Invirtiendo en futuro

Muchas veces se santifica el sistema bicicletil de consumo aludiendo a que los consumidores actuales ya no son los de antes; ahora son selectivos y saben lo que quieren, y tienen valores, etc. Pues si es verdad que tienen los valores bien puestos, que echen un vistazo a esta web en la que se denuncia la forma en que el Banco Santander, casero mayor del Reino, está invirtiendo los depósitos de sus ahorradores en financiar bombas de racimo para acabar con esos que no consumen lo suficiente o no son rentables para el sistema bicicletil.

Por cierto, según informa ATTAC, el Banco Santander intenta boicotear la página que los critica y que aquí linkamos.

Sobre toros, abrazos y mataderos

Ah, oh, queridxs amigxs, he oído cosas que vosotrxs no creeríais… sobre los toros. Y aún no he escuchado la palabra del toro. Todo el mundo opina alegremente sobre el particular y todo el mundo interpreta las cogniciones y los afectos del cuadrúpedo:

desde que el toro es feliz muriendo en la plaza y ha nacido para ello,

a que el toro sufre como un ser humano,

a que el toro se estresa, pero le sienta bien para darle sentido a su vida…

pero seguimos sin oír al toro.

Hace poco he visto un documental titulado «La mujer que pensaba como una vaca», en el que se nos cuenta la historia de una autista doctora en zoología que empatiza con las vacas como nadie. Según ella, el secreto está en sus mentes (en la mente de ella y en la de las vacas). Temple Grandin comparte con las vacas la misma ansiedad por, y en, el mundo. Sin embargo, Temple ha llegado a tener un grado más de conciencia sobre su ansiedad y por eso se ha dedicado a entender y mejorar la vida de los autistas y de las vacas (aplíquese a los toros).

Con respecto a los autistas, Temple ha inventado una máquina para dar abrazos (Squeeze Machine), con la que se puede aprender a tolerar el cariño ajeno. Esto puede parecer paradójico pero los autistas sufren niveles hipersensibilidad al tacto y al sonido muy por encima de los de las personas «normales».

En relación con las vacas, Temple no sólo les ha aplicado la máquina de abrazar sino que también ha inventado un método para tratar de mejorar la muerte de las vacas en los mataderos. Aunque el mejor método sería que nos hiciéramos todos vegetarianos, incluido yo.

Temple Grandin es una medium que nos pone en contacto con el mundo de las vacas. Aprovechemos sus enseñanzas. Los toros ya están estresados, a qué estresarlos más… necesitan abrazos. A los políticos que se dicen humanos y se dedican a enfrentar a la gente con su raca-raca de «España se rompe» para ganar votos, conduzcámoslos de modo muy humano al matadero político. Que les acompañen esos que dicen que odian el maltrato animal en la plaza pero lo defienden fuera de ella, permitiendo encender fuego en los cuernos de los ya estresados animales.

DE PUTAS EN POHM PENH Y DE PUTEROS


(Me) vuelven memorias recientes del viaje al Sudeste asiático. Siempre en forma de mujer. Ellas nunca se van del todo, como un viaje de verdad, que nunca acaba. Como este post, bastante largo.

Lo dirijo a los puteros, entre los que incluyo al Gobierno español por haber saldado un debate sobre la crisis económica y su futura reforma del mercado del trabajo prohibiendo los anuncios de prostitución en la prensa. Y putero también el PP, que respalda el buenismo de ZP.

¿Por qué le llaman trabajo (mercado de…) cuando quieren decir mano de obra a saldo? ¿Y porqué le llaman prostitución (anuncios de…) cuando para muchxs es el único trabajo con salario digno? ¿Por qué cerrar los burdeles y abrir más empresas de trabajo temporal? ¿Serán medidas conectadas? Ya han pasado la reforma laboral… otra vez, una más que cuelan antes de vacaciones.

Pero vuelvo a Camboya. Nunca vi tantas putas como allí. Ni tan jóvenes. Pohnm Penh es la gran Babilonia. La madre de todas las meretrices abre las piernas entre las riberas del Mekong, ofreciendo “lady massages” a todas horas. Me negué a las ofertas. Me quedé con las ganas. Me echó para atrás, ¿cómo no?, el (pre)sentimiento de culpabilidad. Me sabía ya asaltado por el remordimiento, insoportable cuando volviese a pasear por los parques con juegos infantiles de Occidente, de haberme follado a una chinita que no había tenido la suerte de haber sido adoptada.

Nunca me he ido de putas. Al menos eso creo. No he pagado con dinero a las mujeres con las que me he acostado. Ni siquiera una cena o un viaje. Al menos eso creo. Eso me gusta pensar. Que ni compré, ni vendieron. No tengo motivos en contra. Pero he sustentado y sustento la prostitución consumiendo porno industrial. Desear imágenes resulta más inocuo que entrar en los cuerpos. Exprimirse, más seguro que vaciarse en otras personas. Me faltan cojones. Me sobra falsa moral. Quizás no.

Cuando veo a los que llevan a gala su inmoralidad me confirmo en mis represiones y contradicciones. Ciertos modernos, que presumen de estar pasados de todo, van a a los prostíbulos de Camboya a que se les chamusquen las patillas y se les empañen las gafaspasta. Un fotógrafo discípulo de Larry Clark, Antoine D’Agata, hizo su propio viaje, como putero adicto a la meta-anfetamina, en las alcantarillas de Pohn Phem. Poco recomendable. El viaje y las fotos. Pero os he colgado la única que me gusta, porque me recuerda a Bacon (otro putero, que se autorretrataba ¿? en cuadros de amantes abiertos en canal). Y porque no acepto fácil la censura. Aquí tenéis más fotos, con el discurso correspondiente del “creador”. Y más aquí, en la exposición de una galería madrileña que acabó antes de ayer y no quise anunciar antes.

Porque fotografiar putas es fácil, se dejan pagar. Lo difícil es registrar con la cámara, hurgar con la mirada en la brageta y la cabeza de los puteros, en busca de aquello que ni siquiera ellos confiesan desear. No digamos en quienes incurren en los únicos tabús que, según D’Agata, quedan por retratar: la pederastia y el incesto. Fronteras que, de nuevo según él, tampoco merece la pena traspasar. Mañana, otro día, escribo sobre esto. De lo equivocado que está, de lo errado de su mirada.

DECRECER, REVOLUCIONAR(SE)

Como Edi, JLV y Milton se han enfrascado en debates económicos, saco a colación un palabro nuevo.

Sobre esto del DECRECIMIENTO, Carlos Taibo, escribió un “panfleto” imprescindible; luego, otro libro pionero y, ahora, coordina, Decrecimientos.

Taibo se expresa muy clarito aquí, junto con Arcadi Oliveres, un economista que afirma que “lo queramos o no, vamos al decrecimiento”. A lo mejor, la revolución es inevitable… y su alternativa, desaparecer.

Para sopesar las propuestas, lean una defensa del decrecimiento reclamándose “un proyecto político de izquierdas porque se fundamenta en una crítica radical a la sociedad de consumo, al liberalismo y retoma la inspiración original del socialismo”: Algo que niegan otros, por ejemplo, desde el anarquismo clásico: “el decrecimiento no busca combatir porque no reconoce enemigos; se basa en trastocar la actitud de las personas – desde luego, no hechas de historia, sólo rellenas de «imaginario»; no con el trabajo de la negación, sino con el buen rollo evangelizador”: Al final, las diferencias radican en si se acepta que,
“La destrucción del capitalismo no es, para la mayoría de los decrecentistas, la condición previa del cambio. El cambio se desarrolla aquí y ahora dentro del capitalismo porque no hay, en el sistema-mundo, ningún espacio exterior a él.” Y la solución, supongo, reside en concluir que ninguna batalla es/será la final; y que todos los medios son pocos para empezar esta. La de la supervivencia, digo, la del anticapitalismo. A lo mejor, iniciada ya la fase del debate de las ideas, podría irse desplazando al del las herramientas. Una vez más, Enric Durán y sus gentes, son referencia. E, insisto, el libro que ha coordinado C. Taibo. Porque hacer la revolución, implica revolucionarse.

Antonio Gamero

«Si tienes penas,

no se las cuentes a los amigos,

que les divierta su puta madre».

En recuerdo.
D.

La Rebelión Orgánica

Otro gran tema que no debemos descuidar: la política alimentaria. Recomiendo el libro de Raj Patel «Obesos y famélicos». Además, dejo un video con un storytelling en el que se emplea un «mito» del cine actual, «Star Wars» para ilustrar el problema de la política alimentaria a nivel global; en vez de «Star Wars» esto es «Store Grocery Wars». Veánlo y opinen, por favor, está subtitulado.

Vía Esther Vivas

El rap de Hayek y Keynes

Dejo bien claro desde el principio que no suelo escribir en este blog, pero que al ver el siguiente video, me he animado porque creo que explica bien qué camino tomar con el dilema de la crisis. Se contraponen las posturas de Keynes y Hayek frente a la crisis. Keynes juega la carta de la regulación económica, mientras que Hayek es partidario de la liberalización. Cada uno de los actores juega un arquetipo: Keynes es arrogante y gasta sin cesar, se emborracha de forma irresponsable durante una noche de juerga, metáfora de la política del gasto social «desmedido». Mientras, Hayek demuestra contención y seriedad. Es un tipo responsable que, al día siguiente, tiene que ayudar al pobre Keynes con su resaca, con los efectos de su idea económica. La cigarra y la hormiga posmodernas.

Habría que analizar paso a paso el video pero a, grandes rasgos, creo que el video refleja fielmente mi postura. Si el mercado no ha funcionado bien es porque no es suficientemente libre y toda la parafernalia de Obama contra Wall Street acabará pasándonos factura.

Taller para escribir como Onetti

Cuando era más joven vivía impresionado con la figura de Juan Carlos Onetti. Recuerdo que en un suplemento literario leí que Luis Landero lo elogiaba y probé a leer «La vida breve». Y supe que nunca llegaría a escribir como Onetti. Eso me mantuvo alejado de la literatura durante… una semana. Después leí «El astillero» y más tarde «Jutacadáveres». Oh, aquello era demasiado. El tipo tenía en su cabeza novelas enteras que recorría del derecho y del revés. Por eso, creo yo que se encamó y vivió varios años sin salir de una cama que, a modo de útero, cerró simétricamente su vida (aunque parece que en Camboya, esto es una fruslería).

Después he entendido que sí, que hasta yo podía escribir como Onetti. Es más fácil de lo que parece. Basta con elegir un libro de Onetti, abrirlo por una página cualquiera, apuntar con un dedo ciego a la página y copiar a partir de donde indica el dedo. Muestro un ejemplo:

«Ella se plantó enfrente, Balbina sobre Balbina celeste.

– No vamos a quedarnos con los prejuicios de estos idiotas, pienso… Yo soy más libre que ellos, más libre que Bidart. Yo no tengo prejuicios, ni ésos ni ninguno.

-No hay necesidad de gritarlo. Estoy de acuerdo. Pero ahora se me ocurre…

La apartó con suavidad, descubriendo la falsedad de la línea de la nariz de Balbina celeste, un gesto de sorpresa en la unión del caballete con el largo ojo sombrío, un aire de asombro estúpido que hacía replegarse a las orejas. Silbó entre los dientes y la pipa».

Tierra de nadie, 103.

Lo he clavado. No es una broma.Ya no me impresiona tanto y sé por qué lo digo.

Durante el franquismo se fundían relojes de cuco con extraordinaria placidez

Para rebatir a aquellos que, como Mayor Oreja, siguen pensando que el franquismo fue «una situación de extraordinaria placidez» y que «muchas familias lo vivieron con naturalidad», aquí un documental que repasa la gran corrupción generada por el régimen.

Una pena que este tipo de documentales los emitan a horas extrañas y no en prime time. Una muestra de cómo España era un verdadero cortijo franquista.

A destacar tantas cosas… por ejemplo,

el caso REACE o del aceite de Redondela (que aparece en el episodio 179 de Cuéntame). Un auténtico thriller-cañí-franquista en el que todos los testigos de los tejemanejes de los allegados al régimen iban cayendo como moscas; y el hermano de Franco, Nicolás, implicado en el asunto, no fue a declarar alegando una amnesia que certificó su médico.

O el caso Matesa, o Sofico… (por cierto, no estaría de más comparar sofico con los residuos franquistas propios de la burbuja inmobiliaria reciente. Ambos pelotazos funcionaban, como decía alguien en el documental, como una bicicleta).

o las joyas y el oro que intentó evadir la hija de Franco, a Suiza, en una maleta, ya muerto el dictador… joyas y medallas de su papá que quería sacar de España para fundirlas en Suiza y hacer ¡un reloj de cuco! ¡Qué cucos que eran ellos… y con qué naturalidad y placidez lo vivían… y lo viven!

Videos tu.tv

Efficiency and interest


The most important point is that our devotion to technology blinds us to the issue of what education is for. In America, we improve the education of our youth by improving what are called “learning technologies.” At the moment, it is considered necessary to introduce computers to the classroom, as it once was thought necessary to bring closed-circuit television and film to the classroom. To the question, “Why should we do this?” the answer is: “To make learning more efficient and more interesting.” Such an answer is considered entirely adequate, since, to the technological fundamentalists, efficiency and interest need no justification. It is, therefore, usually not noticed that this answer does not address the question, “What is learning for?”


“Efficiency and interest” is a technical answer—an answer about means, not ends—and it offers no pathway to a consideration of educational philosophy. Indeed, it blocks the way to such a consideration by beginning with the question of how we should proceed rather than with the question of why. It is probably not necessary to say that, by definition, there can be no education philosophy that does not address what learning is for. Confucius, Plato, Quintilian, Cicero, Comenius, Erasmus, Locke, Rousseau, Jefferson, Russell, Montessori, Whitehead, Dewey—each believed that there was some transcendent political, spiritual, or social idea that must be advanced through education. Confucius advocated teaching “the Way” because in tradition he saw the best hope for social order. As our first systematic fascist, Plato wished education to produce philosopher kings. Cicero argued that education must free the student from the tyranny of the present. Jefferson thought the purpose of education is to teach the young how to protect their liberties. Rousseau wished education to free the young from the unnatural constraints of a wicked and arbitrary social order. And among John Dewey’s aims was to help the student function without certainty in a world of constant change and puzzling ambiguities.

What does technology have to do with finding a profound reason for educating the young?

Nothing.

Neil Postman: Deus Machina

TECHNOS QUARTERLY Winter, 1992


Vía LPC.
D.