El hombre de hojalata_3

Ocasión para que el hombre de hojalata siga buscando su corazón… esta vez encarnado en una agencia de calificación, huérfana ella de músculo cardíaco…

Último post sobre Memoria Histórica


No os aburro más… por un tiempo, lo juro, me callo con este tema.

En febrero de 2007 el PP, la AVT y la extrema derecha convocaron a 110.000 (Comunidad de Madrid); 78.559 (Delegación del Gobierno). Lema central: “Memoria, Dignidad y Justicia”; entonces patrimonio exclusivo de las víctimas de ETA. El objetivo era presionar al Tribunal Supremo para que negase los «beneficios penitenciarios» que a De Juana Chaos, responsable de 25 asesinatos, le garantizaba la ley.

Tres años después, este sábado pasado, la Plataforma contra la Impunidad del Franquismo reunió a casi 60.000 personas (100.000 según los convocantes). Rajoy clamó que se presionaba al TS, amenazando la democracia (clerical que pretende oficiar como presidente algún día) y ensuciando la memoria de las víctimas (de su bando, porque del otro no hay, ni nunca importó que las hubiese).

Se han puesto en evidencia porque se ha dado una respuesta justa y necesaria al victimismo equidistante que la (ultra)derecha ha impuesto sobre las víctimas de la guerra civil, la dictadura y la transición.

El movimiento memorialista republicano ha tomado la iniciativa, ya es Contra la Impunidad; apunta al futuro y no al pasado. Ha huido de la trampa reduccionista de centrarse en Garzón. Y al tiempo ha logrado la portavocía de personajes públicos de impacto internacional, desde un premio Cervantes hasta un director oscarizado… Ha radicalizado sus discursos, haciendo pedagogía democrática de la buena, en una sociedad civil amputada, sin apenas líderes consistentes.

Los triunfos son ya muchos, pero van a multiplicarse en la medida, sugiero, que se hagan dos cosas. No es cambiar de rumbo, sino profundizar caminos ya tomados. Es lo de siempre, trabajar lo GLOCAL, lo macro y lo micro, porque ambas cosas se le escurren al poder; sobre todo si es un poder, en el fondo, tan provinciano y al tiempo ensoberbecido como el que aquí impera.

(a) No debiéramos dejarnos encerrar en el mapa institucional español, y si en cambio seguir sacando a otras esferas públicas (la ONU, el Parlamento Europeo y Tribunales de Justicia extranjeros) la agenda y las reclamaciones. Va a ser desde ahí y de rebote, como ya ha ocurrido, donde se abrirán las puertas aquí cerradas. Este país es demasiado cutre, las instituciones demasiado fachas, los intelectuales demasiado mojigatos… nosotros, muchas veces, demasiado cobardes y timoratos.

(b) Socialicemos las campañas, bajémoslas a todos y cada uno de los pueblos y ciudades. Calle a calle convoquemos a las Asociaciones Vecinales, las AMPAS escolares, los gremios profesionales… para que cuestionen en asamblea quien fue ese nombre, esa fecha o aquel evento que les da nombre. Expliquemos qué fue todo aquello, cuestionemos TODOS y CADA UNO de los nombres oficiales. Empecemos por las calles y sigamos por los cargos públicos… a diestra y siniestra, sin complejos, sin santos ni sectas.

Venid a LaTabacalera, esto es una Fábrica de Humos, que ya se sabe, no conocen fronteras y se meten en todas las rendijas; encerrémonos aquí para que nadie nos pille, para llegar muy lejos y quedarnos para siempre.

Garzón, ETA y Almodóvar

Algunos miembros del «mundo de la cultura» que se manifestaron Contra la Impunidad del Franquismo el sábado 24 de abril se estrenaban en estas lides. Como mucho, les conocíamos de algunas coplillas cargadas de nostalgia anestesiante: estética despolitizada. Otros se lanzaron a publicar «otra maldita novela sobre la guerra civil» (Isaac Rosa, encomiable autocrítica), tras ver que quienes buscaban a sus muertos en las cunetas también leían. Pero el tono predominante, hasta hace bien poco, fue el optimismo de Al vent, de Raimon. Sonando más y más alto que la denuncia del terror que hizo Lluis LLach en Campanades a morts de los obreros asesinados aún en 1977 por la policía del actual presidente de Sogecable, Martín Villa.

Parte del «Mundo de la Cultura de la Transición» embalsamó la II República con autohomenajes complacientes que desactivaron una memoria muy incómoda. Creyeron que al recordar a los vencidos heredaban su derrota. Su triunfo personal fue el precio pagado por la derrrota de nuestra memoria colectiva. Si además de cobrar derechos de autor por las coplillas a «Federico» (Lorca) hubiesen intentado, no sé, algo tan lógico como desenterrarlo, se habrían enfrentado a una clase política heredera, rehén y/o cómplice del franquismo institucional y sociológico. Nunca presionaron a los gobiernos de UCD, PSOE o PP (menos aún al Rey) para que condenasen la dictadura y reparasen sus destrozos. No promovieron la apertura de las fosas, ni la gestación y posterior crítica de la Ley de Memoria Histórica. Dudo que sepan que en esta Ley el término «republicano» aparece sólo una vez: aplicado al Ejército, no a la sociedad civil extirpada que ahora pretenden representar.

Pero fue una gozada que Almodóvar pidiese el sábado pasado la derogación de la Ley de Amnistía. ¿Se habrá enterado? El único mensaje político que se le conocía hasta entonces era la voz en off de Fraga, diciendo «La calle es mía». Punto y final… de La mala educación. Volveremos sobre la educación cívica de Almodóvar. ¿Pero por qué este nuevo radicalismo? Él y otros muchos, ante todo, callaron. Y cuando rompen el silencio resulta difícil distinguirlo de una autopromoción. Callaron la boca ante el revisionismo negacionista de Pío Moa y la abrieron con los proxenas peperos del dolor provocado por ETA, voceando tras cada atentado que «el único fascismo que queda es ETA». Reforzaron así un consenso antiterrorista, que con la condena permanente a ETA intentaba tapar el terror de Estado franquista y su reguero de sangre en la Transición. Si no lo suscribes, estás en la trinchera etarra. Pregunten a Julio Medem… claro que, como los de Egunkaria, es vasco.

El fascismo cuenta con el control totalitario del Estado y ETA, aún siendo una organización totalitaria – como todas las que confunden la política y la guerra – por fortuna siempre ha estado muy lejos de controlar a la policía o la justicia. A pesar de lo que ahora dice el desquiciado PP en su permanente huida hacia delante, del 11M, de la Gürtel, del Faisán… ETA ha sido, es, un sangriento espantajo. Un objeto de repulsa más que justificada pero cuya principal funcionalidad ha sido reforzar a un Estado – el Reino de España – que recurre a legislaciones de tintes totalitarios, como la Ley de Partidos. Aplicándola, Garzón encarceló cargos electos (que ya es pasarse) según ETA atentase o siguiese de tregua. Pero no procesó por el mismo motivo (no condenar la violencia, esta vez la franquista) a la Falange que le acabó sentando en el banquillo. Garzón – otro icono público de progresía – debió pensar que habiendo hecho los deberes tan bien con los abertzales, podía pasarse después con Franco… ya se ve que no.

Los ultras cejijuntos odian a «los de la ceja». No me extraña. Chupan cámara y subvenciones a diestra y siniestra. Almodóvar DESEO.SA (nombre de su productora) ha rentabilizado como nadie el monocultivo de la repulsa a ETA. Estaba en primera fila en la manifestación que imputaba el 11-M a ETA. Evidente. Allí estaba también la Casa Real y así Aznar cerraba campaña, para ganarla por mayoría absoluta. ¡Como para perdérselo y echársela a perder!
Sin embargo, tras la victoria de Zapatero (no antes, y sin aportar pruebas) este «manchego universal» (otro epíteto inmerecido) acusó al PP, ni más ni menos, de haber intentado dar un golpe de Estado. Aquel día de marzo de 2004 presentaba una nueva peli, La mala educación, que así se anunció en toda la prensa internacional. Eso sí, en cuanto el PP contratacó, pidió perdón. Ya lo hemos contado.Y la pregunta ahora es ¿cuando producirá el cine español algo como Sin Perdón, referido a la guerra civil? Ya hemos dicho que está filmado, pero todos piensan que es una fábula, un cuento infantil.
El pasado sábado 24 de abril de 2010, Almodóvar reincidió en su mala educación cívica y junto a Marcos Ana, el poeta represaliado que protagoniza su próxima película, leyó el manifiesto de la Plataforma contra la Impunidad. Soberbia autopromoción, que sólo un soberbio puede pensar que no se notará. Pero difícil de superar en eficacia. Otra vez gratis total. En todos los medios (inter)nacionales.

¿No hay personajes públicos con un perfil de compromiso mayor que Almodóvar? ¿No le bastaba con Marcos Ana? Un señor que, al contrario que él, es odiado por los «gays de derechas» (cuidado con este link, que es y suena muy fuerte). Resulta muy significativo que vayan contra el poeta comunista y no contra el «español universal». El monopolio de representación de la progresía que Almodóvar ejerce, su (auto)complaciente relato de la Transición, jocosa combinación de casticismo y modernidad, donde la última se impone ytodo va a mejor… (puro landismo posmo, que dice S. Ferlosio) ha convertido en clandestinos a quienes ahora debieran tener el máximo reconocimiento público.

Los pijiprogres son un enemigo a batir demasiado fácil por las fuerzas de la reacción. De hecho, son su resultado: la versión descafeinada y amable de la libertad sin ira… ni siquiera ante la dictadura… sin recuerdo de los compañeros dejados en la cuneta. En el fondo, Almodóvar somos todos: niños de pueblo que, sin formación política, nos encadilamos en la ciudad, primero por las drogas y el sexo prohibidos, luego por la pasta. Toda España, la Una, la Grande y la Libre; la de la Movida, la Transición y el pelotazo sociata; la Olímpica y la del Trío de las Azores; la de del ladrillo… somos una legión de DESEOSAS.

Por eso no fui a la manifestación del sábado y me quedé en LaTabacalera, cuando me enteré de que él leería el manifiesto, publicitando de nuevo su nueva película. No quería morirme de vergüenza, viendo a alguien como yo que, antes de acusar, no pedía perdón. Que antes de hablar, no reconocía la culpa de su silencio previo. Y que, presa del deseo, no contento con suplantar una identidad política que nunca ejerció, la exhibía, sino con afán de lucro, sí de no perder la mínima oportunidad de incrementarlo.

P.D. Habiendo escrito aquí sobre el plastautor más forrado, el novelista menos dotado y el humorista político menos comprometido… este post no era sólo una deuda, sino una obligación. Eso sí, les recibiremos a todos en LaTabacalera, con los brazos abiertos y una escoba en la mano… We the few, the happy few… cuando quieran y para lo que quieran… aquí el próximo encierro, pero con escobas para todos.

El dolor y los ojos secos de Tántalo

Juan Benet… tomad respiro, va todo seguido:
«Me digo que el espacio que dibuja la reviviscencia no es el que ocupa la memoria; que la más inesperada, involuntaria e impoluta inmersión en el recuerdo no alcanza nunca al fondo de sombras donde reside el tantálico tesoro que esta cobija; que memoria y recuerdo son dos cosas distintas y que la exploración sólo conduce al dramático atisbo de un dominio propio sumergido, del que casi todo lo que aflora es falso; porque lo verdadero pertenece a otro y una fotografía no es una reproducción sino la acción devastadora de cada día; pues todas las fotografías están tomadas por la muerte» (Otoño en Madrid hacia 1950, Alianza Literaria, Madrid, 2003)

El recuerdo no alcanza nunca al fondo de sombras. El recuerdo nos lleva a lo sumergido. Lo verdadero pertenece a otro. La muerte toma fotos.

Me quedé también con tantálico, un palabro potente. Y, sin saber lo que era, sentí durante toda la semana pasada un dolor que merecía ese adjetivo y que se agudizaba al ver esa foto de arriba. La de un criminal contra la Humanidad: el último dictador milico de Argentina, al que cambiaron el arresto domiciliario por 25 años de trullo. El dolor se localizaba en los ojos, porque tras producirse esa noticia, con tanto editorial sobre Garzón y tantas fotos de homenaje al facha Samaranch, la imagen del milico-asesino apenas aparecía en páginas interiores. Leyendo a Savater, ya me dolía todo.

Dolor tantálico: El «dolor tantálico» nace, según Kant, de intentar aunar el pensar (Crítica de la razón pura), el sentir (Crítica del juicio) y el querer (Crítica de la razón práctica). Mientras en Argentina comienzan a superarlo, aquí quien razona sobre el pasado, al hilo de sus sentimientos y apunta hacia un querer compartido… sólo siente dolor. Sabía que era necesario ir a la manifestación, tenía sentimientos contradictorios, no supe con quién compartirlos… De ahí este post. Perdonad que me extienda, aún duele un poco.

Ojo seco tantálico:
Así definen los oftálmólogos los ojos que, teniendo una secreción lagrimal normal, presentan signos y síntomas de sequedad. Mejora muy poco con colirios, lágrimas y pomadas. Pues eso, que no soportaba las agüitas neutras, las lágrimas de cocodrilo… tanta pomada. ¿Dónde, junto a quién y con qué lema denunciar las ausencias definitivas, los olvidos inducidos, las vejaciones perpetuadas?

Y ahora un cuento: «Tántalo, hijo de Zeus, fue invitado a comer con los dioses, pero abusó de su hospitalidad y comunicó a los mortales las delicias de la ambrosía. Los dioses le castigaron a vivir dentro de una laguna del Tártaro, cuyas aguas cubrían parte de su cuerpo y cuyas orillas estaban bordeadas de árboles frutales. Pero cada vez que Tántalo se agachaba para beber, el agua descendía alejándose de su boca y cada vez que quería coger fruta, las ramas de los árboles se apartaban de él. Por lo cual Tántalo vivía sediento y hambriento a pesar de estar rodeado de agua y alimentos (Juan Murube del Castillo)». Escuché durante toda la semana pasada a los que presumen de habernos regalado una libertad sin ira. Les escuché a unos – los del PP – invitarnos a comer y beber esa tremenda ambrosía, a los otros que la reivindicásemos juntos, pero también «sin ira»… y cada vez que lo intentaba los omnipresentes dioses del Olimpo aumentaban mi sed, mi hambre… mi ira.

Quedan por comentar las razones concretas por las que no fui a la manifestación de Madrid, a pesar de que aquí uno de mis textos sirvió para convocarla, también aquí.

(1) Pasé todo el sábado, de mañana a noche, currando en La Tabacalera.

(2) Prioricé tejer una red de carne y hueso, construir un espacio que ya hemos ofrecido a la Plataforma que convocó las movilizaciones del sábado…. Para lo que penséis y cuándo queráis y lo sintáis preciso. Si lo véis: el próximo encierro aquí.

(3) Son las redes autogestionadas y de base las que mantendrán en pie, pase lo que pase en los juzgados y en los pasillos del Congreso, las demandas de Justicia Universal y fin de la Impunidad. Las que no tragarán con los (a)paños calientes. Las únicas que seguirán pidiendo para Fraga el mismo final que Pinochet.

(4) Cuando supe que Almodóvar leería el comunicado de la manifestación en Madrid, aquel dolor, como de Tántalo, desapareció. Me sentí Kant, pero con las cosas resueltas; que ya es decir y pretencioso por mi parte escribirlo. Pero ¡qué cojones!: Supe que mi lugar era la antigua Fábrica de Tabacos de nuestro barrio y no la Puerta del Sol. Sentí más próximidad. Quise más. Lo de Almodóvar, si tengo ánimos, lo explico otro día.

Por los muertos civiles

Si la gente salió el pasado domingo a manifestarse no sólo fue por poder construir un pasado digno y enterrar a sus familiares, que también. No sólo fue por Garzón y su lucha, que es la de mucha gente, que también.

 Fue, además, por todos los muertos civiles, por los zombies del franquismo… por todos esos que soportaron estar muertos en vida y con los que George Romero hubiera hecho documentales en vez de películas de serie B.

Cito aquí un párrafo de la historia de un zombie en tiempos franquistas, escrita por Rafael Chirbes en «La larga marcha»:

Sin duda, lo peor era la inactividad […] Esas mañanas de espera convencían a don Vicente Tabarca de que había canjeado la supervivencia por-así lo decía él- una resignada «muerte civil». «Vivir para dejar de ser uno mismo», le decía a su mujer algunas veces cuando estaban en la cama y, al oírla respirar a su lado, sentía que hay vidas peor que la muerte. «Vivir a cambio de dejar de ser uno mismo»: ése era el trato que los supervivientes habían hecho con el vencedor, pero no sólo con él, sino con la mitad del país. O sea, que vivir se había convertido sólo en una apariencia. No había habido conmutación de la pena de muerte, sino que de una muerte por otra muerte. Se recordaba a sí mismo interviniendo en conferencias con cirujanos venidos de todo el mundo, preparando sus charlas rodeado de libros en la biblioteca de la recién inaugurada Facultad de Medicina, cuaya fachada estaba ahora descascarillada por las balas.[…] El joven y brillante doctor Tabarca se había convertido en un hombre maduro e inepto que esperaba la visita de alguna mujer aquejada de migraña, de hombres de piel cetrina que señalaban con el índice lugares en donde anidaba el dolor».

Gracias a VSB por ponerme tras la pista de este libro. Por cierto, como título para un corto, libro o poema, «un zombie en tiempos franquistas» me parece cojonudo. Estamos abiertos a vuestras propuestas. ¿A ver quién sugiere un buen título para producir en red una obra futura?

¿Ilustres pacenses?

¿Qué puede entenderse por ciudadanos ilustres de una población? Lo digo porque hace poco, por casualidad, leímos la entrada que Wikipedia tiene para «Badajoz» y comprobamos con perplejidad que entre los pacenses ilustres figuraban dos verdugos de la época franquista. Los ilustres hacedores de esta entrada en Wikipedia ordenan alfabéticamente los grupos de ilustres… sin embargo, también parece una ordenación según índice de popularidad descendente. En las tres últimas posiciones figuran los políticos, los toreros y ¡los verdugos! Los primeros están contribuyendo a destruir esta débil democracia, los segundos continúan matando cuadrúpedos en público, mientras que los últimos asesinaban «legalmente» a bípedos implumes.

Cine y artes escénicas
Conquistadores y colonizadores de América
Deportes
Lengua y literatura
Música
Periodismo
Pintura
Política
Tauromaquia
Verdugos

Pinchen aquí para frotarse los ojos con parsimonia.

No nos sorprendió que dos verdugos de la época franquista hubieran nacido y residieran en Badajoz. Lo sabíamos por la película de Basilio Martín Patino, «Queridísimos verdugos«. Nos dejó atónitos que estos dos verdugos fueran señalados como pacenses ilustres por gente contemporánea. Resulta surrealista y es propio de una película de Berlanga. ¿Quién puede estar orgulloso de la pena de muerte? ¿Y quién puede presumir de tener de conciudadanos a dos personas que se vieron abocadas a tener que aceptar tan terrible profesión?

Ilustres procede de Ilustración, esa época en la que la Humanidad pretendió librarse del miedo arrojando luz sobre la superstición y la ignorancia para construir un futuro más justo. Denominar ilustre a un verdugo es una paradoja. Para dar garrote vil a alguien no se necesitaba más que estar casi muerto de hambre, lo que revela dos cosas poco ilustradas: Una, que la muerte estaba institucionalizada. Dos, que existía tanta miseria y miedo en algunos sitios que la gente debía aceptar «trabajos» como este.

Al margen del Mercado, periodismo premiado.


Los que siguen argumentando que EE.UU. es un paradigma a seguir del buen periodismo como fruto del libre mercado debieran echarle (quizás, antes abrirlo) un ojo (quizás, mejor los dos) a ProPublica

Sí, el nombre de este nuestro/tuyo blog, se inspiró en ellos.
Son el último Premio Pullitzer, de Periodismo de Investigación, el primer medio digital en alcanzarlo.

La Sandler Foundation está detrás. Es lo primero que dicen de sí mismos. Aprended honestidad, caimanes del fondo de reptiles de donde comen las corporaciones multimedia españolas.
– Son 32 periodistas (sí, 32 creadores de contenidos) con un director que proviene de The Wall Street Journal y The New York Times. Ahora presumen de hacer «servicio público». Buscan dos reporteros más y un bloguero. Animaos.
– Son un equipo de «periodismo de investigación», algo que ya no existe en un tercio de los periódicos estadounidenses (aquí, ausente en el 99,9%), «porque los márgenes de beneficio y el corto plazo de las inversiones en bolsa han convertido la investigación y la denuncia profesionales [esto es, la razón de ser del periodismo] en un lujo».

Les han premiado por investigar el fraude de fondos contra el Katrina (imaginad lo que se podría hacer aquí con el Prestige)… los planes de reactivación económica (¿el Plan E?)… las torturas en Guantánamo (¿la política antiterrorista y las denuncias de Amnistía Internacional en comisarías de todo el Estado?), contratos en Iraq y Afganistán (¿conocen alguna noticia sobre las empresas españolas al respecto?)…

Ya saben qué hacer, lectores desnutridos, cómo saciar su hambre de Periodismo: busquen a los progres oficiales, a los de la ceja y demás coplillas, y pídanles que arrejunten un poquito sus fundaciones – esas en las que tantos impuestos desgravan – en algo, por fin, común y colectivo. Contraten a los mejores periodistas parados, precarizados y represaliados… Y, hecho, dennos en la Red lo que se pide y se nos niega, lo que el mercado censura y nadie denuncia.

Aquí el premio de la profesión tardará en llegar o no llegará, sin duda por el éxito que esta iniciativa recabaría. Hagámonos con los públicos más jóvenes y preparados que los medios convencionales pierden a raudales y nos saben cómo atraer. Aprovechémonos de que ni siquiera son conscientes aún de su estado terminal ni la inminencia de su colapso. ¿Será que no huelen cómo se pudren? O que como no saben inglés… Ese olfato periodístico… Ese sexto sentido…

La retaguardia del tiempo. The ghostwriter (el escritor)

En la película de Polanski, “El escritor” (traición a “the ghostwriter”), el poder «democrático» recurre a un “negro” para que escriba las memorias de un ex – primer ministro británico (claramente Tony Blair), una vez que ha dejado su cargo y en mitad de acusaciones de haber cometido crímenes de guerra contra la humanidad (justo como Aznar).

La trama es la de un mercenario converso; alguien que actúa por dinero, alguien cosificado, esclavo, negro, sirviente (como el jardinero, la camarera, la secretaria, la amante, la mujer… ninguno de ellos con derechos a la propiedad intelectual), otro tramoyista más con sueldo a fin de mes.

Si no has visto la peli y no quieres saber el final, no siguas leyendo.

El tramoyista invisible cobra y calla. Pero es el protagonista y como tal tiene que sufrir una transformación, el arco del personaje, un viaje que lo convierte en otro. De ser un negro que presta su voz se convierte en escritor con voz propia, deja de ser cosa, se encarna, va a la fiesta de la presentación del libro, que él ha escrito pero que presentan otros… en esa fiesta, el «negro» toma conciencia del engaño al que ha sido sometido y decide dar el paso para encarnarse, para tomar la voz… pero Polanski es pesimista y antes de que pueda dar el paso y encarnarse, el «negro» es atropellado cuando sale de la fiesta cargando con el documento… la retaguardia del tiempo queda esterilizada con la imagen de las cientos de páginas del documento que se desmembran del único que podía darles sentido.

Polanski siempre será culpable de pederastia… pero se ha necesitado una guerra en Irak y un ex – Primer Ministro que mintió sobre esa guerra, para que los tramoyistas de la historia traigan al primer plano el delito de Polanski… porque algunas historias nunca mueren.

En las pseudo-democracias, el dinero incentiva a los fantasmas a que esterilicen las raíces de la memoria e injerten en ellas una historia nueva.