentos a las movilizaciones de este fin de semana.